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20 de marzo de 2016

La palabra es bella.


Mi nombre es Lolo... y no sé hablar inglés, ni cocinar, ni bailar sin notar que mil ojos me miran. No sé dibujar ni tengo habilidades para tocar la guitarra por más que lo intento.


Suena raro, verdad. ¿Quién se presenta así, quién presenta así a algún amigo suyo? ¿Quién realiza un currículum destacando aquello de lo que no es capaz, aquello que no domina por cualquier motivo?

Pues, por raro que parezca, esta fechoría la cometemos diariamente cuando nos referimos a personas con capacidades diferentes, que constantemente presentamos como discapacitadas, destacando aquello que no logran, que no pueden, realizar por motivos realmente importantes, sobre todas las cosas que sí saben o son capaces de hacer.

La importancia de las palabras queda aquí demostrada. No siempre la mentalidad impone las palabras a elegir. A veces el cambio viene desde la palabra elegida. Hagámonos conscientes de nuestras injusticias al hablar, sobre todo aquellos que tenemos la fortuna de convivir y aprender diariamente con niños, y hablemos desde las capacidades personales, desde lo que a cada uno nos defina, desde lo que cada uno seamos capaces de hacer.

La palabra es fuerte y bella. Nace y muere cada día mil veces. Tiene tonos y tonalidades, se camufla y aparece estelar con la galantería de quien conoce cada paso y, por ello, sonríe.

Ahora que es época de hacer el bien

Domingo 20 de marzo de 2016

27 de diciembre de 2015

Dos veces diciembre.

La puerta entreabierta despide amor y ternura. Aún queda en mí una última acaparadora mirada a vuestra inocencia antes de cerrar el día. Reboso entonces inundado de paz: el amor que un padre siente cuando ve dormir a sus hijos disipa la niebla que tiempo atrás todo lo ocupara.

Porque el beso de buenas noches que nace en la inocencia de un hijo llena el alma de cualquier padre. Porque el beso de buenas noches que nace en el alma de un padre gobierna el corazón por siempre. Que no os roce ni el aire, hijos míos. Sed felices, que yo gustosamente hipotecaré mi vida por ello.

Otro diciembre más que abre la ventana, como llorara de rabia la garganta de José Mercé, que empuja a esa tristeza que por momentos de todo se adueña, otro diciembre más que purifica. Aire. Pasa. La puerta abierta. Siempre la puerta abierta.

5 años. 15 de diciembre de 2010. Paola.

2 años. 24 diciembre de 2013. Martín.


Y vuelvo a aquellos días en los que entendíamos que morir no era irreversible. Ni siquiera, opuesto o antónimo de vivir. Ni complementario tampoco. Estar muertos y estar vivos era compatible. De hecho, nosotros moríamos un poco más cada día. Cada día más muertos, pero también más vivos. 

Pero nació diciembre, quebrando la oscuridad. Y a la fuerza, como se hacen las cosas cuando se saben genuinas; y por derecho, como se hacen las cosas cuando se saben auténticas, diciembre alumbró nuestra vida con noticias de compromisos de amor eterno sin letra pequeña, de amor a destajo. Porque así, así sin condiciones, se ama al hijo que aun no fue acunado; porque así, así sin parapetos, se sigue amando al hijo que jamás volverás a acunar. 

Porque todo, al final, se reduce a lo verdadero: a sentir el beso sin necesidad de ser besado, a sentir el abrazo sin necesidad de ser abrazado.

A sentirnos padres aun cuando dejamos de serlo.

Eso es diciembre para nosotros. Sí, eso. Volver a sentirnos padres aún cuando nos robaron ese sentimiento. 

Brindo por ti, entonces, diciembre. Dos veces diciembre.

"Abre la ventana
que avive la mañana,
el cuarto y la cocina"
(Aire, José Mercé)
(Canción dedicada a su hijo fallecido)
Sábado 26 de diciembre de 2015

13 de noviembre de 2015

MIRADAS SIN FRONTERAS

Borja es un niño. Es un niño guapo, y travieso, y simpático... como los niños de su edad.

Borja necesita nuestra ayuda. Y Ediciones en Huida, en colaboración con el CEIP Antonio Machado, ha organizado la publicación de un libro solidario "Miradas sin fronteras 2015" que se pondrá a la venta y cuyos beneficios serán integros en favor de la Fundación Stop San Filippo.
  
Es sencillo: mandas un texto propio menor de 20 líneas (poesía, cuento,  relato corto, ensayo, reflexiones, foto-poema...) sobre la diversidad como riqueza, las capacidades personales, el respeto, la dignidad, la justicia, etc., a eeh@edicionesenhuida.es y haces una aportación solidaria de 10€ en el número de cuenta indicado:

- La Caixa ES34 2100 2605 4202 1010 4390

Posteriormente recibirás un ejemplar de dicho libro publicado con todas los textos de todos los participantes.

Si no quieres escribir pero sí quieres participar la aportación solidaria mínima es de 5€.


¿No me digan que no es bonito? ¿No me digan que no es sencillo?
Para más información pueden visitar la web de la editorial organizadora:

www.edicionesenhuida.es

O la página en Facebook sobre dicho acto:

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=859833850753209&id=735453713191224


Viernes 13 de noviembre de 2015

17 de octubre de 2015

Mi alma, tu beso y la desnudez

Tu mirada me desnudó. Apresó mi alma con la suavidad de quien ya conocía el amor puro.

Te recibí. Tu deseo, mi deseo, amor a fuego lento. Nuestras sonrisas ya perpetuadas.

Navegué... navegué mientras mi mente navegaba. Reí mientras mi mente reía. Te besé... te besé mientras mis labios te besaban.

Así fuimos. La eternidad de una sonrisa a ti debida, amor. Tu felicidad acariciando mi recuerdo. Algarabía y alboroto.
 
Temblamos cediendo el control. Incrédulos. Limpios nuestros pechos. Ocupado tu vientre. Vacío el rastro del olvido. Alojada tu sonrisa en la mía. Completos de amor. Todo listo al fin.

Y entonces pensé como ahora pienso:

Amor, balbucéame nuestra palabra amor mientras tus ojos me gritan y desprende mis sentidos. Recogeré valeroso tu requiebro limpio de tristeza. Porque si tu voz rompe, mi amor, vuelvo a aquel octubre y mi alma se desnuda en tus labios. Porque si tu voz rompe, mi amor permanece.

Te quiero tanto...
6 años rozando su nombre.
6 años balbuceando nuestra palabra amor.
17 de octubre de 2015

10 de septiembre de 2015

Hoy hace 5 años de tu muerte...

La mente no para. Mi mente no para. El corazón, tampoco. Mi corazón tampoco. Los recuerdos siempre vuelven, con cualquier excusa, sin motivo aparente. Y traen de la mano emociones y sentimientos verdaderos. Todo vale para resentir, para que poco a poco empiecen a fluir sonrisas o lágrimas saladas, que no dulces. 

Y la confusión reina por momentos donde otrora moraba el orden (con pinzas cogido, pero orden al fin y al cabo). Y vives en un futuro incierto con presencias deseadas y ausencias indebidas. Hay tesituras que no debieran siquiera bucear por la mente. Hay opciones que no vienen dadas para responder a preguntas malnacidas.

Hoy, enano, hace cinco años de tu muerte. Y yo aun camino entre nubes formadas por las mismas gotas de agua de siempre. Te busco tranquilo enredado en mi ser, y en mi entrañas también, claro. Te busco porque necesito volver entre los árboles que tus ojos conmigo vieron. Allí donde el sonido de tu llanto pululará por siempre entre nuestros pechos.

Hace cinco años de tu muerte y mi mente aún no ha parado. Mi corazón... mi corazón tampoco. 


Y que vengan muchos más.
Jueves 10 de septiembre de 2015

31 de agosto de 2014

Sueños

Relato corto enviado a Ediciones en Huida para colaborar en la campaña que junto con UNICEF lleva a cabo en pos de la Infancia. Tú también colaborar de varias formas.

Escribe sobre la solidaridad o cualquier otro valor positivo. Relatos, poesía, reflexiones, ensayos, etc... y deja tu granito de arena.

Pincha aquí y obtén más información.


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SUEÑOS

Se paró a atarse los zapatos llenos de remiendos. Eran cómodos. "Heredar zapatos tiene su parte buena. Te ahorras rozaduras de niño rico" pensó sonriente. Volvió a meterse la mano en el bolsillo, quitó la gomilla para desatar su pañuelo y volvió a recontar el dinero, moneda a moneda, por enésima vez aquella mañana: diez monedas de un duro, cincuenta pesetas.

Había pasado mucho miedo y muchas horas haciendo recados a la vieja del bajo A, del bloque encantado de la esquina. Nadie se acercaba a esa ventana, nadie osaba hablar con la vieja huraña y despiadada, de mirada fría y acusadora. Todo el mundo sabía en el barrio que se había comido a sus hijos. Cada recado, una peseta. Cincuenta recados para tener suficiente dinero.

Aquel escaparate lo sacó de sus pensamientos. Allí seguía su camión de bomberos. El camión de bomberos de sus sueños. Con manguera enrollable y una escalera que crecía y crecía. Puso sus pies en el escalón de entrada y se paró un instante desviando su mirada hacia el lado de la puerta. Allí seguía también aquel niño de mirada triste y ojos esperanzados, de famélica expresión, sentado, con su gorra del revés apoyada en el suelo y su cartón:

"alludame tengo ambre grasias"

Volvió a mirar su dinero.

Muchos poquitos juntos...
Domingo 31 de agosto de 2014

18 de abril de 2014

¿Quién gritará tu nombre?

Y si no te recuerdo yo ¿quien lo hace hijo mío? Y si no nacen estas letras que hablan más de ti que de mí, ¿quién te revive?

Son mis dedos los que necesitan saber de ti, saber que alguien te resucitará mientras trabaja, mientras desayuna, mientras siestea en un sofá sin saber siquiera el poder que sus ojos emanan, el sentido de su lectura, la incomensurable fuerza que derrochan cada una de estas palabras que vuelan, a veces por su alma, a veces por su mente, a veces sin rumbo. 

Por esto siento la necesidad de recordarte, para obligarte a revivir.

Porque si no te escribo yo, ¿quién te recuerda, hijo mío? ¿Quién vive tu presencia aunque sea un ratito cada día? ¿Quién te llama? ¿Quién grita tu nombre con el pecho ensangrentado, con ojos derramando sal, con hiel, con miel también, en las entrañas, con amor incuestionable, imparable, en su garganta? ¿Quién robará segundos para regalártelos? ¿Quién morirá de amor por ti antes de que el amor por ti muera?

Y sobre todo hijo mío, ¿quién pasará página sabiendo que tú estás en todas y cada una de las letras del libro de su vida?

Un día, Samuel, lo comprendí TODO.
"Mi vientre cosido
Mi vientre cosido a tu vientre,
tu luz a mí traída,
tu pelo enredando el aire
como viento que arrastra hojas
o jóvenes con el corazón en llamas,
que es el vivir.
“Esquivar el suelo y remontar
una y otra vez el aire”, me dices.
Cómo nombrarte, amor, y no desangrarme.
Cómo nombrarte, como decir tu nombre,
que es mi vivir, amor,
y no desangrarme,
y no dragar el corazón hasta hacerlo entrega,
que es el amar.
Dime cómo, amor,
cómo traer a mí el espacio de tu nombre,
no desangrarme
e ignorar que la intemperie en las costillas,
que la soledad en el fin de la garganta
contigo esquivaron mis ojos"
Los Desperfectos. (Martín Lucía, 2009).
Viernes Santo 18 de abril de 2014

13 de abril de 2013

De cómo crece el amor.

"Lolillo, el amor nunca se divide por unos hijos, siempre se multiplica", me dijo mi hermana mayor, haciendo maravillosamente bien de hermana mayor, en aquellos tiempos en los que la tristeza y la felicidad luchaban en un corazón en proceso de reconstrucción, con remiendos emocionales en cada esquina, con burbujas de jabón que iban y venían según dictaban vientos de dirección errante.

Hoy volvemos a revivir toda aquella emoción de la primera vez, de la segunda vez.

Bienvenido seas a nuestras vidas, chiquitillo. Bienvenida seas a nuestras vidas, chiquitilla.

Tú también traerás un trocito de tu hermano en el pecho.

Y para ti,esposa mía, esta sevillana. Por tu valentía, por tu lección de vida diaria, por tus ojos transparentes, por hacerme mejor persona a tu lado, porque te quiero y por todo lo que nos queda por vivir.




Empezar a querer 
siempre es muy bonito.
Sábado 13 de abril de 2012. 

18 de marzo de 2013

Vive tu tristeza

¡¡Ayyyy Canija!!

Que la tristeza no tiene grados debes aprenderlo pronto. Que el amor todo lo puede, también. Que el tiempo necesita del tiempo para cicatrizar heridas del alma, puedo asegurarte.

Ni compares ni te compares, hermana, que esto no tiene modo único ni estrategia definitiva. Cada uno lo lleva a su forma. Ni la tristeza si es húmeda es más tristeza, ni el pozo si está seco es menos profundo.

Por cruel o triste que sea, todo en la vida debe acabar haciéndote mejor persona. Si no, es cuando nada tendría sentido.  Ha pasado. Es inamovible. ¡Qué sirva! Qué fácil decirlo, ¿verdad?

La vida me enseñó que todo es cuestión de llenar los espacios vacíos, aunque sea con nimiedades de una rutina repugnante por momentos. Porque mientras llenamos nuestra vida, el tiempo va dando buena cuenta de todo lo que ocurre. Y entiendes que al final, él es tu único aliado. Y entonces te das cuenta que no es solo cuestión de esperar un día feliz, o mejor. Los días tristes también son días de tu vida. También debes vivirlos. ¿Cómo saborear tu próxima alegría si no conoces la tristeza?. Para que viva la alegría debe morir la tristeza. 

Y después está el amor. El que das y el que recibes. Y de eso, nadie podrá darte lecciones nunca. Porque el amor es primera persona del singular cuando lo das y primera persona del plural cuando lo recibes. 

Tienes tiempo. Tienes amor. Todo llegará. Y yo lo veré contigo. Y con nuestra gente necesaria. 

"No llores hermana, que yo te quiero mucho como la trucha al trucho."

.
Lunes 18 de febrero de 2013


1 de enero de 2012

Una navidad después.

Llegué aquella tarde de trabajar, como otra cualquiera. Mi mujer bajaba las escaleras en el mismo instante en el que yo abría la puerta. Ya olía distinto.


Entrecortada, sin saludos que perdieran minutos, las palabras se escapaban de su boca. "Marío, estoy embarazada".


Nos abrazamos y rompí a llorar. Lloraba por Samuel. Lloraba por mi mujer. Lloraba por mí. Lloraba por abrir de nuevo el futuro. Lloraba porque, por fin, una nueva ilusión podría luchar contra tanta injusticia. El miedo no cabía, la desesperanza tampoco. Eran lágrimas de confusión, imparables todas. Lágrimas que ponían el broche a un 2010 impresionante, extraordinario, en sus más rigurosas ascepciones. Impresionante, porque nos impresionó. Extraordinario, porque se salía de lo ordinario, de lo normal.

Y salimos presurosos a nuestras casas. A gritarlo, a llorarlo, a sentirlo con nuestra gente necesaria. A recibir sus abrazos, a alegrarles la vida, a darles un motivo para, cuando menos, endulzar algo unas navidades que se presentaban demasiado amargas para poder siquiera intentar saborearlas. 

Ya hace una navidad de todo eso. La sonrisa de Paola analgesia nuestro alma. Nos da vida, porque nos permite recordar a Samuel, sin miedos ni fantasmas en nuestras cabezas. 

Un año de valientes, esposa. Un año para conocernos y amarnos en la desgracia mutua. Un año para tocar fondo e impulsarnos.

¡Disfrutemos!

"Te estoy queriendo tanto que..."
Domingo 1 de enero de 2012 

16 de noviembre de 2011

Duérmete, mi niña, duerme en mi pechera.

Duermes disimuladamente bajo la incrédula mirada de unos padres con demasiado amor acumulado en sus corazones.

Tu mirada llena nuestros ojos de vida. 

Tu sonrisa, cada vez menos fortuita, devuelve el aire robado a nuestros pechos.

Tus dedos regalan caricias de vida feliz.

Tu cuerpo, entre nuestros brazos, retiene sensaciones de antaño.

Tu voz pone banda sonora a nuestros recuerdos.


Duérmete mi niña, en mi pechera.

"Ea la ea...
que mi niña se duerme
ea la ea...
con esos ojitos verdes
de sementera,
en la almohada caliente
de mi pechera"
"Manuela"
 Miguel Moyares para Las Carlotas.
Martes 15 de noviembre de 2.011.

5 de octubre de 2011

Palabras de mamá.

"¡Ay esta niña que parece que sabía que en esta casa necesitábamos sonrisas!".

Porque hay sonrisas que, por momentos, devuelven esencia de vida a almas en cuarentena.



Paola, 1 mes de vida.


Miércoles 5 de octubre de 2011

8 de agosto de 2011

Ahora que todo comienza

Ahora que los besos tendrán, de nuevo, donde posarse; que las caricias recobrarán olores.

Ahora que las canciones serán acabadas; que los recuerdos no tendrán que luchar contra el olvido. 

Ahora que fotografiaremos sonrisas; que el sol vuelve a la mañana del domingo. 

Ahora que todo vuelve a comenzar...




"Ahora que todo comienza..."
(Martín Lucía)
A mi hermana Úrsula, 
A mi cuñaíta Eli.
Ahora que volvéis a ser titas...
Domingo 08 de agosto de 2011

12 de julio de 2011

Vidas tomadas al azar.

He notado que las sensaciones llenan caminos. Que la gloria, aún a cuentagotas, se confunde demasiadas veces con el artificio. He notado que llueve cuando la tristeza se escapa de las manos de las personas buenas.

Las palabras feas también llenan las hojas del diccionario. Las noticias malas son siempre de madrugada. Los esclavos siguen buscando amos que los maltraten. 

He visto llorar ojos que guardaban demasiados secretos. He escuchado voces que mentían como niños volviendo del recreo. He sentido pieles demasiado ásperas para calmar llantos pueriles. He captado aromas de ciudad en pies descalzos. 

Y he tomado una determinación en consonancia. No quiero puntos y apartes desmemoriados. Dame puntos y seguidos que ya los colocaré yo allá donde las personas hallen personas y las sombras sean dominadas por los árboles.

Presente imperfecto.
Martes 12 de julio de 2011

4 de julio de 2011

Sobre la tristeza y otros sentimientos satélites.

Tiro de imágenes. Sí, eso hago. Para no permitirme deambular. Para seguir soñando, aún sabiendo que sueño. Tiro de imágenes gratas. Para reír, aunque sea por fuera. Para seguir llorando solo por dentro. Tiro de imágenes que suplan al color verde, al pitido incesante, al azul del sillón.

Es que a veces me ahogo, porque me roban el aire del pecho. La soledad, quizás. La tristeza, tal vez. La melancolía, quién sabe. El infortunio, puede ser. La angustia, la impaciencia, la desilusión, la añoranza, la apatía, la lamentación... o un poquito de todas... o ninguna quizás. ¿Quién puede ponerle nombre a todo?

Por eso recurro a esas imágenes de ternura. De un padre en vela con su hijo. De una madre cantándole a su cuerpo. De unos padres disfrutando de la vida, aun cuando la vida no disfrutaba de ellos.

Y te veo tranquilo y feliz. Y me veo riendo. Y veo a mi señora con ojos que gritan pasión.

Y todas ellas, entonces, huyen de mí avergonzadas. Y salen presurosas sin echar la vista atrás, sabedoras de que volvieron a perder la batalla. Se marchan a su escondite cual hienas. Y esperan, pacientes. Y esperan, agazapadas. Y esperan, petrificadas. Y esperan incansables alguna oquedad en estas débiles almas de padres sin hijos, de padres ladrones de sentimientos al amanecer, de antónimos de huérfanos.

Que la tristeza sea algo más
que la ausencia de alegría.
Lunes 4 de julio de 2.011

28 de junio de 2011

Entre compadres

Muere junio y con él muchos de nuestros miedos. Era un mes para encararlo con valentía, y desconcierto. Mes de recuerdos ingrávidos, de pechos que suplicaban aire cuando querían vomitar llantos.

Muere junio. Mes con tartas de velas apagadas, con rayos de sol que no calientan cuerpos inocentes. Son más los rayos que llegan al suelo.

Se marcha junio. Mes para sentar a la valentía en primera fila. Ya no puede asustarnos nada. Nuestras almas han vivido más vidas que algunas otras con más primaveras descontadas.

Ya se escapa junio y nosotros seguimos mirando la vida de frente. Los pozos ya tienen escaleras para salir, las luces vuelven a iluminar túneles antes decorados con siniestras sombras.

Junio se despide con una lección importante para nuestras vidas. Somos dos parejas medio felices... y dos medias felicidades forman una felicidad completa.

¿A que sí? ¡¡Vamos comadre vamos!!

Y ahora llega julio...
Martes 28 de Junio de 2011

11 de mayo de 2011

Preparados...

No es posible prepararse para no sentir tristeza. Es imposible que algo duela menos de lo que duele, porque los sentimientos cuando explosionan son incontrolables e inmedibles. Eso lo tengo bastante claro. Tan claro como que sí es posible preparase para vivir en la tristeza, para saber que tu vida puede cambiar y que si lo hace no debes agobiarte, que la tranquilidad es tu mejor aliada y que llorar no mata. Ahí está el quid del asunto.

Por eso, cuando vimos cómo Samuel involucionaba después de su operación y cuando nos dijeron que todo tendría el peor de los finales posibles, mi señora y yo nos preparamos para vivir tristes. Nos convencimos con conversaciones de sofá, de cama, de salas de espera. Y nos ha servido mucho. Era cuestión de tener claro que la tristeza nos acompañaría durante mucho tiempo y entender que necesitaríamos mucha paciencia para encarar los meses posteriores e incluso los años que nos quedan por vivir. 

Ahora estamos en un momento raro. Y sabíamos que pasaría. Buscamos nuestro segundo hijo, en este caso niña, Paola, sabedores de que nos sentiríamos extraños durante muchos meses. Extraños por acariciar una barriga en la que no estaba Samuel o por imaginar su cuna con otra cara y otro cuerpo. Y esta preparación nos está ayudando de nuevo; porque tranquiliza saber que todo lo que nos ocurre es "normal", que la reinvención de nuestra vida va por buen camino, que estamos justo donde tenemos que estar.

Y, desde este lado del espejo, aprovechamos algunos ratitos y nos preparamos para el momento del nacimiento, que intuimos tan feliz como duro para ambos, porque todo se recrudecerá y reviviremos aquellos días en los que nuestra ignorancia nos convertía en los padres más felices del mundo. Y cuando Paola llore su primera vez, cuando se monte en el carro, cuando tome el pecho de su madre o cuando dé su primer bostezo, echaremos más de menos a nuestro niño si cabe. Pero todo será desde la tranquilidad, sin agobios, sin impaciencias... y con lágrimas.

Todo eso llegará, claro. Y sentiremos de nuevo. Y lloraremos de nuevo. Y volveremos a desconocer si nuestras lágrimas serán hijas de la alegría o de la tristeza. Pero nos volverá a dar los mismo, porque esas mismas lágrimas serán la demostración palpable de que necesitamos el recuerdo de Samuel para avanzar y que Paola, y su despreocupada felicidad, ya está con nosotros.

Hablando de pre-sentimientos
Miércoles 11 de mayo de 2011

8 de mayo de 2011

Ahora me lo permito.

Me doy cuenta, con el paso impasible del tiempo, que los ratitos de tristeza son necesarios en esta tarea de hilvanar un corazón descosido. Hace meses, todo dolía tanto, que el miedo se apoderaba de nosotros e intentábamos no caer en los tentáculos del recuerdo, para que la cinta andadora ganara en velocidad y el tiempo, cual parche viejo de tela, fuera remendando poco a poco todos los pesares. Básicamente, era cobardía, miedo a caer y tener serias dificultades para levantarse. Porque de vez en cuando nos asomábamos al pozo, más por obligación que por curiosidad, y aquello no tenía fondo alguno; ni siquiera cubo y cuerda a los que asirse como último trance. 

Hoy sé que todo fue necesario. Y que nuestro cerebro es más listo en modo automático que en modo manual. Quizás se activó el mecanismo de supervivencia y entendimos, por fortuna, que no era momento para pararse demasiado. Era momento para dejar salir, para fluir, para dejarse atrapar por la rutina más rutinaria y empujar las agujas del reloj lo máximo posible. Era tiempo para eso. 

Ahora, poco a poco, van llegando nuevos tiempos. Estamos un poco más recuperados del trauma y, aunque la sensación de vacío es infinita, volvemos a necesitar momentos tristes y abrazos entre lágrimas. Simplemente, porque ya nuestro corazón tiene los remiendos necesarios para aguantar nuevas lágrimas de vieja tristeza. Y ahora las necesitamos para no caer en lo inhumano, en la frialdad innecesaria. Rompemos la rutina sin miedo, para darnos un abrazo pensando y llorando, llorando y sintiendo, sintiendo y recordando. Y eso, se convierte en conveniente, e incluso en imprescindible, para poder seguir adelante. Para poder sonreír mañana. Para dar nuevos sentidos a estas vidas desangeladas por momentos.

No tengo miedo a la tristeza. He aprendido que puedo ser feliz aún siendo triste. Sé que mi cota de felicidad ya llegó. Sabemos que no seremos nunca más felices que aquellos días de junio en los que aún éramos ignorantes. Lo sabemos. Pero no nos agobia, ni siquiera nos preocupa en demasía, porque esto no significa que la nueva felicidad que nos espera, aún con matices, no merezca la pena ser vivida. 

Si algo tienen los momentos tan duros es que te dan una lección vital inolvidable: ¡¡VIVE!!

Ahora entenderás que
me haya quedado con las ganas
de bailar una sevillana 
con mi mujer y Paola...
Domingo (de feria) 08 de mayo de 2011

22 de abril de 2011

Hoy quiero recordar caricias que no se llevó el viento...

La vida está llena de momento diseñados para ser vividos, sentidos. Caricias que al compás de un tres por cuatro adornan tu vida con más importancia de las que en el momento justo supiste darles.

Y hoy la lejanía relativa de aquellos sentimientos te despeja las retinas y te advierte detalles demasiado pesados para ser apartados por cualquier viento pasajero.

Es entonces cuando revives en tercera persona lo que un día sufriste en segunda. Y es ahí donde la tempestad se vuelve calma y tus ojos descifran el jeroglífico de sentimientos que tu corazón no atinaba a agasajar. La tristeza era demasiada tristeza para caber en corazones humanos. Todo lo demás caía desbordado como el agua del primer vaso que llenamos cuando niños. Simple cuestión de espacio y tiempo.

La mirada va de un lado a otro mientras el corazón se queda. Las palabras juegan con las esquinas del viento mientras la tristeza cae con aplomo, como ancla en suelo marino.

Y ni siquiera en esos momentos sentí frío...

A mi madre,
que siempre tiene la manta preparada.
Te quiero mamá.
Sábado (santo) 23 de abril de 2010