10 de septiembre de 2016

Seis "diezdeseptiembres" después

Aquí me hallo. Con mi pellizco en este corazón de fuertes remiendos que me da vida.  Hay suturas más sólidas que lo aún no dañado.

Un poquito de aquel maldito 10 de septiembre queda en mi inconsciente, por supuesto. Y no pienso borrarlo. Son lágrimas necesitadas que aún viajan del inconciente a la conciencia, de lo involuntario a lo voluntario, del no olvido al recuerdo recordado. Y que ahí quede por siempre. Mi hijo. Su recuerdo. Que siga ahí invitándome a ver la vida desde el lado que debo verla.

Porque se trata de eso. De hacer consciente lo inconsciente cada vez que lo necesite. De dominar los recuerdos para poder vivir alegremente disfrutando de la vida que siempre quise tener. Con ellos, mis tres motores principales, y con el resto.






Hoy es 10 de septiembre y ya casi no hablamos de tristeza. Seis años hace que nuestro avión, como me dijo mi mujer saliendo del crematorio de Coria del Río, se posicionó en la pista de despegue. Seis "diezdesetiembres" hace ya que lloraba camino al trabajo, que apretaba enrabietado mis puños cada noche, que luchaba por no darme pena a mi mismo frente al espejo cada mañana antes de ir a trabajar.

Hace seis "diezdeseptiembres" de tantas cosas tristes...

Sábado 10 de septiembre de 2016

28 de agosto de 2016

Media vida. Una vida y media

La vida pasa de largo más veces de la debida. Incluso cuando bellas noticias esperan tras el umbral de una puerta que huele a rutina. Incluso entonces, va la vida y decide pasar de largo.

Y en esa huida hacia delante, aparece mi necesidad de convertirte en pálpito, de rozar, de acariciar, de dejarme llevar por el compás de tu latido, de convertir mi vida y tus días en una banda sonora... Salmarina... Es por eso que me alivia la necesidad de tenerte entre mis dedos imaginando los tuyos, de tenerte entre mis lágrimas dibujando las tuyas. Tengo suspiros en mis entrañas que ya llevan tu nombre. Que danzarán, al compás de una sevillana marinera, entre los mismos árboles que ya hace tiempo nos protegieron de horizontes peligrosos.

Este verano es tuyo vida, porque la mitad de una vida es, para nosotros, para tus primos, titos, abuelos, a dia de hoy, una vida y media.



¿Leo? Luna Molina.
Tú ven, que nosotros nos encargaremos de todo...

Jueves 26 de agosto de 2016


14 de agosto de 2016

Paola 5.

Que la vida tiene vergüenza lo entendí al dormirte en mis brazos por primera vez.

Eres la persona más bonita que conozco. Y ese don no lo tiene cualquiera. La bondad no es algo que podamos aprender en una escuela, no es algo que puedan enseñarte tus padres. Se es buena persona o no se es. Así, sencillo. Y tú tienes el corazón más bonito que pueda tenerse. Y así lo disfruto mientras aprendo.

Cinco años, rubia mía. Cinco años llenándome de manera inconmensurable, enamorando a quien te rodea.




No dejes de sujetar mi corazón cada día, no dejes de abrazar mis sentidos, de protegerme a cada instante. 

Hay veces, rubia mía, que simplemente te miro por mirarte. Y entonces mi corazón se envalentona y se recarga para mil batallas más. 

Ven, vida, a mí. A mis brazos. Y sigue dándome tanto.

¡Felicidades!
Domingo 14 de agosto de 2016

1 de agosto de 2016

Martín 2.

Sé feliz hijo mío. Sé feliz y honrado, como ahora eres, por encima de todo. No olvides que la honradez es siempre la respuesta a todo, es siempre el medio y el fin.


Sé feliz hijo mío. Sé feliz e inocente, ingenuo, como ahora eres. La inocencia es la virtud de quien tiene un corazón pulcro y bondadoso.
Sé feliz hijo mío. Sé feliz y valiente, como has demostrado serlo en las pruebas que te puso la vida. Ten presente que la valentía es más que la ausencia del miedo, que ser valiente tiene que ver con llorar a vista de todos, sin manos que oculten tu rostro, sin vergüenza.
Sé feliz hijo mío. Sé muy feliz y haznos feliz a los que de ti disfrutamos, como ahora nos haces, mostrando siempre tu sonrisa despreocupada y sincera, esa capaz de contagiar a almas indispuestas, capaz de conquistar el corazón más rebelde.


Feliz cumpleaños Tunante, te quiero... te quiero como se quiere a un aparcamiento libre en el centro.




¡¡2 años ya!!
Lunes 1 de agosto de 2016

24 de junio de 2016

6 añitos y ninguna vela

Un chiquillo aguarda frente a la pista de coches locos.  Su mano, apretada y sudorosa, como un novio en su primera cita, sujeta una ficha, como quien sujeta la vida en ese momento. No hay nada más a su alrededor. Solo él, su ficha y un deseo aun, incluso, por desear.
"Dispuesto a contar estrellas" . Así esperaba, también, José Mercé a su "Niña del verde suspiro"... ¡Qué bello es esperar cuando no hay sensacion de espera! "Te espero donde tú sabes", convenía además a esa joven pero experta, amante aunque, acaso, inocente.

No hay nada más en ese momento. Quizás el mundo esté lleno de actores y actrices secundarios merodeando con el decorado de la vida de un niño portador de ilusiones, de la vida de un primer novio, de fondo. Hay un chiquillo y una ficha. Hay un amante que apenas puede retener el amor esperando poder entregarlo en plenitud. Todo lo demás, alrededor, gira en torno a un bello final esperado.

Y me gusta. Y me parece bien. Yo mismo, un día fui ese niño, fui (y confieso que aún llevo dentro) un novio inseguro y entregado en su primera cita.

Pero, ¿cómo espero un 25 de junio? ¿Cómo se espera cuando se sabe de la eternidad y el infinito? ¿Cuántas estrellas podría yo contar antes de abandonar, rendido, con la desesperanza brotando de ese lugar en el que dicen que debieran nacer mis ojos (y mi corazón quizás)?

¿¡Cuántas!?
25 de junio. 6 añitos. 0 velas. 
Mi enano.

"... ¿A quién le importa
las cosas que yo te digo
ni dónde llegan mis besos
ni lo que tu haces conmigo?"
Niña del verde suspiro (José Mercé)
Sábado 25 de junio de 2016.

16 de junio de 2016

Será por compás...

Como sentado en mi butaca frente al mar me encuentro, mientras las gaviotas alzan su vuelo majestuso, las olas van y vienen y el sol empieza a esconderse al final de un mar infinito. Esperando, esperándote. Lanzo la vista a ese mar que me invita a sonreír descaradamente. Allí estoy. Allí estamos. Ven. 

Ven que te esperamos, que te espero hijo mío, como espero el cachito de tu hermano en tu pecho, a modo de sonrisa, de mirada, de bostezo.
La alegría es un sentimiento indescriptible que todos sabemos reconocer. Viene acompañada del brillo de unos ojos que ya apuntan a la sonrisa de un bebé aún en camino. (Casi) completa un presente al que parecía no faltarle (casi) nada. 

Y así volvemos a ese lugar donde huele a esperanza. Volvemos al inicio de todo. 

Enero de 2017. 

Volvemos. Volver. Siempre volver...
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Su pasado volvió para enfrentarse a su presente. Llegó encerrado en el cuerpo de una mujer. No era una mujer cualquiera, ni era un cuerpo cualquiera de mujer. En el cabía un pasado entero. Una vida entera. Otra vida. Cabían olores evocadores de paseos; miradas, recuerdos de esquinas que añoraban ser poseídas; caricias que le recordaban reflejos o besos que lo seguían convirtiendo en invisible. Cabían susurros al amanecer, brisas portadoras de emociones y palabras demasiado pesadas para ser dominadas por el aire.

Pero la noche acechaba, trayendo consigo el futuro, envuelto en piel de un amanecer osando convertirse en presente. Alba antesala del olvido, revelador de recuerdos ingratos, aunque recuerdos al fin y al cabo. Alba dando paso a una mañana exhibidora de preguntas que seguirían sin respuestas y de pacientes respuestas en espera de preguntas. Una mañana de nuevo acompañada de aquel billete de tren con destino al país de las personas que ves por última vez. Una mañana aferrada al olor a puchero, a beso tierno, a compras en el mercado, al hogar sin disfraces, a la monotonía.

Volvió la vida por vivir. Volvió la tristeza esperando ser vivida.

"Vivir, con el alma aferrada

a un dulce recuerdo
que lloro otra vez"
Volver.

18 de abril de 2016

Carcajadas

Ayer entendí que tus fotos son finitas. Empiezan en la primera y acaba en la última.  Y yo me las sé de memoria.  Ayer la realidad apareció en mi mente de forma cruel y miserable. E inoportuna. No era el momento. Allí no. A esa hora, no.

Quizás ya sea hora de ver tus vídeos. Aún no sé si tengo fuerzas para ello. En contadas ocasiones lo he hecho. Todo llegará. Esto también. Pero no quiero verlos tantas veces que llegue el día en el que también empiecen en el primero y acaben en el último. Saberme de memoria tu último vídeo sería otro miserable golpe de la vida, que de momento no me apetece recibir. Es como tener algo tuyo por recordar. Recuerdos por venir. Ya llegará. Ya llegará. Cuando mi alma esté, de nuevo, preparada para sentir.

Te eché de menos. Jugábamos a las cosquillas en la cama. Era mi cumpleaños y no estabas como a mí me hubiera gustado que estuvieras. Todos reíamos. Mientras, la foto de tu vida en composición me devolvía a la irrealidad de poder tenerte allí. A ti no, tú estabas. Siempre estás. De poder tener allí tu piel y tus gritos, tu llanto y tu pataleo, tu sonrisa nerviosa, tus pelos, tus manos, tu barriga. Eché de menos saber si tenías cosquillas o no, cómo sonaba mi nombre en tus labios, cómo sabía un beso de buenas noches a tus 5 años.  Eché de menos tu piel, tus gritos, tu sonrisa, tu mirada. No te eché de menos a ti, tú estabas; siempre estás. Eché de menos tocarte, olerte, escucharte reír a carcajadas, tus carcajadas eso es. Eso es lo que eché de menos. Tus carcajadas.

Tus carcajadas... Y que volvieran las mías...

("Echo de menos". Kiko Veneno)

Te echo de menos
más de lo que te escribo
Lunes 18 de abril de 2016