Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2011

Y todo tomó sentido...

Mis padres me enseñaron a salir de los sitios antes de que me echaran. Salir en el momento preciso es importante para guardar bonitos recuerdos en ese lugar de tu corazón donde quedan enmarcadas las imágenes de las cosas importantes de tu vida.
Yo nunca supe, ni quise, compartimentar mi vida. Ni vida laboral, ni  vida futbolística, ni vida personal, ni nada por el estilo. La vida es una e indivisible y entenderlo así te hace poner todo lo que tienes en el escenario cada vez, sintiendo todo lo que haces.
Mi amigo Fernando me dijo el otro día: "14 temporadas en el Madrid no tiene mérito, 14 temporadas en el Pino Montano... eso sí que se merece un homenaje". Y ayer fue el turno de despedirme, despedirnos unos cuantos, de otro de los clubs de mis (nuestros) amores.
Cuando ves tanta gente querida acompañándote en tu último ratito, ves que todo ha valido la pena. Toman sentido los sinsabores, las penurias económicas, los miles de kilómetros por la Sierra Sur sevillana (que me la c…

Momentos y licencias.

Desde entonces existen dos palabras en nuestro vocabulario que solo podremos escribir con letra mayúscula. La una hace referencia a lo vivido y la otra a lo que no viviremos, a lo que nos estamos perdiendo. Suena egoísta. Es centrar todo esto en el dolor de unos padres sin hijo. Pero hoy necesito volver mis ojos para mirarme un poco, para tomar introspectiva. Porque existen momentos de agobio, de dolor inmedible, de gritos ahogados en océanos sin memoria, de pechos que viven alejados de las calles y los ruidos, de soledad en compañía.
Es complicado, y duro, salir poco a poco de todo y esperar en cualquier lugar, sin ver más allá de lo que tus pupilas alcanzan a contemplar. Es duro, y complicado, imaginar que tu camino no estará nunca enlosado con baldosas amarillas y que, en su final, no te espera la tierra de Oz, aquella en la que todo era posible.
El mar, un par de veces al día, pierde la partida frente a la arena, y se retira con aires de grandeza, sabiéndose vencedor en la próxima …

Querer, poder y saber.

Hoy me he sentado ante el ordenador para escribir alegres sensaciones. Hoy quiero empezar un post de vida, aunque la sonrisa sea peor musa que la lágrima. Quiero centrarme en todo lo bonito que tengo, porque quiero que hoy, ahora, mi vida tenga sentido. No quiero esperar para ser feliz, porque necesito carcajadas a la par que empiezo estas letras que no sé si sabré acabar.
No quiero pasar mi vida en una estación de tren, en una parada de autobús, esperando esa línea que me lleve a algún país aún desconocido. Y es que no quiero vivir esperando un futuro mejor que el presente que vivo. Quiero extraerle el jugo a una vida, invivible por momentos. Quiero ver lo bonito de un callejón sin salida, la luz diferente de una noche de invierno cerrada, el sonido peculiar de un atasco. 

Quiero hacer todo eso. ¿Alguien sabe cómo?

Por ti, ahora. Lunes 23 de mayo de 2.011

36 años después...

Cuando uno ha tocado el amor con las manos, es más sencillo saber amar, es más sencillo ser amado.

Enhorabuena y felicidades.
Os queremos Lunes, 16 de mayo de 2010

Preparados...

No es posible prepararse para no sentir tristeza. Es imposible que algo duela menos de lo que duele, porque los sentimientos cuando explosionan son incontrolables e inmedibles. Eso lo tengo bastante claro. Tan claro como que sí es posible preparase para vivir en la tristeza, para saber que tu vida puede cambiar y que si lo hace no debes agobiarte, que la tranquilidad es tu mejor aliada y que llorar no mata. Ahí está el quid del asunto.
Por eso, cuando vimos cómo Samuel involucionaba después de su operación y cuando nos dijeron que todo tendría el peor de los finales posibles, mi señora y yo nos preparamos para vivir tristes. Nos convencimos con conversaciones de sofá, de cama, de salas de espera. Y nos ha servido mucho. Era cuestión de tener claro que la tristeza nos acompañaría durante mucho tiempo y entender que necesitaríamos mucha paciencia para encarar los meses posteriores e incluso los años que nos quedan por vivir. 
Ahora estamos en un momento raro. Y sabíamos que pasaría. Busca…

Ahora me lo permito.

Me doy cuenta, con el paso impasible del tiempo, que los ratitos de tristeza son necesarios en esta tarea de hilvanar un corazón descosido. Hace meses, todo dolía tanto, que el miedo se apoderaba de nosotros e intentábamos no caer en los tentáculos del recuerdo, para que la cinta andadora ganara en velocidad y el tiempo, cual parche viejo de tela, fuera remendando poco a poco todos los pesares. Básicamente, era cobardía, miedo a caer y tener serias dificultades para levantarse. Porque de vez en cuando nos asomábamos al pozo, más por obligación que por curiosidad, y aquello no tenía fondo alguno; ni siquiera cubo y cuerda a los que asirse como último trance. 
Hoy sé que todo fue necesario. Y que nuestro cerebro es más listo en modo automático que en modo manual. Quizás se activó el mecanismo de supervivencia y entendimos, por fortuna, que no era momento para pararse demasiado. Era momento para dejar salir, para fluir, para dejarse atrapar por la rutina más rutinaria y empujar las agujas…

A los que no tengo el gusto...

Hace tiempo vengo recibiendo, de vez en cuando, mensajes privados de personas que siguen este blog personal y sienten la necesidad de ponerse en contacto conmigo. Son desconocidos para mí, aunque yo no para ellos; en eso están todos de acuerdo. No escatiman elogios en esos mensajes, en los que, por qué no decirlo, se atisba incluso hasta admiración en algunas palabras que me (nos) dedican. Sienten la necesidad de mostrarme su apoyo, su cariño, para que nos sintamos acompañados. Y a mi, todo esto, me abruma. 
Este blog nació allá por verano de 2006, como puro entretenimiento. Siempre me ha gustado escribir. Antes lo hacía en papeles sucios, en libretas viejas, en hojas que al final desaparecían. Seguro, desde el nacimiento de las redes sociales, el blog ganó "seguidores"... bueno, mejor dicho, personas que leían con más o menos fidelidad los escritos que este corazón en reformas ha ido depositando. Me siento agusto escribiendo y lo necesito para mí. Es puro egoísmo. Escribo pa…