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13 de noviembre de 2015

MIRADAS SIN FRONTERAS

Borja es un niño. Es un niño guapo, y travieso, y simpático... como los niños de su edad.

Borja necesita nuestra ayuda. Y Ediciones en Huida, en colaboración con el CEIP Antonio Machado, ha organizado la publicación de un libro solidario "Miradas sin fronteras 2015" que se pondrá a la venta y cuyos beneficios serán integros en favor de la Fundación Stop San Filippo.
  
Es sencillo: mandas un texto propio menor de 20 líneas (poesía, cuento,  relato corto, ensayo, reflexiones, foto-poema...) sobre la diversidad como riqueza, las capacidades personales, el respeto, la dignidad, la justicia, etc., a eeh@edicionesenhuida.es y haces una aportación solidaria de 10€ en el número de cuenta indicado:

- La Caixa ES34 2100 2605 4202 1010 4390

Posteriormente recibirás un ejemplar de dicho libro publicado con todas los textos de todos los participantes.

Si no quieres escribir pero sí quieres participar la aportación solidaria mínima es de 5€.


¿No me digan que no es bonito? ¿No me digan que no es sencillo?
Para más información pueden visitar la web de la editorial organizadora:

www.edicionesenhuida.es

O la página en Facebook sobre dicho acto:

https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=859833850753209&id=735453713191224


Viernes 13 de noviembre de 2015

31 de agosto de 2014

Sueños

Relato corto enviado a Ediciones en Huida para colaborar en la campaña que junto con UNICEF lleva a cabo en pos de la Infancia. Tú también colaborar de varias formas.

Escribe sobre la solidaridad o cualquier otro valor positivo. Relatos, poesía, reflexiones, ensayos, etc... y deja tu granito de arena.

Pincha aquí y obtén más información.


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SUEÑOS

Se paró a atarse los zapatos llenos de remiendos. Eran cómodos. "Heredar zapatos tiene su parte buena. Te ahorras rozaduras de niño rico" pensó sonriente. Volvió a meterse la mano en el bolsillo, quitó la gomilla para desatar su pañuelo y volvió a recontar el dinero, moneda a moneda, por enésima vez aquella mañana: diez monedas de un duro, cincuenta pesetas.

Había pasado mucho miedo y muchas horas haciendo recados a la vieja del bajo A, del bloque encantado de la esquina. Nadie se acercaba a esa ventana, nadie osaba hablar con la vieja huraña y despiadada, de mirada fría y acusadora. Todo el mundo sabía en el barrio que se había comido a sus hijos. Cada recado, una peseta. Cincuenta recados para tener suficiente dinero.

Aquel escaparate lo sacó de sus pensamientos. Allí seguía su camión de bomberos. El camión de bomberos de sus sueños. Con manguera enrollable y una escalera que crecía y crecía. Puso sus pies en el escalón de entrada y se paró un instante desviando su mirada hacia el lado de la puerta. Allí seguía también aquel niño de mirada triste y ojos esperanzados, de famélica expresión, sentado, con su gorra del revés apoyada en el suelo y su cartón:

"alludame tengo ambre grasias"

Volvió a mirar su dinero.

Muchos poquitos juntos...
Domingo 31 de agosto de 2014

18 de marzo de 2013

Vive tu tristeza

¡¡Ayyyy Canija!!

Que la tristeza no tiene grados debes aprenderlo pronto. Que el amor todo lo puede, también. Que el tiempo necesita del tiempo para cicatrizar heridas del alma, puedo asegurarte.

Ni compares ni te compares, hermana, que esto no tiene modo único ni estrategia definitiva. Cada uno lo lleva a su forma. Ni la tristeza si es húmeda es más tristeza, ni el pozo si está seco es menos profundo.

Por cruel o triste que sea, todo en la vida debe acabar haciéndote mejor persona. Si no, es cuando nada tendría sentido.  Ha pasado. Es inamovible. ¡Qué sirva! Qué fácil decirlo, ¿verdad?

La vida me enseñó que todo es cuestión de llenar los espacios vacíos, aunque sea con nimiedades de una rutina repugnante por momentos. Porque mientras llenamos nuestra vida, el tiempo va dando buena cuenta de todo lo que ocurre. Y entiendes que al final, él es tu único aliado. Y entonces te das cuenta que no es solo cuestión de esperar un día feliz, o mejor. Los días tristes también son días de tu vida. También debes vivirlos. ¿Cómo saborear tu próxima alegría si no conoces la tristeza?. Para que viva la alegría debe morir la tristeza. 

Y después está el amor. El que das y el que recibes. Y de eso, nadie podrá darte lecciones nunca. Porque el amor es primera persona del singular cuando lo das y primera persona del plural cuando lo recibes. 

Tienes tiempo. Tienes amor. Todo llegará. Y yo lo veré contigo. Y con nuestra gente necesaria. 

"No llores hermana, que yo te quiero mucho como la trucha al trucho."

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Lunes 18 de febrero de 2013


18 de enero de 2012

15

Las fotografías son siempre del pasado. La mejor cámara fotográfica del mundo no es siquiera capaz de captar el instante presente. 

Pero mi mente, en mis sueños, sí es capaz de fotografiar el futuro. Y en mi foto estás tú, con tu sonrisa; estoy yo, con mi sonrisa y, junto a nosotros, un gran ramo de rosas rojas y blancas que da fiel testimonio de la más bonita historia de amor jamás contada... 

18 de enero de 1.997 - 18 de enero de 2.012.

Me gusta quererte, esposa.

"Quince años tiene mi amor..."
El Dúo Dinámico
18 de enero de 2.012 

17 de octubre de 2011

Lo primero y lo último

Lo último que hago, cada noche, cuando decido poner fin al día, es mirar mi móvil. Cada mañana, cuando mi despertador decide poner inicio a mi día, lo primero que hago es mirar mi móvil. Y me desgarro el alma, mi alma, al acostarme y al despertar.


Me desgarro mi alma al dormir y al despertar y mil veces más al día, cada una de las cienes de veces que desbloqueo mi móvil solo para acariciar la foto de tiempos pasados, y mejores. Cada una de las cienes de veces que acudo al recuerdo de mi hijo para no olvidarlo.

Yo, para estar de pie hoy necesito ver la foto de mi hijo. Para sonreír hoy, necesito saber que lloré ayer y que lloraré mañana. Necesito transportarme al feliz pasado, al pleno pasado, cada ratito, porque si llevo mucho sin hacerlo, noto que me falta algo.

Entendí desde el primer día que necesitaba incorporar mi pasado como parte de mi presente para llegar a superarlo. Borrar el pasado para tener un presente feliz no puede nunca convertirse en una estrategia buena. Llenar el presente de preguntas incontestables, tampoco.

La vida está llena de puntos y seguido. El punto y aparte se parece demasiado al punto y final.

Dos años después. 
Nunca una alegría como aquella. 
Quizás alguna tristeza nos quede.
Lunes 17 de octubre de 2.011

26 de julio de 2011

Sobre almas no preparadas para sentir.

Hace poco alguien osó decirme que debería quitar la foto de mi hijo del móvil, porque así sería más fácil pasar página y superar su muerte.

Superar su muerte... ¿eso qué significa? La muerte de tu hijo no puede esconderse en el fondo de un baúl. Unos padres no pueden renacer desde el olvido. Eso es imposible. O, mejor dicho, para mí sería imposible, por mi propia naturaleza, por mi forma de entender la vida... y la muerte.

La idea es la contraria. Es salir a flote desde el recuerdo. La muerte de un hijo es superable, pero no desde la negación de su existencia. No se trata de ponerle muros a la memoria. Se trata de convertir la tristeza en recuerdo, la nostalgia en energía.

La vida de cada uno de nosotros está formada por nuestra experiencia. Experiencias, algunas, buscadas, elegidas, y otras encontradas, impuestas. A veces son nuestras decisiones las que pesan en nuestro destino. A veces, simplemente la casualidad toma el mando. Pero ambas experiencias te hacen personas. Y ahora eres así por esa suma de experiencias pasadas. Negar todo eso es negar tu propia vida. 

Somos un continuo de carne y tiempo. Las etapas vitales no son más que artificios humanos. 

Ahora soy porque fui antes. Y después seré, porque ahora soy. Así me he hecho. Así me ha hecho la vida. Y así la vivo, sintiendo cada ratito.

Porque prefiero mil veces sentir tristeza que negar la existencia de un pasado que, además, me dio la mayor alegría que pude sentir.

Porque hay minutos que valen más que años. Porque hay días que cunden más que décadas.

Y hoy también puede
ser el día menos pensado.
Martes 26 de julio de 2011

21 de julio de 2011

Futuro soñado. Perfecto futuro

Empiezo a contar el tiempo hacia atrás. Las manos no agarran los minutos, que pesan como plomo. 

Vivo en un día y a una hora. Ya todo mi ser está allí. Hace tiempo que el horizonte dejó de ser el horizonte, para ser el suelo que piso.

Respiro un aire ya respirado por otros. Mi ojo izquierdo llora lágrimas de tristeza, mi ojo derecho derrama lágrimas de alegría.

Hay plantas que aún no han brotado, pero ya murieron.

Mañana es mi pasado. Pasado mañana es mi pasado también. Hoy ya casi no existe.

Y mi futuro..., mi futuro tiene banda sonora.

A mi amiga Rocío,
por tener el coraje de luchar
   por su futuro soñado.
Eres mi ejemplo, desde hace mucho.
 Te quiero amiga.
Miércoles 20 de julio de 2011

4 de julio de 2011

Sobre la tristeza y otros sentimientos satélites.

Tiro de imágenes. Sí, eso hago. Para no permitirme deambular. Para seguir soñando, aún sabiendo que sueño. Tiro de imágenes gratas. Para reír, aunque sea por fuera. Para seguir llorando solo por dentro. Tiro de imágenes que suplan al color verde, al pitido incesante, al azul del sillón.

Es que a veces me ahogo, porque me roban el aire del pecho. La soledad, quizás. La tristeza, tal vez. La melancolía, quién sabe. El infortunio, puede ser. La angustia, la impaciencia, la desilusión, la añoranza, la apatía, la lamentación... o un poquito de todas... o ninguna quizás. ¿Quién puede ponerle nombre a todo?

Por eso recurro a esas imágenes de ternura. De un padre en vela con su hijo. De una madre cantándole a su cuerpo. De unos padres disfrutando de la vida, aun cuando la vida no disfrutaba de ellos.

Y te veo tranquilo y feliz. Y me veo riendo. Y veo a mi señora con ojos que gritan pasión.

Y todas ellas, entonces, huyen de mí avergonzadas. Y salen presurosas sin echar la vista atrás, sabedoras de que volvieron a perder la batalla. Se marchan a su escondite cual hienas. Y esperan, pacientes. Y esperan, agazapadas. Y esperan, petrificadas. Y esperan incansables alguna oquedad en estas débiles almas de padres sin hijos, de padres ladrones de sentimientos al amanecer, de antónimos de huérfanos.

Que la tristeza sea algo más
que la ausencia de alegría.
Lunes 4 de julio de 2.011

27 de mayo de 2011

Momentos y licencias.

Desde entonces existen dos palabras en nuestro vocabulario que solo podremos escribir con letra mayúscula. La una hace referencia a lo vivido y la otra a lo que no viviremos, a lo que nos estamos perdiendo. Suena egoísta. Es centrar todo esto en el dolor de unos padres sin hijo. Pero hoy necesito volver mis ojos para mirarme un poco, para tomar introspectiva. Porque existen momentos de agobio, de dolor inmedible, de gritos ahogados en océanos sin memoria, de pechos que viven alejados de las calles y los ruidos, de soledad en compañía.

Es complicado, y duro, salir poco a poco de todo y esperar en cualquier lugar, sin ver más allá de lo que tus pupilas alcanzan a contemplar. Es duro, y complicado, imaginar que tu camino no estará nunca enlosado con baldosas amarillas y que, en su final, no te espera la tierra de Oz, aquella en la que todo era posible.

El mar, un par de veces al día, pierde la partida frente a la arena, y se retira con aires de grandeza, sabiéndose vencedor en la próxima batalla, porque la costumbre así se lo asegura. 

Volveré para vencerte, aunque sea un par de veces al día. Hasta que la eternidad comprenda que mis fuerzas son infinitas y que no habrá tristeza en mí que me quite las ganas de sonreír por la más nimia de las situaciones por vivir.

Y será entonces cuando SIEMPRE y NUNCA no vengan teñidas de soledad.

Ahora que todo empieza a aproximarse.
Viernes 27 de mayo de 2011 

11 de abril de 2011

Entre dos... mundos.

Es difícil vivir en presente. Muy complicado. La vida vivida y la vida por vivir hace muy complicado pensar en la vida que vivo, que vivimos mi mujer y yo. Porque la vida que vivimos se sitúa entre dos mundos: uno que se fue y otro que vendrá. Dos mundos imaginarios, porque no existen. Ni uno, ni otro. Existieron y existirán, pero no existen.

De uno tenemos imágenes, olores, vida vivida, sensaciones, sonidos, sonrisas y lágrimas, llanto, dolor, alegría, pena. Tenemos recuerdos.

Del otro no tenemos nada; solo, vida por vivir.

Pero ambos marcan nuestro presente. Ambos nos modelan y moldean. Ambos decoran nuestro aquí y ahora. 

Luchamos por no vivir lo que fuimos, por no vivir lo que seremos. Luchamos por vivir lo que somos. Y no dejar pasar. Entendemos que lo más importante del camino no es la salida ni la llegada. Es el camino en sí, más aún cuando el camino es de un solo sentido y sin paradas. Pero es muy difícil, dificilísmo, porque cuesta mucho esfuerzo quedarse en la tristeza cuando se escuchan cantos de sirenas felices a todas horas. El pasado nos llama a voces. El futuro se presenta sin avisar, casi sin dar opciones. ¿Cómo quedarse en el vacío de un presente sin vida? ¿Cómo elegir la hiel, entre mieles y azúcares? Tuvimos un pasado feliz y esperamos un futuro pleno. ¿Cómo pedirle a tu corazón que se quede en la oquedad del instante que vive?

Por eso necesitamos de todos. De toda nuestra gente. Porque necesitamos mucho presente a nuestro alrededor. Muchas historias cotidianas. Muchas cosas con poca importancia, que nos devuelvan a la vida y que no nos permitan deambular por mundos huérfanos. Una comida familiar para hablar de cosas menos importantes, un cafelito con nuestra gente necesaria, un sábado con los amigos de siempre. Es solo llenar el presente, aunque sea un poquito. 

Claro que sí. Claro que hay licencia para recordar. Claro que hay licencia para imaginar. Pero sabiendo que recordamos y que imaginamos.

Estad tranquilos. Lo llevamos bien, porque somos los más afortunados del mundo. Nos lleváis en volandas, dejándonos el espacio que necesitamos. Sabemos lo duro que es esto para todos vosotros, también. Imaginamos lo difícil que debe ser para todos los que nos rodean; la de preguntas que debéis haceros, propiciadas seguramente por nuestra forma hermética de ser. No es nada personal, simplemente, somos así.

Pero no lo dudéis, gente. Lo estáis haciendo de puta madre. Estamos todo lo bien que se puede estar en esta situación, en gran parte, gracias a todos vosotros. Padres, madres, hermanos, cuñados, familia y amigos; seguid ahí y así. Pronto volveremos a ser los de siempre. Pronto nuestra vida será menos pasado y más presente con destellos felices de imaginación. Solo es cuestión de tiempo y paciencia. Sabemos que la tenéis, por eso, quizás, abusamos de ella.

Besos a todos.
Os queremos mucho, 
os necesitamos mucho.
¿Cómo no?.
Lunes, 11 de abril de 2.011