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17 de agosto de 2015

La felicidad.

La felicidad es escurridiza y azarosa. No se compromete con nadie. Lo mismo está contigo que se marcha lejos. O cerca, quizás, pero bien escondida a la vista de todos.

Porque la felicidad es una mujer. Y como a ella, le gusta dejarse cortejar poco a poco, dejarse conquistar mostrándose imaginativa e ilusionada, regalándote gotitas de esencia... dejándote siempre con ganas de más.

Sabía que volverías con nosotros algún día no muy lejano, porque estuvimos empeñados en ti. No resultó nada sencillo encontrarte, ni alcanzarte y mucho menos retenerte. Pero volviste. Te (con)vencimos.

Porque como mujer que eres, tras tus caprichosos caprichos, se impuso tu necesidad de encontrarte anidando entre corazones genuinos que, a la fuerza, aprendieron a comprenderte y conocerte, a  conocerte y comprenderte.

Nunca supe echarte de más, porque siempre supe que no me sentaría a echarte de menos.

Reflexión con vistas al mar.
Lunes 17 de agosto de 2015

1 de mayo de 2015

Avante Claro

Ahora es la necesidad de hacerte presente lo que me embauca, me abruma. Es el miedo al olvido. El terror a que pasen tantos ratos sin ti que puedan ganar la batalla, hacer frente, a tantos ratitos contigo. 

Ya aceptado el golpe, ya disminuido el pecho, ya rellenada la oquedad, el alma busca la terapia que el consuelo del recuerdo ortodoxo y heterodoxo ofrece. Y así, si tú me dices ven, lo dejo todo; y si yo te digo ven, sé que vienes conmigo.

Amanece y anochece cada día como cuando aleteabas en tu cuna, con tus manos y pies desobedientes y caprichosos. Los ríos buscan el mar, u otro río acaso, como cuando bostezabas tan peculiarmente. El aire, también el aire, mueve las hojas de los árboles como cuando necesitabas que tu madre te calmara en sus brazos, como cuando os refugiabais mutuamente en vuestras miradas cómplices y complacidas.

El día cruel llegó en forma de reflejo insensible. Siempre llega. Casi más cruel que el día de tu muerte, o que el día que quemamos tu cuerpo, casi más cruel que el segundo primer día. 

Acepté la eternidad como castigo, que la vida te ofrece dos caras diferentes, según mires el camino o intentes ojear su meta. Acepté el reto de luchar para que mereciera la pena. Y lo logramos. Y ganamos la batalla desde muy pronto, exteriorizando unos sentimientos que fueron encontrando la salida de un alma introvertida en la cobardía de un teclado mil veces bañado por lágrimas con mil madres. Y que aún hoy, siguen fluyendo. 

No hay nada más limpio y puro que el agua que corre.



"Las redes las recogí
Y avante claro mandé
"
Sevillana: "Mi marinera"
Disco Avante Claro
Salmarina Año 2000
Miércoles 29 de abril de 2015

7 de julio de 2014

Julio

Julio es mar oscura que huele a vida. Es castillo de arena desbordado por vientos errantes que no precisan permiso para imponerse. Es noche de paseo marítimo inundado por olas de vaivén amenazante. Es julio olor a desayuno con pan de ayer, aderezado con gorjeos de ladronas gaviotas al acecho.

¿Quién te entiende Julio? ¿Cómo recordarlo con tristeza si julio siempre olerá a vida? ¿Cómo sentirlo con alegría si julio nunca volverá a predecir agosto? ¿¡Quién!? ¿¡Quién logrará entenderte!?

Retienes manos y caricias escondidas en lugares remotos; retienes primeros besos, abrazos, amor esmerado que por vigorosos ojos brota a caudales de naturaleza impía. Retienes miradas inmaculadas con permiso para posarse en cada triza cándida de olor a vida naciente.¿Cómo no quererte Julio?

Pero desprendes mucho. Desprendes desasosiego y cobardía en lágrimas manadas de forma prematura. Desprendes latigazos de pavor calmados en mil abrazos protectores. Desprendes sollozos ahogados entre caretas que rezuman apariencia. ¿Como no temerte, entonces, Julio?

Es julio amor y recelo. Es julio soledad y compañía. Una isla rodeada de embaucadoras imágenes sostenidas por la fuerza de un sonrisa que ilumina una ciudad entera para siempre.

Es julio un continuo ir y venir de emociones. Agitación. Turbación. Vida. 



Julio: Donde mis recuerdos se posan
Lunes 07 de julio de 2014 


18 de abril de 2014

¿Quién gritará tu nombre?

Y si no te recuerdo yo ¿quien lo hace hijo mío? Y si no nacen estas letras que hablan más de ti que de mí, ¿quién te revive?

Son mis dedos los que necesitan saber de ti, saber que alguien te resucitará mientras trabaja, mientras desayuna, mientras siestea en un sofá sin saber siquiera el poder que sus ojos emanan, el sentido de su lectura, la incomensurable fuerza que derrochan cada una de estas palabras que vuelan, a veces por su alma, a veces por su mente, a veces sin rumbo. 

Por esto siento la necesidad de recordarte, para obligarte a revivir.

Porque si no te escribo yo, ¿quién te recuerda, hijo mío? ¿Quién vive tu presencia aunque sea un ratito cada día? ¿Quién te llama? ¿Quién grita tu nombre con el pecho ensangrentado, con ojos derramando sal, con hiel, con miel también, en las entrañas, con amor incuestionable, imparable, en su garganta? ¿Quién robará segundos para regalártelos? ¿Quién morirá de amor por ti antes de que el amor por ti muera?

Y sobre todo hijo mío, ¿quién pasará página sabiendo que tú estás en todas y cada una de las letras del libro de su vida?

Un día, Samuel, lo comprendí TODO.
"Mi vientre cosido
Mi vientre cosido a tu vientre,
tu luz a mí traída,
tu pelo enredando el aire
como viento que arrastra hojas
o jóvenes con el corazón en llamas,
que es el vivir.
“Esquivar el suelo y remontar
una y otra vez el aire”, me dices.
Cómo nombrarte, amor, y no desangrarme.
Cómo nombrarte, como decir tu nombre,
que es mi vivir, amor,
y no desangrarme,
y no dragar el corazón hasta hacerlo entrega,
que es el amar.
Dime cómo, amor,
cómo traer a mí el espacio de tu nombre,
no desangrarme
e ignorar que la intemperie en las costillas,
que la soledad en el fin de la garganta
contigo esquivaron mis ojos"
Los Desperfectos. (Martín Lucía, 2009).
Viernes Santo 18 de abril de 2014

27 de octubre de 2013

La felicidad sigue en el mismo sitio

En la era de lo virtual, del 3D, de Internet..., la felicidad sigue hallándose en el corazón de una niña con botas de agua que juega en el barro.

Y el amor, el amor reside en los ojos de un padre que admira una estampa diseñada en más de una madrugada de vela y sueño, de sueño y vela.

Y es que la felicidad viaja entre sonrisas infantiles, el único lugar aún lleno de pura pureza.



"Diseñando madrugadas..."
Sevillana "Pienso en ti" 
Disco: Rompeola 1987. 
Salmarina
Domingo 27 de octubre de 2013

13 de abril de 2013

De cómo crece el amor.

"Lolillo, el amor nunca se divide por unos hijos, siempre se multiplica", me dijo mi hermana mayor, haciendo maravillosamente bien de hermana mayor, en aquellos tiempos en los que la tristeza y la felicidad luchaban en un corazón en proceso de reconstrucción, con remiendos emocionales en cada esquina, con burbujas de jabón que iban y venían según dictaban vientos de dirección errante.

Hoy volvemos a revivir toda aquella emoción de la primera vez, de la segunda vez.

Bienvenido seas a nuestras vidas, chiquitillo. Bienvenida seas a nuestras vidas, chiquitilla.

Tú también traerás un trocito de tu hermano en el pecho.

Y para ti,esposa mía, esta sevillana. Por tu valentía, por tu lección de vida diaria, por tus ojos transparentes, por hacerme mejor persona a tu lado, porque te quiero y por todo lo que nos queda por vivir.




Empezar a querer 
siempre es muy bonito.
Sábado 13 de abril de 2012. 

8 de abril de 2012

Siento

Colores soñados que despluman arco iris en escala de grises.

Imágenes sin velar en mentes tan vírgenes como valientes.

Emociones desnudas sin velos que las humanicen.

Asombrados pensamientos ensombrecidos por sentimientos cambiantes. 

Cuerpos crecientes fundidos entre recuerdos cada vez menos olvidados.

¿Cuándo decidí quererte tanto esposa?

Domingo (de Resurrección) 08 de abril de 2012

17 de marzo de 2012

Cinco años de amaneceres


Hoy he vuelto a sentir entre tus brazos que el amanecer era solo para nosotros.

Te quiero esposa. Felicidades
Sábado 17 de marzo de 2012

11 de marzo de 2012

Tres palabras y una sonrisa

Eran los mismos paisajes, los mismos decorados. Las mismas fotografías en movimiento. Predecibles vaivenes en las copas de los árboles. Sincronizadas las nubes. Pintado el tímido sol dispuesto a la retirada. Un día más.

Solo quedaban mis pensamientos escurridizos como prueba de mi existencia.

Un niño me rodeaba. Utilizaba mi cuerpo como juguete. Yo andaba y él me daba vueltas. Pura diversión sin hipotecas.

Su madre, hizo de madre, y le llamó la atención. Tres palabras:
- ¡Samuel, déjalo tranquilo!

Sonreí.

Matices
Domingo, 11 de marzo de 2012

 

30 de enero de 2012

Recuerdos que no quiero borrar

Jamás podré olvidar aquella llegada a casa. Fue el primer día tras el parto. Volvíamos solos. Samuel quedó en el Hospital, en una incubadora. Todo empezaba. 

Aún no sabíamos nada. Imaginábamos mucho. 

Era de noche. Calurosa, ingrávida, densa, pesada. Salíamos del Hospital acompañados por nuestros compadres. Nos despedimos y nos montamos en el coche. Solos. Con nuestro miedo infinito, con nuestra tristeza desconsolada e inconsolable. 

Llegamos y aparcamos en el garaje. Nos miramos entre lágrimas y me dijo tocándose su vientre:

- Sin barriga y sin mi niño... sin barriga y sin mi niño...

Aún no sé de dónde sacamos fuerzas. 

---

Hoy, un año y medio después de aquello, echo la vista atrás y me enorgullezco. Ha sido muy difícil todo. No es fácil tomar muchas de las decisiones que tomamos. Nada fácil. No es fácil intentar luchar por esa felicidad negada, abrir las mismas puertas que nos llevaron a las tinieblas y esperar ahora el paraíso.

Hoy me quedo con que el destino no es invencible. Dos personas convencidas pueden mover muchas cosas. Solo hay que echarle cojones a la vida y luchar mucho. Estar dispuestos a sufrir, a tener miedo, a no rendirse ante la fatalidad, a tener paciencia y esperar los momentos, a no saltarse etapas, a llorar cuando toque, a resentir, sabiendo que, si a pesar de todo, algo no hubiera salido bien, la tranquilidad de conciencia será nuestra mejor compañera de viaje. 

Aprendí que cada vez que te das pena a ti mismo estás perdiendo una gran oportunidad de luchar.
 
El hoyito de Paola me lo recuerda todo, es nuestra imagen del triunfo, de la recompensa. Para nosotros, luchar ha merecido la pena.


Con dos cojones, esposa.
Lunes 30 de enero de 2012

1 de enero de 2012

Una navidad después.

Llegué aquella tarde de trabajar, como otra cualquiera. Mi mujer bajaba las escaleras en el mismo instante en el que yo abría la puerta. Ya olía distinto.


Entrecortada, sin saludos que perdieran minutos, las palabras se escapaban de su boca. "Marío, estoy embarazada".


Nos abrazamos y rompí a llorar. Lloraba por Samuel. Lloraba por mi mujer. Lloraba por mí. Lloraba por abrir de nuevo el futuro. Lloraba porque, por fin, una nueva ilusión podría luchar contra tanta injusticia. El miedo no cabía, la desesperanza tampoco. Eran lágrimas de confusión, imparables todas. Lágrimas que ponían el broche a un 2010 impresionante, extraordinario, en sus más rigurosas ascepciones. Impresionante, porque nos impresionó. Extraordinario, porque se salía de lo ordinario, de lo normal.

Y salimos presurosos a nuestras casas. A gritarlo, a llorarlo, a sentirlo con nuestra gente necesaria. A recibir sus abrazos, a alegrarles la vida, a darles un motivo para, cuando menos, endulzar algo unas navidades que se presentaban demasiado amargas para poder siquiera intentar saborearlas. 

Ya hace una navidad de todo eso. La sonrisa de Paola analgesia nuestro alma. Nos da vida, porque nos permite recordar a Samuel, sin miedos ni fantasmas en nuestras cabezas. 

Un año de valientes, esposa. Un año para conocernos y amarnos en la desgracia mutua. Un año para tocar fondo e impulsarnos.

¡Disfrutemos!

"Te estoy queriendo tanto que..."
Domingo 1 de enero de 2012 

12 de diciembre de 2011

Evidencia

Era evidente. La vida se te escapaba. Tu cara era una fotografía de la muerte. Tu cuerpo apenas podías guardar vida. Realidad...

Nuestra sonrisa, por momentos, también se esfumó aquella noche. Ni siquiera pudimos evitar llorar en tu presencia. Morías poco a poco, junto con nuestra esperanza, junto con nuestras ilusiones, junto con nuestra felicidad. Tristeza...

La muerte tiene cara. Y cuando la ves entiendes que por más que desees, por más que empujes, por más que aprietes tu alma, no hay nada que hacer. La muerte siempre gana la partida. Impotencia...

"Id a casa, descansad, pero no apaguéis el móvil...".

Frase que dio comienzo a la noche más larga de nuestra vida; incluso más que aquella primera noche en soledad en la que la ausencia fue vencida por el cansancio. Pesadilla...

Recuerdos mojados...
Lunes 12 de diciembre de 2011

16 de noviembre de 2011

Duérmete, mi niña, duerme en mi pechera.

Duermes disimuladamente bajo la incrédula mirada de unos padres con demasiado amor acumulado en sus corazones.

Tu mirada llena nuestros ojos de vida. 

Tu sonrisa, cada vez menos fortuita, devuelve el aire robado a nuestros pechos.

Tus dedos regalan caricias de vida feliz.

Tu cuerpo, entre nuestros brazos, retiene sensaciones de antaño.

Tu voz pone banda sonora a nuestros recuerdos.


Duérmete mi niña, en mi pechera.

"Ea la ea...
que mi niña se duerme
ea la ea...
con esos ojitos verdes
de sementera,
en la almohada caliente
de mi pechera"
"Manuela"
 Miguel Moyares para Las Carlotas.
Martes 15 de noviembre de 2.011.

11 de septiembre de 2011

El peor camino de mi vida

Hace hoy un año que hice el peor camino de mi vida. Porque el peor camino de todos no es el que tiene como llegada el crematorio, sino el que lo tiene como salida. Es ahí donde todo el aire falta y el corazón se hace pequeñito.

Porque es en ese momento cuando es más difícil encontrar las fuerzas, porque en ese momento se hace casi imposible encontrar motivos para sonreír, aun cuando la sonrisa sea una obligación diaria. Y no solo encontrar motivos para sonreír, sino también para hacer sonreír a tu mujer.

Hoy, un año después, vuelvo la vista atrás, ya con aire en el pecho, con sonrisas en la cara, con nostalgia en el corazón. Ahora no sé cómo pudimos echar un paso tras otro. No sé cómo volvimos a cocinar, a ducharnos, a limpiar... No sé cómo, de dónde, sacamos fuerzas para guardar recuerdos en cajas de cartón. Supongo que gracias a nuestro coraje y a nuestra gente necesaria. Supongo, no. Lo sé. Gracias a nosotros y a vosotros. Y más tarde, gracias a Paola.

Hoy hace un año que, a pesar de que la vida se olvidó de nosotros, elegimos vivirla. La decisión más sencilla de nuestra vida. La decisión más difícil de poner en práctica.


...como si fuera ayer.
Domingo 11 de septiembre de 2011

25 de agosto de 2011

Sentimientos improvisados

Una vida no suple a otra. Una hija no sustituye a un hijo. La felicidad de un nacimiento no apaga la tristeza de una muerte. No la apaga y tampoco, siquiera, la matiza. 

La muerte duele igual antes que ahora porque es igual de innecesaria, de cruel, de desgarradora. El pasado es tan feliz y triste como antes, porque es eso, pasado, y como tal está acabado. El presente, sin embargo, sí cambia. Porque sí es verdad que parte de la ausencia de Samuel es llenada con la presencia de Paola; porque sí es verdad que cuando ríes por Paola no lloras por Samuel. 

Sin embargo, todo tiene sus tonalidades. Porque hay más, mucho más. Alegría, tristeza y mil y un sentimientos que afloran impermisivamente. Y es que todo es muy difícil de explicar. Si ya los sentimientos conocidos no saben de letras que los representen, imaginen los sentimientos desconocidos, sentidos con mayor fuerza aún, si cabe. Estos están incluso atrincherados, enfrentados, con el diccionario. Y lo más que uno llega a comprender es que no sabe qué siente. ¿Cómo explicarlo entonces? Me siento feliz, triste... y raro.

Pero bienvenida sea la rareza. Mejor confundido por este maremagnum de sentimientos que, simplemente, estar triste por la muerte de tu hijo. Mejor, claro está, no entender tus lágrimas que saber que son de exacta tristeza. 

Sabía(mos) que sería díficil (¿o es raro? ¿o quizás es extraño?) desempolvar besos de Samuel para posarlos en Paola, recuperar abrazos de Samuel para arrullar a Paola, desempaquetar caricias de Samuel para sentir a Paola...

Era eso. Es eso. Almas preparadas para sentir. ¿Qué esperaba? ¿No es acaso la mejor forma de vivir la vida?

¡Vaya lío!
 Mejor medio feliz,
que medio triste.
Jueves 25 de agosto de 2.011

22 de agosto de 2011

Dulces sueños, Paola.

Hoy los espejos no devuelven lágrimas de sola tristeza.

Las noches vuelven a guardar vida y los llantos esconden mil y un matices.

Me siento grande de nuevo porque soy responsable de tu sonrisa desintencionada.

Hoy, ahora, todo no se convierte en humo.

Esta mañana el sol trasmina destellos de alegría y mi vieja persiana ya no deja entrar la ausencia a casa.

Parece que hoy ya no será un día tan raro.

Estoy en un mundo diferente porque los ojos de mi mujer ya no piden permiso para brillar y yo he dejado de contar las horas para volver a soñar en mi cama.

A Katia por regalarnos
momentos inolvidables.
Muchas gracias.
Domingo 21 de agosto de 2011

26 de julio de 2011

Sobre almas no preparadas para sentir.

Hace poco alguien osó decirme que debería quitar la foto de mi hijo del móvil, porque así sería más fácil pasar página y superar su muerte.

Superar su muerte... ¿eso qué significa? La muerte de tu hijo no puede esconderse en el fondo de un baúl. Unos padres no pueden renacer desde el olvido. Eso es imposible. O, mejor dicho, para mí sería imposible, por mi propia naturaleza, por mi forma de entender la vida... y la muerte.

La idea es la contraria. Es salir a flote desde el recuerdo. La muerte de un hijo es superable, pero no desde la negación de su existencia. No se trata de ponerle muros a la memoria. Se trata de convertir la tristeza en recuerdo, la nostalgia en energía.

La vida de cada uno de nosotros está formada por nuestra experiencia. Experiencias, algunas, buscadas, elegidas, y otras encontradas, impuestas. A veces son nuestras decisiones las que pesan en nuestro destino. A veces, simplemente la casualidad toma el mando. Pero ambas experiencias te hacen personas. Y ahora eres así por esa suma de experiencias pasadas. Negar todo eso es negar tu propia vida. 

Somos un continuo de carne y tiempo. Las etapas vitales no son más que artificios humanos. 

Ahora soy porque fui antes. Y después seré, porque ahora soy. Así me he hecho. Así me ha hecho la vida. Y así la vivo, sintiendo cada ratito.

Porque prefiero mil veces sentir tristeza que negar la existencia de un pasado que, además, me dio la mayor alegría que pude sentir.

Porque hay minutos que valen más que años. Porque hay días que cunden más que décadas.

Y hoy también puede
ser el día menos pensado.
Martes 26 de julio de 2011

21 de julio de 2011

Futuro soñado. Perfecto futuro

Empiezo a contar el tiempo hacia atrás. Las manos no agarran los minutos, que pesan como plomo. 

Vivo en un día y a una hora. Ya todo mi ser está allí. Hace tiempo que el horizonte dejó de ser el horizonte, para ser el suelo que piso.

Respiro un aire ya respirado por otros. Mi ojo izquierdo llora lágrimas de tristeza, mi ojo derecho derrama lágrimas de alegría.

Hay plantas que aún no han brotado, pero ya murieron.

Mañana es mi pasado. Pasado mañana es mi pasado también. Hoy ya casi no existe.

Y mi futuro..., mi futuro tiene banda sonora.

A mi amiga Rocío,
por tener el coraje de luchar
   por su futuro soñado.
Eres mi ejemplo, desde hace mucho.
 Te quiero amiga.
Miércoles 20 de julio de 2011

12 de julio de 2011

Vidas tomadas al azar.

He notado que las sensaciones llenan caminos. Que la gloria, aún a cuentagotas, se confunde demasiadas veces con el artificio. He notado que llueve cuando la tristeza se escapa de las manos de las personas buenas.

Las palabras feas también llenan las hojas del diccionario. Las noticias malas son siempre de madrugada. Los esclavos siguen buscando amos que los maltraten. 

He visto llorar ojos que guardaban demasiados secretos. He escuchado voces que mentían como niños volviendo del recreo. He sentido pieles demasiado ásperas para calmar llantos pueriles. He captado aromas de ciudad en pies descalzos. 

Y he tomado una determinación en consonancia. No quiero puntos y apartes desmemoriados. Dame puntos y seguidos que ya los colocaré yo allá donde las personas hallen personas y las sombras sean dominadas por los árboles.

Presente imperfecto.
Martes 12 de julio de 2011

4 de julio de 2011

Sobre la tristeza y otros sentimientos satélites.

Tiro de imágenes. Sí, eso hago. Para no permitirme deambular. Para seguir soñando, aún sabiendo que sueño. Tiro de imágenes gratas. Para reír, aunque sea por fuera. Para seguir llorando solo por dentro. Tiro de imágenes que suplan al color verde, al pitido incesante, al azul del sillón.

Es que a veces me ahogo, porque me roban el aire del pecho. La soledad, quizás. La tristeza, tal vez. La melancolía, quién sabe. El infortunio, puede ser. La angustia, la impaciencia, la desilusión, la añoranza, la apatía, la lamentación... o un poquito de todas... o ninguna quizás. ¿Quién puede ponerle nombre a todo?

Por eso recurro a esas imágenes de ternura. De un padre en vela con su hijo. De una madre cantándole a su cuerpo. De unos padres disfrutando de la vida, aun cuando la vida no disfrutaba de ellos.

Y te veo tranquilo y feliz. Y me veo riendo. Y veo a mi señora con ojos que gritan pasión.

Y todas ellas, entonces, huyen de mí avergonzadas. Y salen presurosas sin echar la vista atrás, sabedoras de que volvieron a perder la batalla. Se marchan a su escondite cual hienas. Y esperan, pacientes. Y esperan, agazapadas. Y esperan, petrificadas. Y esperan incansables alguna oquedad en estas débiles almas de padres sin hijos, de padres ladrones de sentimientos al amanecer, de antónimos de huérfanos.

Que la tristeza sea algo más
que la ausencia de alegría.
Lunes 4 de julio de 2.011