30 de agosto de 2015

Carta abierta a Antonio Lozano y Dolores en sus Bodas de Plata.

Parecía un día cualquiera, un entrenamiento cualquiera, un ejercicio cualquiera.

Era mi turno. Recuerdo que el ejercicio acababa con unos metros de velocidad. “Hasta donde yo estoy”, nos decías. Como todos mis compañeros, intentando arañar algo de esfuerzo en el ejercicio, empecé a frenar unos metros antes de la línea final. Me miraste. Nos apartamos del grupo. Y me comentaste, más como padre deportivo que como entrenador:

“Si el trabajo termina aquí, tú siempre un poquito más, unos pasitos más, unos metros más… en este ejercicio y en cualquier cosa que hagas en tu vida”.

Hace más de dos décadas que esas palabras quedaron a fuego grabadas en mi conciencia. Posiblemente no te acuerdes de aquello. Pero ese consejo ha ido y venido conmigo desde entonces.  

Le debemos mucho al fútbol. Muchos de aquí sabéis que no exagero. Otros, otras, pensaréis que no es más que un vicio de unos cuantos descerebrados. No os engaño. Hablo con el corazón en la mano sacando palabras desde mis entrañas. El fútbol es la excusa. O el tiento, según se mire. Las personas somos el motivo. Las amistades hechas en un vestuario son de una pureza tal que se presumen casi imposibles de derrumbar. Como si nada, el fútbol, el vestuario, te dona  la oportunidad de conocer a las personas en la útil derrota y en la retratante victoria, te ofrece la oportunidad de aprender a ser humilde aún manejando metas ambiciosas, de desarrollarte individualmente formando parte de un grupo. Te obsequia, por tanto, un escaparate sin igual en el que elegir quién quieres que esté en tu vida.

Hace más de dos décadas que el fútbol me hizo amigo de un hombre bueno, sensato y honrado. Que supo conocerme como casi nadie y proyectar su pasión por el fútbol en mí. Un defensor nato de la educación deportiva, el maestro que me enseñó, que enseñó a sus chavales, a ser honrados por encima de cualquier gloria. Un hombre que supo hacerme entender que la elegancia y la victoria, que la derrota y la dignidad siempre van de la mano cuando la pasión subyace en ellas.

Hoy me siento una persona dichosa por estar aquí, con mi familia, resintiendo que una de las personas que marcaron mi camino vuelve a ofrecerme, a ofrecernos a todos, la posibilidad de comprender que la pasión y el amor deben ser el paisaje común que tengan todos y cada unos de los caminos que transitemos. La música que debe sonar en todos nuestros bailes. Lo verdaderamente importante.

Recibo, de nuevo, un valiosísimo aprendizaje de tu parte, de vuestra parte, que hoy, a diferencia de aquel, sí voy a agradecerte con un sincero y sentido:



Gracias Antonio, Gracias Dolores. Te quiero. Os quiero.


Sábado 29 de agosto de 2015

17 de agosto de 2015

La felicidad.

La felicidad es escurridiza y azarosa. No se compromete con nadie. Lo mismo está contigo que se marcha lejos. O cerca, quizás, pero bien escondida a la vista de todos.

Porque la felicidad es una mujer. Y como a ella, le gusta dejarse cortejar poco a poco, dejarse conquistar mostrándose imaginativa e ilusionada, regalándote gotitas de esencia... dejándote siempre con ganas de más.

Sabía que volverías con nosotros algún día no muy lejano, porque estuvimos empeñados en ti. No resultó nada sencillo encontrarte, ni alcanzarte y mucho menos retenerte. Pero volviste. Te (con)vencimos.

Porque como mujer que eres, tras tus caprichosos caprichos, se impuso tu necesidad de encontrarte anidando entre corazones genuinos que, a la fuerza, aprendieron a comprenderte y conocerte, a  conocerte y comprenderte.

Nunca supe echarte de más, porque siempre supe que no me sentaría a echarte de menos.

Reflexión con vistas al mar.
Lunes 17 de agosto de 2015

14 de agosto de 2015

Paola 4

Rubia mía, tras todo, si tu madre y yo hubiésemos pintado una hija, no hubiese salido tan bonita como tú.

La Naturaleza dice que te dimos la vida... ¿¡qué sabrá ella de escribir la palabra ilusión en el horizonte; de asesinar un cachito de tristeza en cada puesta de sol; de robar, de esconder, de regatear, de jugar a vivir!?

¿Cuánta exactitud cabe en tu corazón? 

¿Cuánto amor seré yo capaz de expresar con palabras?

No crezcas tan rápido chochete mío, que yo necesito tu inocencia.
Felicidades Paolichi. Te quiero.

Viernes 14 de agosto de 2015

31 de julio de 2015

Martín 1.

Cada fecha es una oportunidad. Una pausa. Una "sentá" en el camino.

Hoy, mi pequeño Martín cumple un año. El tío más sonriente que conozco. Un año lleva, por tanto, recordándonos que nuestros pasos no debieran nunca dejar el camino por tomar una verea.

Tengo pocas palabras. Ninguna a la altura de lo que nos da tu sonrisa, tu carcajada limpia.

Solo espero, churra mía, estar a tu altura; y enseñarte a ser un tipo honrado...  y así la vida te devuelva con sentimientos cada sentimiento que tu regales.

Soy mejor persona gracias a ti y eso que tú me das es mucho más de lo que yo podré ofrecerte.

Felicidades tunante.  Te quiero.

Sábado 1 de agosto de 2105

25 de junio de 2015

Si bastasen un par de...

Bajo el suelo no hay nada, no crean lo que les dicen. Todo es mentira. No existe nada bajo el piso. Todo es aire en quietud. Oquedad llena de pensamientos náufragos, de sentimientos huérfanos, de pacientes emociones esperando ser sentidas. Nada, por tanto. La Tierra en sí no tiene corazón, es hueca, como esa pelota de playa barata. Y sobre ella, todo vuela. El viento domina un paquete de pipas que danza al compás caprichoso sin atender a las pisadas de los viandantes. Hoy hacia aquí, mañana huye. Sin meta, sin destino, porque no existe destino ni razón en el viento; porque el viento es un niño caprichoso y malcriado que de todo tiene y nada valora, ni siquiera la libertad de poder elegir.

Si yo fuera viento elegiría rozarte cada rato. Huir contigo hacia delante, de tu mano, protegido. Si yo viento fuera, Samuel, apagaría juguetón las velas de tu cumpleaños, a cada ratito, para, seguramente, dejar que el sonido de tu risa se posara en mí y poder guardarlo conmigo.

O quizás no. Quizás, si yo fuera viento giraría al revés esta falsa Tierra, cual Superman, tan rápido, tan fuerte, tan decidido, que llegaría al primer día de todos y elegiría tocarte, besarte, olerte, cogerte, calmarte, cantarte, bañarte... de nuevo. 

Si bastasen un par de palabras para felicitarte, hijo mío. Si bastasen un par de lágrimas para ser viento.

5 años.
"Si bastasen un par de canciones"
Eros Ramazzotti
Jueves 25 de junio de 2015

1 de mayo de 2015

Avante Claro

Ahora es la necesidad de hacerte presente lo que me embauca, me abruma. Es el miedo al olvido. El terror a que pasen tantos ratos sin ti que puedan ganar la batalla, hacer frente, a tantos ratitos contigo. 

Ya aceptado el golpe, ya disminuido el pecho, ya rellenada la oquedad, el alma busca la terapia que el consuelo del recuerdo ortodoxo y heterodoxo ofrece. Y así, si tú me dices ven, lo dejo todo; y si yo te digo ven, sé que vienes conmigo.

Amanece y anochece cada día como cuando aleteabas en tu cuna, con tus manos y pies desobedientes y caprichosos. Los ríos buscan el mar, u otro río acaso, como cuando bostezabas tan peculiarmente. El aire, también el aire, mueve las hojas de los árboles como cuando necesitabas que tu madre te calmara en sus brazos, como cuando os refugiabais mutuamente en vuestras miradas cómplices y complacidas.

El día cruel llegó en forma de reflejo insensible. Siempre llega. Casi más cruel que el día de tu muerte, o que el día que quemamos tu cuerpo, casi más cruel que el segundo primer día. 

Acepté la eternidad como castigo, que la vida te ofrece dos caras diferentes, según mires el camino o intentes ojear su meta. Acepté el reto de luchar para que mereciera la pena. Y lo logramos. Y ganamos la batalla desde muy pronto, exteriorizando unos sentimientos que fueron encontrando la salida de un alma introvertida en la cobardía de un teclado mil veces bañado por lágrimas con mil madres. Y que aún hoy, siguen fluyendo. 

No hay nada más limpio y puro que el agua que corre.



"Las redes las recogí
Y avante claro mandé
"
Sevillana: "Mi marinera"
Disco Avante Claro
Salmarina Año 2000
Miércoles 29 de abril de 2015

20 de abril de 2015

Háblame de él

(Reflexiones tras leer el artículo "Lo que me gustaría que la gente entendiese sobre el hecho de perder un hijo" de Andrea Araya Moya)

Lo que más me gusta del mundo es hablar de mi Samuel. Así aprendí a encontrar el equilibrio entre el dolor desmedido y el sentimiento onmipresente de culpa impermisiva por haber sobrevivido a él, por ser un superviviente antinatural. 

En casa lo nombramos a todas horas, está presente en nuestro día a día. No, no somos masoquistas. No, no lo hacemos desde el dolor o desde el desgarro, ni tampoco desde la ilusión o desde la fantasía. Lo hacemos, simplemente, desde el cariño nostálgico, desde la sonrisa dulce, desde la ternura de unos padres que supieron robar felicidad a los momentos de tristeza.   

No, no te sientas incómodo si hablo de él en tu presencia, no hablo de pasado cuando lo nombro, no es el ayer lo que me llama ni aquella vida la que añoro. Ya he aprendido a soñar por las noches, a sonreír con tristeza en mis ojos, a llorar con alegría en mis entrañas. Hablo de él porque es mi vida. Hablo de presente cuando lo refiero. 

Ni te guardes un comentario sobre él en mi presencia. Habla de él alegremente cuando algo te recuerde su risa, su llanto, su peculiar bostezo, su forma de desperezarse.  Habla de él con cariño en tus ojos, con futuro en tu mirada, con ganas de gritar su nombre.

Habla de él cuando lo recuerdes. Habla conmigo.

Porque con su muerte quedé herido por siempre. Con su olvido moriría.


"¿Y yo sigo aquí sin saber por qué?" 
Aún no te has ido (Vanesa Martín)
Lunes (de pescaíto) 20 de abril de 2015