7 de diciembre de 2009

Treinta y seis escalones


Treinta y seis escalones de lucha desaforada entre alegría y tristeza , de compañía en la más mísera de las soledades, de miedos insospechados, de recuerdos grabados a fuego.
Treinta y seis escalones que nos han visto querer, llorar, reír, luchar, callar, abrazar, mirar, compartir, preguntar, y esperar y esperar y esperar. Treinta y seis escalones que han sido capaces de oír el silencio de varias almas que protestaban incrédulas al unísono, que han sido testigos de la simplicidad de la amistad, de la generosidad más sincera, del comportamiento más autómata.

Treinta y seis escalones que han presenciado, segundo a segundo, a unos padres sencillamente invencibles, inmejorable espejo en el que mirarnos algunos novatos.

Treinta y seis escalones que a algunos nos han ayudado a comprender que la vida es  incomprensible y a amaros aún más de lo que estas palabras o cualquieras otras pudieran llegar a expresar.

Treinta y seis escalones de unión que ya no podrán ser nunca desandados.


A José y Margari.
Que siempre nos marcan el camino
Lunes 07 de diciembre de 2009

6 de diciembre de 2009

Cinco coma siete

Hace cinco coma siete centímetros el presente solo sabía convertirse en pasado. Aquí y ahora, no eran más que la antesala del allí y antes. 


Ahora, cinco coma siete centímetros después, el presente pasa de puntillas, sin hacer ruido, sabiendo de su papel secundario en pro de un futuro capaz de teñir hasta el más inmemorable de los pasados. Aquí y ahora no es más que el telonero de allí y  después. 


Y es que llega un día en que las horas y los minutos sirven tan solo para contarlas hacia atrás. 


Y es entonces cuando el tiempo deja de ser lo ya vivido y pasa a ser lo aún por vivir. 


Sentimientos en segunda persona. 
Domingo 06 de diciembre de 2010

21 de noviembre de 2009

Fue ayer

Ayer le conocí.


Fue un ratito. Solo un ratito. Una simple imagen en blanco y negro. Tumbado o tumbada bocarriba (creo que va para funcionario). Tres centímetros y medio de la cabeza al culo. Todo bien. Diez semanas y media. Volveremos el 3 de diciembre, porque la eco debe ser como muy pronto a la semana doce. Pero yo, nosotros, ayer, le conocimos. 


Ayer empecé a contar hacia atrás. Del 16 de junio al 20 de noviembre. 


¿Cómo alcanzar al tiempo cuando el tiempo te lleva meses de ventaja?


Ayer le conocí. Fue quizás el primer día del resto de mi vida. Fue quizás el primer día del resto de nuestra vida. 


Porque yo ayer le conocí..


A mis amigas, gente necesaria.
Gracias por llenar mi alegría.
Ya sabéis que os quiero.
Sábado 21 de noviembre de 2009

13 de noviembre de 2009

Vivir

Sueños de lunas impares revoloteando en nuestros corazones al compás de Estrella Morente, de Chano Lobato, de Salmarina y de otros tantos que dejaron su alma donde algunos tan solo lograron, supieron quizás, morir su cuerpo sin latido.


Corazones silenciosos para oídos tristes, para cinturas de rojas alfombras, de pies metálicos, de aromas artificiales. Corazones silenciosos para manos entre barrotes de aire, para ojos tras paredes de cristal, para espaldas que esperan puñales hirientes, para vidas sucedáneas.


Yo ya oigo el redoble de tu corazón. Yo ya te siento. Ya no seremos dos corazones sonando al unísono. Seremos, somos seguro, tres corazones redoblando a compás, convirtiendo cualquier melodía en obra maestra.


Ya no volverá a importar el quién, ni el cómo, ni el cuándo. Ni siquiera importará el dónde, si el QUÉ eres TÚ.


A mi señora. A su vientre.
Viernes 13 de noviembre de 2009

7 de noviembre de 2009

La autoridad del maestro

La Comunidad de Madrid con su (ponle el calificativo que prefieras) presidenta Aguirre a la cabeza ha tocado un tema espinoso en esto de la educación formal y reglada impartida en las escuelas e institutos de toda España. Ha lanzado el globo sonda, como suelen hacer los políticos gobernantes antes de encarar cualquier tema, de otorgar al profesorado autoridad legal o judicial o no sé cómo calificarla. Quiere primero ver, antes de decidir, qué piensa el pueblo en general, y los profesionales de la educación en particular. No sé mucho de política, pero esto me parece una forma cobarde de hacer las cosas. No decidir según lo que se crea, sino según el escándalo que pueda montarse, según los votos que pudieran perderse o ganarse. 


Pero volvamos al tema de la autoridad en el profesorado y de la conveniencia o necesidad de otorgarle esa autoridad legal. Todo esto me supone demasiadas dudas. A ver si soy capaz de plasmar algo en este post.


La autoridad no se consigue con pastillas. Ni se tiene, ni se compra. Ni siquiera creo que las cosas cambiasen demasiado porque un decreto o ley sentenciase autoridad legal para el docente. Hay que echar un poco la vista atrás para darnos cuenta de dónde puede estar el quid de la cuestión. 


En la escuela de la Ley de Educación General Básica (la mal añorada EGB) el docente tenía la autoridad. Concretamente, tenía los dos tipos de autoridad posible: la científica, porque era el poseedor de los contenidos y la principal fuente para surtir al alumnado; y la social, porque el docente tenía prestigio, tenía algo que decir, era respetado. Todavía era una figura relevante en la ciudad, y no digamos en los pueblos. En la escuela actual la situación ha cambiado, dando un giro de 180º. El docente ya no tiene la autoridad científica, la que te otorgan los contenidos, porque el contenido está en todos lados. Estamos en la era de la información. Internet nos come a pasos agigantados. No podemos competir con internet. Mi mejor explicación sobre los movimientos de los planetas, por ejemplo, no podrá nunca acercarse siquiera a la visión de un vídeo en Youtube. Y por si esto fuera poco, también ha perdido la autoridad social. La figura del maestro tampoco goza de la salud de antaño. En las familias, el maestro ya no es un punto de apoyo para la educación de sus hijos e hijas, ya no es ese asesor que fuera. Muchas veces, incluso, se ve casi como competidor, como aquel que, en lugar de ayudar a solucionar conflictos, los crea. Quizás, se vea más como enfermedad que como medicina. Y así nos va. 


Por eso, estamos ahora en una época de cambio, de redefinición de roles, de no añorar tanto y sí mirar más al frente. Ahora el maestro debe recrear su papel, su rol, en esta sociedad del efecto visual y de la información. 


Pero señora Aguirre, la solución no puede ser nunca de carácter correctivo, porque eso implicaría que los docentes asumimos que somos incapaces de prevenir, de educar. Sería reconocer que solo nos queda el castigo como medio educativo. Y el castigo, aunque esto no lo sepa mucha gente, debe ser solo usado para momentos puntuales, muy puntuales; momentos en lo que TODO se ha ido al carajo. El castigo no es una solución cotidiana, porque así solo estaríamos metiendo la polla en el arroz, como diría don Diego Herrera (lo siento, nunca podré encontrar una frase más acorde que esta).


Un mal sábado vespertino
lo tiene cualquiera.
Sábado 7 de noviembre de 2009 

2 de noviembre de 2009

De nuevo.

De nuevo volvió a despertarse entre sábanas arrugadas. De nuevo volvió a abrir los ojos aun cuando sabía que la oscuridad volvería a ser invencible. De nuevo había soñado con aquellos ojos, ahora ocupas de otra cara, de otro cuerpo también. De nuevo volvió a soñarlos en aquel bar, con la misma música de fondo y los mismos personajes secundarios. De nuevo se soñó intentándolo por enésima vez, acercándose en busca de aquella ventana con vistas a la felicidad, provocando por fin un choque de miradas intencionadas. De nuevo se soñó encontrando indiferencia, sonrisa sin complicidad, hielo sobre alfombras. 


De nuevo sus lágrimas por aquellos ojos. De nuevo aquellos ojos sin lágrimas.


De nuevo sueños con promesa de retorno, aunque esta vez no, ya no, el eco inmortalizó su condena.


"Mírame un poquito más, 
quiero bañarme en tus mares,
y perderme en tu sentío..."
Hermanos Reyes.
Lunes, 02 de noviembre de 2009

18 de octubre de 2009

De donde sopla el viento

He aquí una sevillana escrita y cantada por y para mi ahijado Pablo y, por ende, para mis compadres, Margari y Jose, que siempre supieron valorar intenciones por encima de resultados.



Como siempre:
Letra y Música: Martin Lucía.
Al cante: Lolo L. Reche.
A la guitarra y arreglos: René Reche.




"Que lo acaricie el eco
que lo lleve en sus brazos
y lo ignore el silencio,
que sus pasos llegaron,
de donde sopla el viento"
Martín Lucía.
Domingo 18 de octubre de 2009