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A los que no tengo el gusto...

Hace tiempo vengo recibiendo, de vez en cuando, mensajes privados de personas que siguen este blog personal y sienten la necesidad de ponerse en contacto conmigo. Son desconocidos para mí, aunque yo no para ellos; en eso están todos de acuerdo. No escatiman elogios en esos mensajes, en los que, por qué no decirlo, se atisba incluso hasta admiración en algunas palabras que me (nos) dedican. Sienten la necesidad de mostrarme su apoyo, su cariño, para que nos sintamos acompañados. Y a mi, todo esto, me abruma. 

Este blog nació allá por verano de 2006, como puro entretenimiento. Siempre me ha gustado escribir. Antes lo hacía en papeles sucios, en libretas viejas, en hojas que al final desaparecían. Seguro, desde el nacimiento de las redes sociales, el blog ganó "seguidores"... bueno, mejor dicho, personas que leían con más o menos fidelidad los escritos que este corazón en reformas ha ido depositando. Me siento agusto escribiendo y lo necesito para mí. Es puro egoísmo. Escribo para no enfermar (senti)mentalmente. Es mi vía de escape, es mi necesidad de ordenarme, de dar salida a muchas opiniones, sentimientos, reflexiones, preocupaciones, ilusiones, etc. 

Pero lo que más me ha llamado la atención, incluso me ha sorprendido, es que a algunas de estas personas estas reflexiones les está sirviendo para afrontar sus problemas personales, incluso citándome frases literales de mis escritos como lema para reconducir su vida en momentos de agobio. Esto traspasa cualquier frontera de lo que en el día más optimista de mi vida pudiera presagiar para este modesto blog. 

Y además, me hace un poquito más feliz... Siempre gusta recibir ese tipo de mensajes, porque a todos nos gusta sentirnos queridos.

Como dice mi señora: "marío, estás levantando muchas expectativas, ahora no vas a poder dejarlo, que tienes a mucha gente enganchaíta"... 

Y a mí, todo esto, me abruma.

Gracias a todos los "desconocidos".
Sentimos vuestro cariño.
Jueves (de feria) 05 de mayo de 2011

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
de nada
Juaki ha dicho que…
Yo soy uno de esos "desconocidos" a los que tu blog está ayudando a salir adelante, al menos a ver otro punto de vista, y entender mejor lo que me pasa.
Anónimo ha dicho que…
Lo tuyo, lo vuestro, es verdaderamente admirable, casi envidiable, lo que escribes llega a lo más profundo de mi alma atormentada, perdona la expresión, por "cagadas cotidianas", te sigo, y te seguiré leyendo, pues para mí, son clases magistrales de afrontar la vida como hay que hacerlo. No te puedo decir que "ánimo", ya que eres tú el que me enseñas a mirar y vivir la vida desde otra perspectiva. Gracias, y de todo corazón, os mereceis lo mejor.
Ana ha dicho que…
Gracias, me haces sentir y sufrir a la vez pero eso es la vida, siento tu pena, aunque mi hijo superó su prematuridad y con ello todos sus problemas respiratorios y cardiacos, semanas de uci interminables y meses en un hospital frio dónde los padres estamos ausentes de cariño, dónde todo pasa a nuestro alrededor con una velocidad tremenda y seguimos estando en ese maldito dia y en ese maldito segundo dónde todo empezó y mi niño no avanza y mi niño retrocede y dónde solo sus padres tienen la esperanza, y lo consigió porque como yo su madre le cantaba en su incubadora de uci una canción de La quinta estación, el mundo se equivoca y se equivocó hoy tiene 4 años e igual que su hermana melliza son unos torbellinos, niños sin secuelas gracias no se a qué y no me atrevo a nombrar, ciencia, fé, fortaleza imagino que un poco de todo, escribe porque te leo, siente porque te siento y lucha porque todos luchamos en ésta puta vida que hace sufrir a los más débiles, millones de besos sin conocerte y sintiendote tan cercano y como dice tu santa esposa a mi también me tienes enganchaita.

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