Ir al contenido principal

Háblame de él

(Reflexiones tras leer el artículo "Lo que me gustaría que la gente entendiese sobre el hecho de perder un hijo" de Andrea Araya Moya)

Lo que más me gusta del mundo es hablar de mi Samuel. Así aprendí a encontrar el equilibrio entre el dolor desmedido y el sentimiento onmipresente de culpa impermisiva por haber sobrevivido a él, por ser un superviviente antinatural. 

En casa lo nombramos a todas horas, está presente en nuestro día a día. No, no somos masoquistas. No, no lo hacemos desde el dolor o desde el desgarro, ni tampoco desde la ilusión o desde la fantasía. Lo hacemos, simplemente, desde el cariño nostálgico, desde la sonrisa dulce, desde la ternura de unos padres que supieron robar felicidad a los momentos de tristeza.   

No, no te sientas incómodo si hablo de él en tu presencia, no hablo de pasado cuando lo nombro, no es el ayer lo que me llama ni aquella vida la que añoro. Ya he aprendido a soñar por las noches, a sonreír con tristeza en mis ojos, a llorar con alegría en mis entrañas. Hablo de él porque es mi vida. Hablo de presente cuando lo refiero. 

Ni te guardes un comentario sobre él en mi presencia. Habla de él alegremente cuando algo te recuerde su risa, su llanto, su peculiar bostezo, su forma de desperezarse.  Habla de él con cariño en tus ojos, con futuro en tu mirada, con ganas de gritar su nombre.

Habla de él cuando lo recuerdes. Habla conmigo.

Porque con su muerte quedé herido por siempre. Con su olvido moriría.


"¿Y yo sigo aquí sin saber por qué?" 
Aún no te has ido (Vanesa Martín)
Lunes (de pescaíto) 20 de abril de 2015

Comentarios

Entradas populares de este blog

7 diez de septiembres.

Hoy echo de menos lo que nunca tuve. Me afano por recordar cosas que en mi vida no pasaron, sonrío a la sombra del árbol que nunca creció.
Hoy hace ya 7 años que murió mi Samuel (¡cómo pasa el tiempo!). Y ando en ese momento de disfrutar de la vida que labramos aquellos días de difícil digestión.
Y me doy cuenta que el 10 de septiembre, más que un día triste, es un día en el que enorgullecerme, enorgullecernos, de tantas cositas conseguidas. Es un día para ser agradecidos, para no cansarnos de dar las gracias a todos aquellos que tanto bien nos hicisteis en aquellos días, semanas, meses... de naufragio. Un día para pararte en seco, volver a secarte las lágrimas por enésima vez, y admirar el paisaje en movimiento de una vida trazada a fuego, a pasito lento, con mucho trabajito en cada metro avanzado, en cada piedra colocada en forma de sonrisa ofrecida.


Un 10 de septiembre más en el que convertir la tristeza en ganas de vivir feliz, porque nunca habrá mejor manera de honrarte a ti, hijo m…

Juan Reyes Luna

En ti todo es inicio: el amor, la alegría, la ilusión, la inocencia.Así, sin saberlo, llegas para seguir llenándonos de esa bonita felicidad que, no por buscada, completa la hermosura del suspiro que de cada mirada de tu madre nace. Duerme tranquilo, pequeño; ríe tranquilo, pequeño; vive tranquilo, pequeño, que eso que sientes es el amor verdadero de tu familia; los mejores asideros posibles para vivir la vida, para sentir tu vida.¡Bienvenido, chiquinino! Y ya van 12...



De nuevo, el Doctor Reza Hosseinpour

Empezó pidiéndonos permiso para tutearnos. El Dr. Reza Hosseinpour, una eminencia mundial en cirujía cardiovascular infantil, un mago que regatea a la muerte ajena, nos pedía permiso para tutearnos. Tenía el ordenador apagado, nada sobre la mesa y a las cinco y media, hora de la cita, salió del despacho para ver si estábamos. Pequeños detalles. Yo los miro mucho, porque los valoro mucho. El Doctor, permítanme que lo escriba siempre en mayúsculas, nos estaba esperando dispuesto a regalarnos su tiempo.

Fue una bonita y útil conversación. Acudimos a su despacho con la simple intención de agradecerle todo lo que hizo por nuestro hijo y todo lo que hizo por nosotros.

Es evidente que a veces no hay culpables. A veces hay muertes inevitables. Al menos en el aspecto concreto. En la hipótesis de lo abstracto seguramente esto no quede tan claro y los límites se tracen algo más difuminados.

Estuvimos una hora y cuarto en su despacho. Fuimos para presentarle a nuestra familia. A nuestros tres pequ…