1 de agosto de 2020

Martín 6.

¡Feliz cumpleaños, hijo mío!

Que ese amor que tú nos regalas, que ese abrazo espontáneo con el que nos proteges, que esas carreras para vernos cuando llegamos a casa, sigan naciendo eternamente de ese corazón tan grande y bonito que atesoras. 

Yo y mamá seguiremos siempre abiertos para ti. Sin preguntas ni dudas. Sin condiciones ni excusa. Sin lastres. Yo y mamá te amaremos siempre como hoy te amamos. Porque, un poco, aprendemos a amar de ti. 

Nadie ama mejor que como tú lo haces.

Sé feliz y honrado, hijo mío, como ahora eres.


Sábado 1 de agosto de 2020

25 de junio de 2020

10 años hace que no es 25 de junio.

Cada 25 de junio, hijo mío, recordamos que a tu mamá y a mí nos unía el amor hasta aquel día de 2010 y que, desde entonces, nos une un amor especial, el que tú creaste. 

Hoy, enano, es 25 de junio, pero no el verdadero. Pero claro que hablaremos especialmente de ti en la comida, con tus hermanos. En estas conversaciones caben muchas dudas, ¿sabes? Todas ellas tienen que ver con la crueldad de lo no vivido. Pero también caben muchas certezas. Y todas ellas tienen que ver con el orgullo, con la valentía, con la templanza: con el amor.  Amar en ausencia es hoy día el privilegio que nos queda a quienes tuvimos la suerte de conocerte y disfrutarte. El dolor está, tiene que ver con lo cotidiano, con escenas de la vida misma que imaginamos con otros colores, sonidos y aromas. El amor, el privilegio, no obstante, tiene que ver con la introspectiva, con la inspiración, con ratitos de memoria, de recuerdo, de paz con uno mismo. Es ahí donde se siente ese amor que conecta el pecho de un padre con el de un hijo y que una vez conectado, jamás podrá nadie, nunca, ni siquiera la muerte, quebrarlo. Magullarlo, tampoco. 

Hoy, Samuel, mamá y yo hemos vuelto a empezar el día de tu cumpleaños con un abrazo y hablando de ti. Y de cómo viniste al mundo. Y, como nos enseñaste, lo hemos hecho con una sonrisa en la cara, sintiéndote entre nosotros. Difícil de explicar, sí.

Aquel día aprendí que no hay amor en exceso, que nunca se ama demasiado. El amor, como el cariño, como el respeto, siempre saben mejor en abundancia que en poquedad. Y así te amamos. Y ese amor cultivado sigue dando sus frutos. La mejor decisión de nuestra vida fue tenerte y criarte en alegría. Y aunque en este 25 de junio aun pueda titilar el dolor, nos imponemos recordarlo con la sonrisa que nos regalaste; aún nos quedan muchas guardadas que nacieron de ti y hacia ti vuelan. Tu compañía en presencia dejó amor para gastar en la ausencia física, sin temor a que sin él nos quedemos. 

Amar es sinónimo de ti, Samuel, en nuestro vocabulario. Y que así sea por siempre, hijo mío.

Felicidades, enano. Te quiero. 

"Si diez años después
 te vuelvo a encontrar
en algún lugar, 
no te olvides que soy
distinto de aquel 
pero casi igual (...)
--
(...)Diez años después, 
mejor reír, que llorar"

(Diez años después. Los Rodríguez, 1995)

Jueves 25 de junio de 2020.

18 de junio de 2020

Junio y Leo. Sin firmas.

Hay amores que nacen de una mirada. Y crecen. También amores ya crecidos. Hay amores que primero fueron amistad y otros que amor fueron desde su inicio. Hay amores que terminan (¿fueron amor?) como también amores perpetuos. 

Hace 4 junios que Leo (en forma de predictor) llegó a nuestras vidas. Y, así, sin mediar un previo aviso, nació un amor más, ya crecido; un amor puro desde su inicio; amor para siempre. 

Y es que, incluso el amor que nace inmenso, crece con el día y la noche, con el sucesivo ir y venir de las conversaciones, con los abrazos retenidos y aquellos que ya se dieron. Ese compromiso contraído sin necesidad de ser firmado. No hay obligación de amar, pero se ama sin que ya quepa el olvido; un juramento perpetuo, ya cruzado, dentro de ti, grabado donde, junto con el lugar de los sueños, todo está teñido de verdad y de genuinidad, donde las promesas se firman con suspiros sempiternos, donde no hay necesidad de hablar de amor, porque el amor habla (y actúa) desde ti y por ti. 

"Sin firmar un documento
Ni mediar un previo aviso
sin cruzar un juramento
hemos hecho un compromiso"
(Antonio Machín. Un compromiso)

Martes 16 de junio de 2020

17 de marzo de 2020

Trece diecisietes

Un día soñé en ser lo que hoy soy: un tipo que transita acompañado en estos vaivenes de la vida. De la risa a la hostia y vuelta a empezar. Y en ese soñar, esposa mía, me imaginé asido a tu mano, amasando momentos, recuerdos que poder convertir en inolvidables historias para que nuestros pequeños volaran de la vigía al sueño plácidamente, como en estos días de penumbra hacen. Historias que sustentarán vidas futuras. 

Ese sueño sigue hoy aquí, ¿sabes?, sobre nuestras cabezas, en ese cielo que siempre acompañó nuestros momentos. Sueños que fueron y sueños que no pudieron ser, que también los hubo. Aquellos días que no florecieron pero que abonaron este amor que hoy te siento y te resiento, que se gasta y crece, que se muestra inagotable. 

Quince días encerrados a tu vera son un regalo de aniversario especial. Quince días de incertidumbres, dudas y por qué no, algo incluso de miedo, en los que soy capaz, gracias a ti, de disfrutar. 

Menos mal que ahí estás tú para cobijarme en tu pecho. 

Hace trece diecisietes, cuatro mil setecientos cuarenta y nueve., que sonrío si siento... hace trece diecisietes de un sí quiero"... Menos mal que ahí está tu sonrisa, el motivo más bonito para seguir teniendo sueños por soñar... 

Te quiero tanto...

Felicidades esposa mía. 13 años. Nos debemos un viajito. 

Menos mal que está tu puerto
TU puerto para descansar
Menos mal que tú me salvas
si me toca naufragar.
(Menos mal, Manuel Carrasco)
Martes 17 de marzo de 2020




6 de febrero de 2020

Leo 3.

Pones una boquilla así,  cerradita, con labios apretados, acompasada a una mirada sinvergonzona, preámbulo de alguna inocente palabra en partida, que me vence sin posibilidad de remontada. Y es ahí, justo ahí, en ese espacio que se crea entre tú y yo, que nace entre tu inocencia y mis ganas de parar el mundo, donde reside mi verdadera felicidad, donde no siento miedo, donde solo cabe la pureza del verdadero amor, la fuerza de la autenticidad... 


Sé honrado, hijo, como ahora eres. Que no hay en la vida mejor virtud que esa. 

Feliz cumpleaños, granuja. 

Te quiero "to esto". 

Jueves 06 de febrero de 2020

18 de enero de 2020

Veintitrés

Las nubes envuelven caminos de esperanza. Caminos hechos y caminos por hacer. Veintitrés vueltas al sol de la mano bien merecen que nos quedemos en ellas por un fugaz instante. Un paréntesis de recarga del amor. 

Esposa mía, este amor que te traigo y entrego se estrena cada día, sigue naciendo en cada lugar, a cada rato... disfrute, algarabía y alboroto. Sigamos nuestro bonito camino, de la mano, como si uno, por momentos, fuéramos.

18 de enero de 1997
18 de enero de 2020

Te quiero tanto...

Ps. Me gustas más que un predictor positivo.

Sabado 18 de enero de 2020


13 de diciembre de 2019

Diciembre 2019

El comienzo del fin te engaña. Pero es un engaño útil. Te ayuda a sobrellevar el injusto y automático ir y venir de tus propios pasos. Ahora hacia allí. Ahora hacia allá. Quizas no. ¿O sí? 

No. Ahora y siempre: mejor no. 

¿Dónde ponemos el signo de apertura de la interrogación de una tragedia? ¿Al principio del todo o en mitad del camino ya tortuoso, complicado e inverosímil?

No. Ahora y siempre: mejor no.

Diciembre de 2013. Vida en esponjosa plenitud. Cuerpo sólido en apariencia de todo a falta de tanto. La vergüenza asoma y revivimos de nuevo, por tercera vez. Convencer tiene que ser algo parecido a vencer desde la victoria, a saltar con los pies en el aire.

La vida nos llevó al límite y lloramos desde el equilibrio que nos regaló en herencia quien nos embebió de templanza. Era diciembre de 2010: el dolor aún en frescura y nuevas sonrisas, consecuencias de la naciente y pudorosa felicidad, en modo espera. Tuvimos la esperanza, y la sapiencia también, claro, de saber que en esta vida todo aquello que te jode, por disfrazadamente necesario que se ofrezca, puede transformarse en energía que te dirija hacia al futuro. Abono que nutre al bello rosal (trabajo sórdido e infravalorado el suyo).

La muerte no era lo mejor que podía pasar, pero la mente mandada por el corazón nos dijo que sí. Y creímos. Ignorancia necesaria y conveniente. Autoengaño. Un bebé precioso no tiene que morir. Ni siquiera tiene que enfermar. El padre de un bebé precioso no tiene que creérselo, aunque egoístamente le ayude. ¡Qué hijo de puta quien lo dijo por primera vez!

Ya fuimos. Asustados, desolados, engañados, esperanzados... 
vencidos, convencidos y felices. Ya somos.

Diciembre siempre será especial. Dos veces diciembre. 


Viernes 13 de diciembre de 2019