5 de diciembre de 2012

Todos los días debo elegir.

Hoy me descubro sorprendido. Me recuerdo en noches eternas de verano con miedos, angustias y llantos de compañero fiel. Mañanas de presente sin pasado y con futuros diseñados en gamas de millones de colores. Pitidos intermitentes inauditos. Teléfonos que preferíamos no descolgar. Bonito y deseado silencio.

Hoy me acuerdo de que aquella mañana tuvimos una única opción: ser fuertes. 

Ahora entiendo que esta mañana, cuando me levanté, también tuve que serlo... como lo seré mañana. He vuelto a elegir. Y es que, como dice el dicho, no sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es la única opción.
 
Sin bajar la guardia.
Lunes 05 de diciembre de 2012 


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