17 de octubre de 2012

Donde todo comenzó.

Las nubes aún desobedecían al tímido sol. Las sombras morían junto a las flores. Los árboles descargaban su ira contra el suelo, espectador de lujo de los momentos por abordar. 

Las luces de la mañana no entendían de antojos. La noche ganaba. Siempre gana. 

El frío rondaba las esquinas aguardando cortésmente a los últimos rayos de sol.

Así eran los 17 de octubre.

El silencio entre sábanas fue roto por sonrisas mañaneras con tintes de felicidad verdadera. Sonrisas imparables de un sábado anárquico. Palabras desobedientes jámas pronunicadas en primerísima persona. 

Secretos impacientes por desepertar. Invenciones ya inventadas pero no descubiertas. Todo por comenzar. Todo comenzando.

Así fue el 17 de octubre de 2009. El mejor 17 de octubre jamás diseñado. 


3 años con el corazón lleno.
3 años llenos de Samuel.
 Miércoles 17 de octubre de 2012

13 de septiembre de 2012

"He tenido su corazón en la mano"

Aquí os dejo, cronológicamente, los emails cruzados entre mi mujer y el cirujano cardiovascular que operó a Samuel. Saquen sus propias conclusiones. Él primero es el que me escribe mi mujer para contármelo.



--

Hola marido,

sabes ayer no sé por qué leí tu blog, tal vez porque pensaba en todo lo vivido... y volví a leer el post que le dedicas al doctor Reza. Sentí la necesidad de darle las gracias otra vez y me dije por qué no?? Así que busqué en google su email y se lo hice llegar. La verdad es que no sabía si lo leería, si le llegaría como spam o simplemente tendría muchos correos y se perdería... pero esta mañana me he encontrado una grata sorpresa en mi correo. Te lo mando. Sin dudarlo, creo que ha sido el mejor médico que pudo tener Samuel.


Llevo toda la semana recordando aquellos días... supongo que aunque siempre sientas la misma tristeza las fechas sí que hacen pensar un poco más... al menos a mí me pasa.


Bueno marido te dejo, que tengas un buen día TQM.


Un beso"

--


"Hola Doctor,


mi nombre es Lidia Molina, seguro no me recuerda aunque yo jamás podré olvidarlo a usted. El 8 de septiembre de 2010 intervino a mi hijo afectado de una grave cardiopatía, una intervención dura aunque no fue suficiente. Tras dicha operación y después de dos días que solo hacía empeorar vio usted que aun tenía otra cardiopatía más. Samuel Luna Molina, ese era su nombre, murió el 10 de septiembre de 2010. Después de dos años sigo pensando lo mismo: que tuvimos la suerte de tener un gran doctor tanto a nivel profesional como a nivel personal. Porque hay palabras que alivian, que permiten llevar este duro trago pero solo con dolor, única y exclusivamente dolor, sin ningún tipo de culpa.


Aunque en ese momento le dimos las gracias hoy no sé por qué he necesitado hacérselas llegar, por ello me he decidido buscar su email y escribir estas palabras. También le puedo decir que dos años después ya tengo una pequeña que tiene un añito y que está sana. Y aunque llevo esa pena en mi corazón soy muy feliz.


Tal vez le guste leer una entrada en el blog de mi marido en el que expresa su agradecimiento hacia su persona http://mlreche79.blogspot.com.es/2012/04/reza-hosseinpour.html


De todo corazón, gracias por todo.


Un saludo,


Lidia Molina Sanz"


--


"¡Hola Lidia!


Usted no puede hacerse ni la menor idea hasta que punto me acuerdo de Samuel. Claro que me acuerdo, y también de usted. ¿Cómo voy a olvidar aquella tragedia? Me acuerdo como si fuera ayer. Los que suelo olvidar son mis grandes éxitos... pero mis fracasos jamás. Y aquel fue un fracaso mío. No conseguí salvar su vida, por mucho que intenté... por mucho que luché. Pienso a menudo en Samuel. Me acuerdo que pesaba solo 4,3 kilos. Eso no me gustaba. Cirugía tan compleja intracardíaca prefiero hacer por encima de los 5-6 kilos. Pero no podíamos esperar más, ya que no iba bien (no iba a ganar más peso por fallo cardíaco). Tenía que intervenir. Me acuerdo de la forma grave de su cardiopatía. Me acuerdo de las particularidades de cada esquina de su corazón. He tenido su corazón en la mano. Me acuerdo de todo, y especialmente de las dificultades. Sí, que pienso mucho en él... con tristeza... con nostalgia... con rabia hacia mí mismo por no haber podido salvarle la vida... y sobre todo como una lección de humildad y humanidad. También pienso en Samuel cada vez que opero a un niño con truncus arterioso (la malformación de la que padecía Samuel). Es curioso, he operado a muchos niños con esta malformación con muy buenos resultados pero nunca pienso en ninguno de ellos. Generalmente, apenas me acuerdo de ellos. Me acuerdo de Samuel, y pienso en él. Su alma está conmigo cada vez que opero a alguien con truncus arterioso. Curiosamente, me sirve de guía. No sabemos lo que va a pasar después de la vida. Pero sí es que le voy a ver otra vez cuando me tocara irme de este mundo, se lo comentaré y le daré las gracias.


Gracias también a ustedes por ser tan amables.


Su servidor.


Reza Hosseinpour".

--

¿Qué decir después de esto?


 
Impresionante
Jueves 13 de septiembre de 2012

14 de agosto de 2012

Carta abierta de nuestra matrona

"Hoy hace un año que tu papá me llamo a las 7.45 y me dijo que tu mamá estaba con contracciones. Llevaba esperando esa llamada demasiado tiempo. Por fin, llegó el día.

Desde que tu madre me comunicó a las 4 semanas que estaba embarazada, soñé, pensé, imaginé, cómo me gustaría que vinieses al mundo. Tenía clara sólo una cosa, quería que tus padres disfrutasen de tu parto. Sabía que tendrían sentimientos encontrados. Estarían felices, nerviosos, probablemente con miedos...

El 14 de Agosto de 2011, ese fue el día en el que viniste al mundo. Yo siempre recordaré esa fecha. Estaba nerviosa, no es algo que suela sucederme. Desde luego TÚ, preciosa, no me lo pusiste fácil. En dos ocasiones pusiste a prueba mis arterias coronarias (creí que me daba un infarto). Llevaba tanto tiempo planeando cómo vendrías al mundo que se me olvidó que "eso" no puede planearse. Recuerdo todo cómo si fuese ayer. Estuve más distante con tus padres de lo que habitualmente suelo ser. Quería un parto perfecto. Me ocupé de la parte técnica y dejé el acompañamiento apartado. Incluso me entraron prisas porque nacieras. ¡Tuve miedo de que te pasara algo!. Cuando pienso en tu parto, hay muchas cosas en las que no me reconozco. Ni siquiera sé si sonreí en algún momento. Llevaba ocho meses pensando si sería tu padre el que te traería al mundo. O en que posición pondría a tu madre para que fuese ella la que te posara en su pecho. No pudo ser así. Pero desde luego, fue un parto precioso. Tu madre, estuvo increíble. Poderosa, con una fuerza que había que pararla. Tu padre, fue el acompañante perfecto, pero claro, yo no esperaba menos de él.
 Recuerdo al resto de la familia en la sala de espera. Sus caras, su alegría. Tu abuela me hizo llorar. Eres muy afortunada por tener la familia que tienes.

Hoy, pasado ya un año, repaso todo y cambiaría algunas cosas. Desde luego todo lo que cambiaría serían cosas que hice o dejé de hacer. Pero lo que jamás cambiaría es lo que viví en ese paritorio. Las caras de tus padres al verte, las miradas entre ellos, la emoción que se sentía. Hoy, que ya ha pasado un año, sigo emocionándome al recordarlo. Lo he dicho muchas veces, soy tan, tan afortunada. Yo viví el momento en el que llegaste a este mundo. TÚ, pequeña, siempre serás alguien importante para mí.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS PRINCESA!"



Katia Suárez Osuna
En deuda permanente... siempre
Lunes 14 de agosto de 2012

Manuel Reyes Luna


¿Dónde residen las noticias felices? ¿Desde dónde viajan las buenas sensaciones? ¿Dónde esperan pacientes la sonrisas merecidas?

Manuel Reyes Luna... un tipo afortunado.




  ¡¡Bienvenido enano!!

Lunes 13 de agosto de 2012

22 de julio de 2012

Domingos impuros, domingos impiadosos

Aún recuerdo que los domingos dolían mucho. Dolían en el pecho que quedaba ausente, en el estómago siempre huérfano, en el corazón de latidos enfermizos e intermitentes, en el alma pusilánime y desganada. Los domingos de felicidad ajena portaban puñales terminantes mientras suplicaban resquicios de propia felicidad. Cada domingo teníamos que nacer de nuevo. Derrotar recuerdos futuros de todo aquello que debería venir pero no vendría, de aquellas imágenes que sonaban a familia risueña, de aquellas canciones que olían a vida completa, de aquellos aromas que nos pertenecían pero nos robaron. Eran domingos impuros, domingos impiadosos.

Pero todo termina en la vida. El domingo ya no llega con sed de venganza. Sus imágenes, sus aromas, sus sonidos, vuelven a ser los nuestros. Ha costado mucho desaprender. Imágenes por venir que fueron dejando su sitio a imágenes vinientes. Y todo con mucho disimulo, con mucha melancolía, con muchas sonrisas obligadas.

El gusto por recordar. La seguridad del recuerdo. La necesidad de saber que no olvidaremos. La sensación de sentir que las almas que nos acompañan son las mismas que nos acompañaban en aquellos domingos en negro del calendario.

El deseo de vivir y hacer vivir. La responsabilidad de una sonrisa rubia, de una sonrisa morena. El amor, en definitiva.


"Y ya lo ves ni lloré,
cogí la puerta y me fui
mañana querrás saber
y nunca sabrás de mí"
Todo termina en la vida
Los Romeros de la Puebla.
El dolor omnipresente y yo.
Domingo 22 de julio de 2012

25 de junio de 2012

Junio se contradice

Junio envejece entre pañales y sonrisas, entre balbuceos. Reta a su propia muerte agazapado entre canciones infantiles que siguen evocando sonrisas que nos retornan a otras épocas y lugares, a otras sensaciones de siempre, a nuestra tristeza y alegría tan simultánea como azarosa. 

Es junio un mes de contradicciones. Un mes de presente ausente, de pasado inacabado, de sonrisas tristes, de recuerdos no guardados en la memoria, de lágrimas que sin salir, llegaron. 

Hoy es 25 de junio de nuevo, otra vez 25 de junio. Bienvenido seas. Bienvenidos sean muchos 25 de junio contradictorios. Bienvenido sea siempre tu recuerdo, hijo mío. 

Lunes 25 de junio de 2012.


6 de junio de 2012

Momentos que merecen la pena.

Las olas marcaban un caprichoso vaivén entre tus pies. Era tu primera vez. Mirabas curiosa, expectante, con la tranquilidad de quien tiene toda la vida para disfrutar, toda la vida por vivir, por sentir.

Tu madre y yo nos miramos. Disfrutábamos de tu presencia echando de menos el correteo torpe de tu hermano frente a las olas. Sabemos que seguirán llegando esos momentos, sabemos que llegarán sin permiso, que nos será inevitable pensar cómo sería vivirlo todo, todos juntos. Sentimos que son momentos tan duros como necesarios. Vivimos.

Los sentimientos afloraron. Nos rodeaban. No cabían en nosotros. Era un momento inmensamente feliz e inmensamente triste. Era un momento lleno de pasado y de futuro. Era un momento de sonrisas y lágrimas en proporciones descomunales. Era un momento lleno de vida.

Y entoces el mar, avergonzado, se hizo pequeño ante nosotros. Su inmensidad no fue suficiente. La espuma de las olas... el placentero ruido de fondo... la arena mojada... tus pies... tu sonrisa nerviosa... tu grito de alegría... nuestra vida.







A Eli y Luis, que el día de mañana
podrán decirte que estuvieron "contigo
el primer día que viste el mar". 
¡Una gran frase para 
un gran momento, amiga!!.
.
Miércoles, 6 de junio de 2012