22 de abril de 2012

Segundas partes también pueden ser buenas.

A veces, llaves que no abrieron a la primera sí lo hacen a la segunda. Descubrimos nuevas sensaciones, nuevos paisajes, nuevos aromas en caminos mil veces transitados. Y es entonces cuando apreciamos matices nuevos y escuchamos canciones que otrora solo oíamos.

Porque la vida es sentimiento presente. Y el presente es capaz de reír aun cuando el pasado haya teñido sus días de desalmada tristeza.


La foto, de mi primo Paco Reche
Domingo 21 de abril de 2012

10 de abril de 2012

Reza Hosseinpour

Vino a buscarnos a la sala de espera. Nos sentó en su despacho. Tenía claro que Samuel moriría por la tarde. Tenía que comunicárselo a sus padres. Y lo hizo. 

Nosotros ya lo sabíamos. Cuando tu hijo se muere, en el fondo, tú lo sabes, no necesitas un médico que te lo diga. Quizás lo sepas y prefieras equivocarte, engañarte o confundirte. Pero en el fondo ya lo sabes. La muerte se ve. 

Charlamos un rato. Y nos ayudó. El cirujano que no pudo corregir la malformación en el corazón de nuestro hijo si dio con la tecla para evitar contaminaciones en el corazón de sus padres. 

Supo darnos la peor noticia de nuestra vida. Lo hizo con la dureza y solemnidad que requería el momento, pero empatizando. Sin dulzuras que sobraran. Sin eufemismos potencialmente malinterpretables. Sin generar más dolor del necesario. Lo hizo en su justa medida; todo en su justa medida.

No sé cuánto tiempo estuvimos. Quizás media hora. Quizás una hora completa. No lo sé. Pero nos dio el punto de partida para arrancar. Supo calmarnos. No es fácil calmar a unos padres de un hijo agonizante. No era fácil calmarnos a nosotros.

Ya nos despedíamos. Nos dijo que volviéramos a charlar con él cuando la pesadilla fuera menos pesadilla, cuando el tiempo nos ayudara a ver las cosas con menos lágrimas en los ojos. Aún no lo hemos hecho. No sé si lo haremos.

- Mucho ánimo. Tenéis una familia maravillosa, no hay más que verlo. Sois jóvenes y podréis salir de esta pesadilla. ¿Cuánto tiempo lleváis juntos? 
- Casi 14 años - contesté.
- ¿Pero cuántos años tenéis?
- Treinta y uno...

Entonce él sonrió. Mi mujer sonrió. Yo sonreí. Sonreímos todos. 

Los tres confiábamos en el amor. Los tres teníamos claro que el amor es la única fuerza que puede con la tristeza, que el amor es el punto de partida de todo.

Gracias por todo, doctor.
Lunes 9 de abril de 2012
 

8 de abril de 2012

Siento

Colores soñados que despluman arco iris en escala de grises.

Imágenes sin velar en mentes tan vírgenes como valientes.

Emociones desnudas sin velos que las humanicen.

Asombrados pensamientos ensombrecidos por sentimientos cambiantes. 

Cuerpos crecientes fundidos entre recuerdos cada vez menos olvidados.

¿Cuándo decidí quererte tanto esposa?

Domingo (de Resurrección) 08 de abril de 2012

28 de marzo de 2012

Carlota Luna Fernández

Mis vellos de punta y mi sonrisa de ojos humedecidos me transportaban al primer abrazo con mi hermano. Te recuerdo y aparece una sonrisa que cautiva mis pensamientos, que todo lo ocupa.

Vienes en el momento preciso. Llegas al lugar preciso. Dos familias convertidas en una. 

Te veo y te siento afortunada. 

No sabes cuánto amor somos capaces de darte, entre Lunas y Fernández.

Foto de Carlota Luna con horas de vida
Horas de vida


Bienvenida, chiquinina!! 
 Miércoles 28 de marzo de 2012


17 de marzo de 2012

Cinco años de amaneceres


Hoy he vuelto a sentir entre tus brazos que el amanecer era solo para nosotros.

Te quiero esposa. Felicidades
Sábado 17 de marzo de 2012

11 de marzo de 2012

Tres palabras y una sonrisa

Eran los mismos paisajes, los mismos decorados. Las mismas fotografías en movimiento. Predecibles vaivenes en las copas de los árboles. Sincronizadas las nubes. Pintado el tímido sol dispuesto a la retirada. Un día más.

Solo quedaban mis pensamientos escurridizos como prueba de mi existencia.

Un niño me rodeaba. Utilizaba mi cuerpo como juguete. Yo andaba y él me daba vueltas. Pura diversión sin hipotecas.

Su madre, hizo de madre, y le llamó la atención. Tres palabras:
- ¡Samuel, déjalo tranquilo!

Sonreí.

Matices
Domingo, 11 de marzo de 2012

 

30 de enero de 2012

Recuerdos que no quiero borrar

Jamás podré olvidar aquella llegada a casa. Fue el primer día tras el parto. Volvíamos solos. Samuel quedó en el Hospital, en una incubadora. Todo empezaba. 

Aún no sabíamos nada. Imaginábamos mucho. 

Era de noche. Calurosa, ingrávida, densa, pesada. Salíamos del Hospital acompañados por nuestros compadres. Nos despedimos y nos montamos en el coche. Solos. Con nuestro miedo infinito, con nuestra tristeza desconsolada e inconsolable. 

Llegamos y aparcamos en el garaje. Nos miramos entre lágrimas y me dijo tocándose su vientre:

- Sin barriga y sin mi niño... sin barriga y sin mi niño...

Aún no sé de dónde sacamos fuerzas. 

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Hoy, un año y medio después de aquello, echo la vista atrás y me enorgullezco. Ha sido muy difícil todo. No es fácil tomar muchas de las decisiones que tomamos. Nada fácil. No es fácil intentar luchar por esa felicidad negada, abrir las mismas puertas que nos llevaron a las tinieblas y esperar ahora el paraíso.

Hoy me quedo con que el destino no es invencible. Dos personas convencidas pueden mover muchas cosas. Solo hay que echarle cojones a la vida y luchar mucho. Estar dispuestos a sufrir, a tener miedo, a no rendirse ante la fatalidad, a tener paciencia y esperar los momentos, a no saltarse etapas, a llorar cuando toque, a resentir, sabiendo que, si a pesar de todo, algo no hubiera salido bien, la tranquilidad de conciencia será nuestra mejor compañera de viaje. 

Aprendí que cada vez que te das pena a ti mismo estás perdiendo una gran oportunidad de luchar.
 
El hoyito de Paola me lo recuerda todo, es nuestra imagen del triunfo, de la recompensa. Para nosotros, luchar ha merecido la pena.


Con dos cojones, esposa.
Lunes 30 de enero de 2012