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Mostrando entradas de octubre, 2016

Hace 7 años ya.

Hace siete años, tal día como hoy, mi mujer se levantó de la cama, era sábado, y me dijo: - Esto dice que sí, pero yo no sé. Lo que tenía entre las manos era un predictor, y en su vientre, a Samuel, nuestro primogénito.
Estuvimos de bautizo de mi ahijado Pablo. Nosotros y nuestro ilusionante secreto. Nosotros y nuestra sonrisilla. Nosotros y mis caricias a su vientre.
El domingo por la mañana nos levantamos. Era día de compartir la buena nueva con nuestra gente. Antes, como buenos primerizos, llenos de dudas, de incredulidad, me fui a una farmacia de guardia a por otro predictor, que, como no podía ser de otra manera, ratificó lo evidente.
Me fui a jugar mi partido del domingo. Gané nuestro peculiar derby y metí el gol de la victoria (un gol premonizado por mi amigo Chava) y lo celebré con mi mano en mi vientre, disimuladamente. Era para ti.
Tras eso compartimos nuestra alegría con la familia de mi mujer primero y con mis padres después. Recuerdo sus caras de inmensa felicidad. Recuerdo …

Y así te recordaré

Era un domingo "saborío". De tonos grises, de luz otoñal. Era temprano. Primera Provincial Juvenil. AD Los Mares - Carmona. Abril de 1995. Antes de entrar al vestuario te vi que llegabas. Me diste un beso cariñoso, como siempre hacías. Era la primera vez que venías a verme jugar. Yo vestía 16 años.
Empezamos perdiendo. 0-1. El partido se puso complicado. En la segunda parte empatamos. Y faltando poco conseguí meter el gol de la victoria. Lo recuerdo perfectamente: se me quedó el balón botando, el portero a media salida... una vaselina sencilla.
Corrí, corrí hacia ti. Estabas en la banda. Tus brazos abiertos eran el lugar perfecto para celebrar mi gol, que ya fue tuyo para siempre. Así me lo hacías sentir. Así me gustaba a mí sentirlo.
En las siguientes celebraciones familiares, cada vez que me veías charlar con alguien, aparecías y le contabas mi gol, que ya era tuyo, mientras acompañabas tus palabras con tu mano trazando una perfecta vaselina en el aire. Tu cara orgullosa, t…