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Aznalcóllar nos vio llorar.


  Veintiséis de abril de 1998, en la sobremesa del domingo la A.D. Los Mares salta al terreno de juego como equipo de Preferente, aunque aún, testimonialmente, en primera provincial. Algunas cabezas rapadas no podían ya disimularlo ¿querían quizás?. Dos autocares de aficionados acompañaban a unos cuantos adolescentes locos que creyeron.
  El tanteador marcaba un contundente 2-7 al final de los 90 minutos, pero ¿qué más daba? Antonio el Culón, Fernando, Quino, Luca, Peña, Solomillo, Marco, Reche, Chava, Sera, Eloy, Guille, Cáceres, Negro, Pascual, Edu..., bailaban la conga aún sabiendo que aquel ¡nos vamos a Tenerife! no era más que un grito de guerra demasiado alejado de la realidad. Nuestras camisetas lucían letreros despintados tras aquellas duchas entre abrazos, saltos, gritos y más de una lágrima. Otros tantos así lo hicieron posible, con su silencio y altruismo: Agustín, Diego Herrera, Pepe el Malacara, Rafael, Miguel López, Antonio Rojas, Chati, Luli y otros tanto. Mención aparte merece por supuesto nuestro míster, Antonio Lozano.
  Veintiséis de abril de 2010. Doce años después los recuerdos siguen flotando por mi mente, bien escondidos en aquella parte del corazón donde tan solo puede guardarse lo que de verdad importa.
  Y hoy me siento importante al recordar tanto. Al comprobar que un día tuve la inmensa fortuna de capitanear al mejor vestuario posible, con los mejores amigos posibles. Sin duda, valen la pena miles de entrenamientos, años de sinsabores, de tristezas, de objetivos no cumplidos, si llega el día en que puedes recibir, 12 años después, el mensaje de un amigo recordando que un 26 de abril, ambos llorábamos desconsolados como niños que éramos mientras otros miraban indisimuladamente con la envidia certera de quien sabe que tan solo era un actor secundario. ¿O no Chava?
Yo estuve allí. Yo lloré allí. ¿Y tú?
26 de abril de 2010

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