Ir al contenido principal

¿Importante o urgente?

Me gustan las frases que en pocas palabras encierran grandes enseñanzas, grandes moralejas.

Hace poco, en un curso relacionado con la igualdad de género en la escuela, me topé con una de estas frases. Y me dio que pensar.

Es cierto que la vida, después de, se ve de diferente manera. Muy cierto. Para nosotros, ahora, han tomado sentido algunas frases que oídas desde el runrún de la rutina habían sido, muchas veces, despojadas de todo su encanto original, de su significado más virgen y profundo. 

Y es que te das cuenta de muchas cosas, de muchísimas cosas. Y aprendes a separar lo importante de lo zafio, e incluso de lo banal o trivial. Aprendes simplemente por tener los ojos abiertos, por estar en el momento injusto en el lugar inadecuado. Solo por eso. 

Y nosotros hemos aprendido que todo y nada pueden muchas veces ir tan juntos que casi no se aprecia frontera alguna. Que entre una vida plena y una vida vacía simplemente hay la frase de un médico como puerta separadora. Simplemente la frase de un médico, que una vez atravesada cuesta un mundo desatravesar. Simplemente la frase de un médico. 

Por eso, después de, lo vemos todo desde otro prisma. Nunca fuimos personas que se perdieran en artificios. Nunca hemos tenido necesidades demasiado innecesarias. Pero, ahora, seguro que no las tendremos. La vida nos ha demostrado, porque así lo ha querido, que hay cosas importantes y otras menos, y que las primeras te hacen grande y las segundas te hacen pequeño; y que las primeras aportan y las segundas restan.

Y así, hoy, ahora, sabemos qué merece la pena y qué no nos quitará ni un segundo de sueño. Lo importante aparece ante ti disfrazado de evidente, como otrora aparecía lo caprichoso disfrazado de necesario.

Y por eso, cuando el otro día, en el curso, escuché que "lo urgente no debe nunca tapar lo importante", me quedé dándole vueltas al asunto y empecé mentalmente estas reflexiones que hoy, y ahora mismo, comparto con todos los que gustáis perder 5 minutos en leer los soliloquios de un corazón abierto por reformas.

Viernes 12 de marzo de 2.011

Comentarios

Entradas populares de este blog

7 diez de septiembres.

Hoy echo de menos lo que nunca tuve. Me afano por recordar cosas que en mi vida no pasaron, sonrío a la sombra del árbol que nunca creció.
Hoy hace ya 7 años que murió mi Samuel (¡cómo pasa el tiempo!). Y ando en ese momento de disfrutar de la vida que labramos aquellos días de difícil digestión.
Y me doy cuenta que el 10 de septiembre, más que un día triste, es un día en el que enorgullecerme, enorgullecernos, de tantas cositas conseguidas. Es un día para ser agradecidos, para no cansarnos de dar las gracias a todos aquellos que tanto bien nos hicisteis en aquellos días, semanas, meses... de naufragio. Un día para pararte en seco, volver a secarte las lágrimas por enésima vez, y admirar el paisaje en movimiento de una vida trazada a fuego, a pasito lento, con mucho trabajito en cada metro avanzado, en cada piedra colocada en forma de sonrisa ofrecida.


Un 10 de septiembre más en el que convertir la tristeza en ganas de vivir feliz, porque nunca habrá mejor manera de honrarte a ti, hijo m…

Juan Reyes Luna

En ti todo es inicio: el amor, la alegría, la ilusión, la inocencia.Así, sin saberlo, llegas para seguir llenándonos de esa bonita felicidad que, no por buscada, completa la hermosura del suspiro que de cada mirada de tu madre nace. Duerme tranquilo, pequeño; ríe tranquilo, pequeño; vive tranquilo, pequeño, que eso que sientes es el amor verdadero de tu familia; los mejores asideros posibles para vivir la vida, para sentir tu vida.¡Bienvenido, chiquinino! Y ya van 12...



De nuevo, el Doctor Reza Hosseinpour

Empezó pidiéndonos permiso para tutearnos. El Dr. Reza Hosseinpour, una eminencia mundial en cirujía cardiovascular infantil, un mago que regatea a la muerte ajena, nos pedía permiso para tutearnos. Tenía el ordenador apagado, nada sobre la mesa y a las cinco y media, hora de la cita, salió del despacho para ver si estábamos. Pequeños detalles. Yo los miro mucho, porque los valoro mucho. El Doctor, permítanme que lo escriba siempre en mayúsculas, nos estaba esperando dispuesto a regalarnos su tiempo.

Fue una bonita y útil conversación. Acudimos a su despacho con la simple intención de agradecerle todo lo que hizo por nuestro hijo y todo lo que hizo por nosotros.

Es evidente que a veces no hay culpables. A veces hay muertes inevitables. Al menos en el aspecto concreto. En la hipótesis de lo abstracto seguramente esto no quede tan claro y los límites se tracen algo más difuminados.

Estuvimos una hora y cuarto en su despacho. Fuimos para presentarle a nuestra familia. A nuestros tres pequ…