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10 de septiembre de 2021

Otra vez 10 de septiembre

Y ya van once. Uno tras otro. Pasan días casi inadvertidamente, entre recuerdos e imaginaciones, entre realidades y fantasías, entre lo que fue y lo que nos gustaría que hubiese sido. Y mientras, aprendiendo a jugar la vida. Y durante, viviendo.

Y en ese transcurso del tiempo, un día el espejo parece hablarte y te dice: "¿Llorar? ¿Para qué?" Y entiendes que la inmensidad de tu pena no depende de lugares ni de decorados. Que la pena infinita, pena  infinita es y será. Comprendes que tendrás que enfrentarte a pasear viendo madres dando de mamar a sus hijos  cuando el tuyo ya no lo hará jamás, viendo padres balanceando columpios en parques llenos de risas ajenas, cuando jamás conocerás el sonido de la carcajada de tu hijo. Una felicidad puesta ahí, entre tu pena, rodeándote, acorralándote incluso, incomodándote por lo impertinente de su coexistencia, pero necesarias y oportunas para ellos.

Y arrancas con el piloto automático encendido, deambulando por una vida que poquito a poco empieza a ofrecerte pequeños destellos de luz, aunque aun no te sientas preparado para disfrutarla. Porque el tiempo relaja la intensidad de los momentos y, a la par, ofrece oportunidades para la introspectiva, para poner palabras al sentimiento e intentar aprender a jugar la vida de nuevo, con reglas diferentes.

Y en esa introspección llena de soliloquios descubres matices aún por definir en tu boca pero ya sentidos en tu pecho, que siempre va por delante en esto de jugar a vivir. Y te preguntas de nuevo ¿Por qué sonrío si no debería? ¿Te traiciono si empiezo a ser feliz, hijo mío? Y lloras por dentro ¿¡cuántas veces van!?; lloras porque necesitas estar triste y no lo estás tanto como se presupone ¿¡Quién!?

Apareces así otro día menospensado en el mismo espejo. Y te miras intentando reconocer lo que un día fuiste, intentando no darte lástima para no darla a nadie. Eso no. Eso nunca. Y te hablas. Y luchas por convencerte. (¿saben una cosa? Convencido estoy de que a veces, más de cuatro veces, antes del convencimiento viene la palabra). Te autoconvences. Un padre que entierra a su hijo ha sufrido quizás el palo más duro que la vida puede darle. Ese padre, ése, merece ser feliz más que nadie. Sonreír y sentir. Porque ser feliz en la tristeza es necesario y conveniente. Y merece la pena. Porque la felicidad no se espera: se busca, se conquista, como la sonrisa de una mujer bonita...

...como tu sonrisa, esposa mía, aunque sea con el dulzor efímero de una rosa de chocolate. 



Y once años después, hijo mío, te sientes vencedor cuando entiendes que la vida impone las reglas y nosotros hemos aprendido a jugarla sin hacer trampas. Sientes que todo merece la pena cuando suena de fondo una canción y nos lleva a ti. Y sabes, certeramente, que no hay más.

"...vivir así no es vivir
esperando y esperando
porque vivir es jugar
y yo quiero seguir jugando"

A. Calamaro (2009). Paloma. Obras Incompletas.
Viernes 10 de septiembre de 2021.

25 de junio de 2015

Si bastasen un par de...

Bajo el suelo no hay nada, no crean lo que les dicen. Todo es mentira. No existe nada bajo el piso. Todo es aire en quietud. Oquedad llena de pensamientos náufragos, de sentimientos huérfanos, de pacientes emociones esperando ser sentidas. Nada, por tanto. La Tierra en sí no tiene corazón, es hueca, como esa pelota de playa barata. Y sobre ella, todo vuela. El viento domina un paquete de pipas que danza al compás caprichoso sin atender a las pisadas de los viandantes. Hoy hacia aquí, mañana huye. Sin meta, sin destino, porque no existe destino ni razón en el viento; porque el viento es un niño caprichoso y malcriado que de todo tiene y nada valora, ni siquiera la libertad de poder elegir.

Si yo fuera viento elegiría rozarte cada rato. Huir contigo hacia delante, de tu mano, protegido. Si yo viento fuera, Samuel, apagaría juguetón las velas de tu cumpleaños, a cada ratito, para, seguramente, dejar que el sonido de tu risa se posara en mí y poder guardarlo conmigo.

O quizás no. Quizás, si yo fuera viento giraría al revés esta falsa Tierra, cual Superman, tan rápido, tan fuerte, tan decidido, que llegaría al primer día de todos y elegiría tocarte, besarte, olerte, cogerte, calmarte, cantarte, bañarte... de nuevo. 

Si bastasen un par de palabras para felicitarte, hijo mío. Si bastasen un par de lágrimas para ser viento.

5 años.
"Si bastasen un par de canciones"
Eros Ramazzotti
Jueves 25 de junio de 2015

1 de mayo de 2015

Avante Claro

Ahora es la necesidad de hacerte presente lo que me embauca, me abruma. Es el miedo al olvido. El terror a que pasen tantos ratos sin ti que puedan ganar la batalla, hacer frente, a tantos ratitos contigo. 

Ya aceptado el golpe, ya disminuido el pecho, ya rellenada la oquedad, el alma busca la terapia que el consuelo del recuerdo ortodoxo y heterodoxo ofrece. Y así, si tú me dices ven, lo dejo todo; y si yo te digo ven, sé que vienes conmigo.

Amanece y anochece cada día como cuando aleteabas en tu cuna, con tus manos y pies desobedientes y caprichosos. Los ríos buscan el mar, u otro río acaso, como cuando bostezabas tan peculiarmente. El aire, también el aire, mueve las hojas de los árboles como cuando necesitabas que tu madre te calmara en sus brazos, como cuando os refugiabais mutuamente en vuestras miradas cómplices y complacidas.

El día cruel llegó en forma de reflejo insensible. Siempre llega. Casi más cruel que el día de tu muerte, o que el día que quemamos tu cuerpo, casi más cruel que el segundo primer día. 

Acepté la eternidad como castigo, que la vida te ofrece dos caras diferentes, según mires el camino o intentes ojear su meta. Acepté el reto de luchar para que mereciera la pena. Y lo logramos. Y ganamos la batalla desde muy pronto, exteriorizando unos sentimientos que fueron encontrando la salida de un alma introvertida en la cobardía de un teclado mil veces bañado por lágrimas con mil madres. Y que aún hoy, siguen fluyendo. 

No hay nada más limpio y puro que el agua que corre.



"Las redes las recogí
Y avante claro mandé
"
Sevillana: "Mi marinera"
Disco Avante Claro
Salmarina Año 2000
Miércoles 29 de abril de 2015

17 de agosto de 2014

Una derrota segura.

Hoy sí - me digo. Hoy tengo que ser capaz de encontrar esas palabras de agradecimiento que tanto mereces. 

Me siento valiente y seguro en la mesa de la esquina del bar de siempre, con mi café humeante en la mano, con mi libreta que siempre me acompaña, con mi pluma, y reviso la intensidad de los momentos, ya prostituidos por mi memoria y mis ojos.

Todo iba y venía - recuerdo. Un sinfín de imágenes, aromas, sonidos, emociones... La piel se me eriza y mis lágrimas resbalan sorteando los pliegues de una cara sonriente y descontrolada. 

Todo era feliz - sintetizo. Todo es recuerdo feliz gracias a ti. 

Hay personas que poseen momentos y los regalan. Hay personas que te dan más de lo que les pides, a cambio de una sonrisa en un alma ajena, a cambio de verte feliz.

Hoy tomo café tranquilo resintiendo momentos que nos regalaste con la naturalidad de quien posee el don de la bonanza. Y busco en mí palabras aun desposeídas capaces de alcanzar las puertas de un corazón que no debiera envejecer nunca, de unos ojos capaces de vencer nervios visitantes con una hermosa mirada. Y todo, como quien no hace nada. 

No encuentro mejores manos que reciban a mis hijos - me sincero. 

Y entoces me resigno. Otra derrota más - asimilo. Cierro mi libreta. Guardo mi pluma por enésima vez. Pago mi café y me marcho.

Seguiré buscando palabras - me prometo; aun sabiendo que me enfrento a una derrota segura.

Amiga Katia, mil besos permanentes. 
Domingo 17 de agosto de 2014

7 de julio de 2014

Julio

Julio es mar oscura que huele a vida. Es castillo de arena desbordado por vientos errantes que no precisan permiso para imponerse. Es noche de paseo marítimo inundado por olas de vaivén amenazante. Es julio olor a desayuno con pan de ayer, aderezado con gorjeos de ladronas gaviotas al acecho.

¿Quién te entiende Julio? ¿Cómo recordarlo con tristeza si julio siempre olerá a vida? ¿Cómo sentirlo con alegría si julio nunca volverá a predecir agosto? ¿¡Quién!? ¿¡Quién logrará entenderte!?

Retienes manos y caricias escondidas en lugares remotos; retienes primeros besos, abrazos, amor esmerado que por vigorosos ojos brota a caudales de naturaleza impía. Retienes miradas inmaculadas con permiso para posarse en cada triza cándida de olor a vida naciente.¿Cómo no quererte Julio?

Pero desprendes mucho. Desprendes desasosiego y cobardía en lágrimas manadas de forma prematura. Desprendes latigazos de pavor calmados en mil abrazos protectores. Desprendes sollozos ahogados entre caretas que rezuman apariencia. ¿Como no temerte, entonces, Julio?

Es julio amor y recelo. Es julio soledad y compañía. Una isla rodeada de embaucadoras imágenes sostenidas por la fuerza de un sonrisa que ilumina una ciudad entera para siempre.

Es julio un continuo ir y venir de emociones. Agitación. Turbación. Vida. 



Julio: Donde mis recuerdos se posan
Lunes 07 de julio de 2014 


18 de abril de 2014

¿Quién gritará tu nombre?

Y si no te recuerdo yo ¿quien lo hace hijo mío? Y si no nacen estas letras que hablan más de ti que de mí, ¿quién te revive?

Son mis dedos los que necesitan saber de ti, saber que alguien te resucitará mientras trabaja, mientras desayuna, mientras siestea en un sofá sin saber siquiera el poder que sus ojos emanan, el sentido de su lectura, la incomensurable fuerza que derrochan cada una de estas palabras que vuelan, a veces por su alma, a veces por su mente, a veces sin rumbo. 

Por esto siento la necesidad de recordarte, para obligarte a revivir.

Porque si no te escribo yo, ¿quién te recuerda, hijo mío? ¿Quién vive tu presencia aunque sea un ratito cada día? ¿Quién te llama? ¿Quién grita tu nombre con el pecho ensangrentado, con ojos derramando sal, con hiel, con miel también, en las entrañas, con amor incuestionable, imparable, en su garganta? ¿Quién robará segundos para regalártelos? ¿Quién morirá de amor por ti antes de que el amor por ti muera?

Y sobre todo hijo mío, ¿quién pasará página sabiendo que tú estás en todas y cada una de las letras del libro de su vida?

Un día, Samuel, lo comprendí TODO.
"Mi vientre cosido
Mi vientre cosido a tu vientre,
tu luz a mí traída,
tu pelo enredando el aire
como viento que arrastra hojas
o jóvenes con el corazón en llamas,
que es el vivir.
“Esquivar el suelo y remontar
una y otra vez el aire”, me dices.
Cómo nombrarte, amor, y no desangrarme.
Cómo nombrarte, como decir tu nombre,
que es mi vivir, amor,
y no desangrarme,
y no dragar el corazón hasta hacerlo entrega,
que es el amar.
Dime cómo, amor,
cómo traer a mí el espacio de tu nombre,
no desangrarme
e ignorar que la intemperie en las costillas,
que la soledad en el fin de la garganta
contigo esquivaron mis ojos"
Los Desperfectos. (Martín Lucía, 2009).
Viernes Santo 18 de abril de 2014

27 de octubre de 2013

La felicidad sigue en el mismo sitio

En la era de lo virtual, del 3D, de Internet..., la felicidad sigue hallándose en el corazón de una niña con botas de agua que juega en el barro.

Y el amor, el amor reside en los ojos de un padre que admira una estampa diseñada en más de una madrugada de vela y sueño, de sueño y vela.

Y es que la felicidad viaja entre sonrisas infantiles, el único lugar aún lleno de pura pureza.



"Diseñando madrugadas..."
Sevillana "Pienso en ti" 
Disco: Rompeola 1987. 
Salmarina
Domingo 27 de octubre de 2013

13 de abril de 2013

De cómo crece el amor.

"Lolillo, el amor nunca se divide por unos hijos, siempre se multiplica", me dijo mi hermana mayor, haciendo maravillosamente bien de hermana mayor, en aquellos tiempos en los que la tristeza y la felicidad luchaban en un corazón en proceso de reconstrucción, con remiendos emocionales en cada esquina, con burbujas de jabón que iban y venían según dictaban vientos de dirección errante.

Hoy volvemos a revivir toda aquella emoción de la primera vez, de la segunda vez.

Bienvenido seas a nuestras vidas, chiquitillo. Bienvenida seas a nuestras vidas, chiquitilla.

Tú también traerás un trocito de tu hermano en el pecho.

Y para ti,esposa mía, esta sevillana. Por tu valentía, por tu lección de vida diaria, por tus ojos transparentes, por hacerme mejor persona a tu lado, porque te quiero y por todo lo que nos queda por vivir.




Empezar a querer 
siempre es muy bonito.
Sábado 13 de abril de 2012. 

8 de abril de 2012

Siento

Colores soñados que despluman arco iris en escala de grises.

Imágenes sin velar en mentes tan vírgenes como valientes.

Emociones desnudas sin velos que las humanicen.

Asombrados pensamientos ensombrecidos por sentimientos cambiantes. 

Cuerpos crecientes fundidos entre recuerdos cada vez menos olvidados.

¿Cuándo decidí quererte tanto esposa?

Domingo (de Resurrección) 08 de abril de 2012

17 de marzo de 2012

Cinco años de amaneceres


Hoy he vuelto a sentir entre tus brazos que el amanecer era solo para nosotros.

Te quiero esposa. Felicidades
Sábado 17 de marzo de 2012

1 de enero de 2012

Una navidad después.

Llegué aquella tarde de trabajar, como otra cualquiera. Mi mujer bajaba las escaleras en el mismo instante en el que yo abría la puerta. Ya olía distinto.


Entrecortada, sin saludos que perdieran minutos, las palabras se escapaban de su boca. "Marío, estoy embarazada".


Nos abrazamos y rompí a llorar. Lloraba por Samuel. Lloraba por mi mujer. Lloraba por mí. Lloraba por abrir de nuevo el futuro. Lloraba porque, por fin, una nueva ilusión podría luchar contra tanta injusticia. El miedo no cabía, la desesperanza tampoco. Eran lágrimas de confusión, imparables todas. Lágrimas que ponían el broche a un 2010 impresionante, extraordinario, en sus más rigurosas ascepciones. Impresionante, porque nos impresionó. Extraordinario, porque se salía de lo ordinario, de lo normal.

Y salimos presurosos a nuestras casas. A gritarlo, a llorarlo, a sentirlo con nuestra gente necesaria. A recibir sus abrazos, a alegrarles la vida, a darles un motivo para, cuando menos, endulzar algo unas navidades que se presentaban demasiado amargas para poder siquiera intentar saborearlas. 

Ya hace una navidad de todo eso. La sonrisa de Paola analgesia nuestro alma. Nos da vida, porque nos permite recordar a Samuel, sin miedos ni fantasmas en nuestras cabezas. 

Un año de valientes, esposa. Un año para conocernos y amarnos en la desgracia mutua. Un año para tocar fondo e impulsarnos.

¡Disfrutemos!

"Te estoy queriendo tanto que..."
Domingo 1 de enero de 2012 

12 de diciembre de 2011

Evidencia

Era evidente. La vida se te escapaba. Tu cara era una fotografía de la muerte. Tu cuerpo apenas podías guardar vida. Realidad...

Nuestra sonrisa, por momentos, también se esfumó aquella noche. Ni siquiera pudimos evitar llorar en tu presencia. Morías poco a poco, junto con nuestra esperanza, junto con nuestras ilusiones, junto con nuestra felicidad. Tristeza...

La muerte tiene cara. Y cuando la ves entiendes que por más que desees, por más que empujes, por más que aprietes tu alma, no hay nada que hacer. La muerte siempre gana la partida. Impotencia...

"Id a casa, descansad, pero no apaguéis el móvil...".

Frase que dio comienzo a la noche más larga de nuestra vida; incluso más que aquella primera noche en soledad en la que la ausencia fue vencida por el cansancio. Pesadilla...

Recuerdos mojados...
Lunes 12 de diciembre de 2011

16 de noviembre de 2011

Duérmete, mi niña, duerme en mi pechera.

Duermes disimuladamente bajo la incrédula mirada de unos padres con demasiado amor acumulado en sus corazones.

Tu mirada llena nuestros ojos de vida. 

Tu sonrisa, cada vez menos fortuita, devuelve el aire robado a nuestros pechos.

Tus dedos regalan caricias de vida feliz.

Tu cuerpo, entre nuestros brazos, retiene sensaciones de antaño.

Tu voz pone banda sonora a nuestros recuerdos.


Duérmete mi niña, en mi pechera.

"Ea la ea...
que mi niña se duerme
ea la ea...
con esos ojitos verdes
de sementera,
en la almohada caliente
de mi pechera"
"Manuela"
 Miguel Moyares para Las Carlotas.
Martes 15 de noviembre de 2.011.

9 de noviembre de 2011

"Todo según el color del cristal con que se mira..."

Todo depende de dónde te sitúes. Todo depende de qué prefieras. Yo siempre lo he tenido claro. Nunca me ha dado miedo sufrir y nunca me dará. Y mis decisiones en la vida no serán nunca quedarme parado por miedo a sufrir si avanzo. No será nunca salvar la ropa por miedo a mojarme. Prefiero nadar. 

El asunto viene de algunas conversaciones mantenidas en las que no pocas personas piensan o intuyen que salir a flote después de la pérdida de tu hijo depende del tiempo que haya vivido tu hijo contigo, entendiéndose que a más roce, más cariño. 

Yo ni estoy del todo de acuerdo ni puedo negar en rotundo estos pensamientos. Creo que sí, que es más sencillo, perdón, menos difícil, renacer si tu hijo fallece a los pocos días, meses incluso, de vida que si lo hace con 5, 6 o 7 años. Ahí no puedo decir lo contrario.

Pero no es esa la pregunta correcta. La pregunta es desde otro lugar. No desde la tristeza por vivir, sino desde la alegría vivida. ¿Prefieres compartir menos vida y "superar" mejor la muerte o compartir más vida y tardar más en "superar" la muerte?

Samuel estuvo con nosotros 77 días, dos meses y medio. Nació un viernes 25 de junio a las 15h de la tarde. Falleció un maldito viernes 10 de septiembre a las 15h de la tarde. 11 semanas exactas de vida; 77 días junto a nosotros. Y nosotros junto a él. ¿Cuánto hubiéramos dado porque hubieran sido 78? ¿Cuánto porque hubieran sido 80... ó 100... ó 365? ¿Cuánto dolor hipotecarías por escuchar a tu hijo decir papá, por enseñarlo a dar sus primeros pasos, por verle su primer diente? ¿Cuánto dolor es canjeable por todo eso?

Prefiero la alegría vivida. No me importa la tristeza por vivir. Ya sacaré fuerzas de flaqueza. Ya me agarraré de alguna forma a la vida. Ya me sujetará quien me quiere.

Vive la vida
que en ella nada es verdad
ni mentira,
todo según el color,
con que se mira.
"Vive la vida" (Los Marismeños, 1987),
basado en la cita de Campoamor
"Nada es verdad ni mentira,
todo según el color del cristal
con que se mira"
Miércoles 9 de noviembre de 2011

12 de octubre de 2011

Si tú estás sobre mi pecho...

... entonces no tengo miedo al llanto. La oquedad de mi corazón desvalido se llena con la energía que brota de cada uno de tus latidos. Pecho con pecho el aire nace en cualquier rincón.

Porque si tú estás sobre mi pecho, la vida vuelve a parecerse a la vida y las estrellas engalanan cielos de ciudad.




Y en ese momento preciso, los cuentos infantiles cambian lágrimas eternas por sonrisas incomprendidas, pero comprensibles.



A Paola, mi niña.
Miércoles 12 de octubre de 2011

11 de septiembre de 2011

El peor camino de mi vida

Hace hoy un año que hice el peor camino de mi vida. Porque el peor camino de todos no es el que tiene como llegada el crematorio, sino el que lo tiene como salida. Es ahí donde todo el aire falta y el corazón se hace pequeñito.

Porque es en ese momento cuando es más difícil encontrar las fuerzas, porque en ese momento se hace casi imposible encontrar motivos para sonreír, aun cuando la sonrisa sea una obligación diaria. Y no solo encontrar motivos para sonreír, sino también para hacer sonreír a tu mujer.

Hoy, un año después, vuelvo la vista atrás, ya con aire en el pecho, con sonrisas en la cara, con nostalgia en el corazón. Ahora no sé cómo pudimos echar un paso tras otro. No sé cómo volvimos a cocinar, a ducharnos, a limpiar... No sé cómo, de dónde, sacamos fuerzas para guardar recuerdos en cajas de cartón. Supongo que gracias a nuestro coraje y a nuestra gente necesaria. Supongo, no. Lo sé. Gracias a nosotros y a vosotros. Y más tarde, gracias a Paola.

Hoy hace un año que, a pesar de que la vida se olvidó de nosotros, elegimos vivirla. La decisión más sencilla de nuestra vida. La decisión más difícil de poner en práctica.


...como si fuera ayer.
Domingo 11 de septiembre de 2011

25 de agosto de 2011

Sentimientos improvisados

Una vida no suple a otra. Una hija no sustituye a un hijo. La felicidad de un nacimiento no apaga la tristeza de una muerte. No la apaga y tampoco, siquiera, la matiza. 

La muerte duele igual antes que ahora porque es igual de innecesaria, de cruel, de desgarradora. El pasado es tan feliz y triste como antes, porque es eso, pasado, y como tal está acabado. El presente, sin embargo, sí cambia. Porque sí es verdad que parte de la ausencia de Samuel es llenada con la presencia de Paola; porque sí es verdad que cuando ríes por Paola no lloras por Samuel. 

Sin embargo, todo tiene sus tonalidades. Porque hay más, mucho más. Alegría, tristeza y mil y un sentimientos que afloran impermisivamente. Y es que todo es muy difícil de explicar. Si ya los sentimientos conocidos no saben de letras que los representen, imaginen los sentimientos desconocidos, sentidos con mayor fuerza aún, si cabe. Estos están incluso atrincherados, enfrentados, con el diccionario. Y lo más que uno llega a comprender es que no sabe qué siente. ¿Cómo explicarlo entonces? Me siento feliz, triste... y raro.

Pero bienvenida sea la rareza. Mejor confundido por este maremagnum de sentimientos que, simplemente, estar triste por la muerte de tu hijo. Mejor, claro está, no entender tus lágrimas que saber que son de exacta tristeza. 

Sabía(mos) que sería díficil (¿o es raro? ¿o quizás es extraño?) desempolvar besos de Samuel para posarlos en Paola, recuperar abrazos de Samuel para arrullar a Paola, desempaquetar caricias de Samuel para sentir a Paola...

Era eso. Es eso. Almas preparadas para sentir. ¿Qué esperaba? ¿No es acaso la mejor forma de vivir la vida?

¡Vaya lío!
 Mejor medio feliz,
que medio triste.
Jueves 25 de agosto de 2.011

22 de agosto de 2011

Dulces sueños, Paola.

Hoy los espejos no devuelven lágrimas de sola tristeza.

Las noches vuelven a guardar vida y los llantos esconden mil y un matices.

Me siento grande de nuevo porque soy responsable de tu sonrisa desintencionada.

Hoy, ahora, todo no se convierte en humo.

Esta mañana el sol trasmina destellos de alegría y mi vieja persiana ya no deja entrar la ausencia a casa.

Parece que hoy ya no será un día tan raro.

Estoy en un mundo diferente porque los ojos de mi mujer ya no piden permiso para brillar y yo he dejado de contar las horas para volver a soñar en mi cama.

A Katia por regalarnos
momentos inolvidables.
Muchas gracias.
Domingo 21 de agosto de 2011

26 de julio de 2011

Sobre almas no preparadas para sentir.

Hace poco alguien osó decirme que debería quitar la foto de mi hijo del móvil, porque así sería más fácil pasar página y superar su muerte.

Superar su muerte... ¿eso qué significa? La muerte de tu hijo no puede esconderse en el fondo de un baúl. Unos padres no pueden renacer desde el olvido. Eso es imposible. O, mejor dicho, para mí sería imposible, por mi propia naturaleza, por mi forma de entender la vida... y la muerte.

La idea es la contraria. Es salir a flote desde el recuerdo. La muerte de un hijo es superable, pero no desde la negación de su existencia. No se trata de ponerle muros a la memoria. Se trata de convertir la tristeza en recuerdo, la nostalgia en energía.

La vida de cada uno de nosotros está formada por nuestra experiencia. Experiencias, algunas, buscadas, elegidas, y otras encontradas, impuestas. A veces son nuestras decisiones las que pesan en nuestro destino. A veces, simplemente la casualidad toma el mando. Pero ambas experiencias te hacen personas. Y ahora eres así por esa suma de experiencias pasadas. Negar todo eso es negar tu propia vida. 

Somos un continuo de carne y tiempo. Las etapas vitales no son más que artificios humanos. 

Ahora soy porque fui antes. Y después seré, porque ahora soy. Así me he hecho. Así me ha hecho la vida. Y así la vivo, sintiendo cada ratito.

Porque prefiero mil veces sentir tristeza que negar la existencia de un pasado que, además, me dio la mayor alegría que pude sentir.

Porque hay minutos que valen más que años. Porque hay días que cunden más que décadas.

Y hoy también puede
ser el día menos pensado.
Martes 26 de julio de 2011

23 de julio de 2011

Sobre almas preparadas para sentir.

Dentro de dos semanas, día arriba, día abajo, nacerá Paola. Dos semanas puede ser muy poco tiempo o puede ser una eternidad, depende. Para nosotros, ahora mismo, dos semanas es más tiempo del que poseemos.

No tenemos miedo, aunque la vida nos haya concedido licencia para tenerlo. Hemos llevado un embarazo normal, aunque tuviéramos permiso para la paranoia. Incluso hemos sabido disfrutarlo en bastantes momentos. 

Las supersticiones tampoco han sido, ni son, muy de nosotros... ni  nosotros de ellas. Hemos repetido, casi paso por paso, el embarazo de Samuel. En pruebas, anécdotas, vídeos, álbumes de fotos, etc. Hay cosas más importantes en las que creer, hay mil cosas más importantes que sentir.

Dos semanas y estaremos de nuevo en paritorio. Dos semanas y llegarán de nuevo las visitas y con ellas, como diría mi cuñao Rafa, los clásicos: "uy qué manos y qué pies más grandes tiene", "hay que ver lo espabilada que está"... Dos semanas para todo eso y para mucho más. Porque dentro de dos semanas viviremos muchos de nosotros una explosión de sentimientos incontrables. La alegría de Paola, la nostalgia por Samuel, la tristeza desmedida... Recuerdos vividos y recuerdos por vivir. 

Por vivir y para vivir porque yo no quiero controlarme. No quiero in-sentir. No quiero y no lo haré. Quiero llorar sin saber si lo hago por Paola o por Samuel. Quiero mirar a mi mujer a los ojos y verle de nuevo aquel brillo de antaño. Quiero abrazar a mis padres, a mis hermanos, a mis suegros, a mis cuñadas. Quiero ver llorar a mi madrina por su ahijado. Quiero recibir los mil besos metralla de los Reche y sentir a fuego el cariño de mi tío Jesús y mi tía Paqui. Quiero que mi abuela derrame lágrimas de alegría por su bisnieta y por su nieto, ese que la intentó enseñar a leer a sus 84 años. Quiero darle una alegría inmensa a mis compadres, tan necesitados de ellas. Quiero que mi co-compadre Candela se ponga su peluca de Maradona. Quiero ver sonreír a mi Eli y a mi Rocío y refugiarme en el cariño de esos brazos en los que tan a gustito me encuentro. Quiero que mi móvil quede repleto de 18 céntimos llenos de palabras bonitas. Quiero que mis Mares'98 sean un poquito más felices porque la vida sonríe por fin a su capi. Quiero todo eso y mucho más.

Quiero sentir. Porque estoy vivo. Quiero que la vida me devuelva alguna de las sonrisas inmerecidas con que le obsequio. Quiero un muchito de todo y un poquito de nada.

Tengo un corazón preparado para sentir. Un alma necesitada de vida.

Porque desde el 10 de septiembre tengo más ganas de ser feliz que nunca.

Dos semanas.
Día arriba, día abajo.
Dos semanas.
Viernes 22 de julio de 2011.