28 de noviembre de 2008

El primer día del resto de su vida

Pepe cerró la ferretería antes de lo previsto. Hoy no era un día más trabajado, era un día menos por trabajar. Tomó así el camino de vuelta a casa. Sonriendo para la gente. Hoy era un buen día para salir de la rutina. Paró en aquella tienda de comestibles y compró esa caja de bombones que tanto tiempo llevaba pensando. Sorprendería a su Lola. Porque sí. Porque hoy era un día medio lleno.
No llamó a la puerta como de costumbre. Abrió sigilosamente, intentando no ser descubierto. Las manos a la espalda sujetaban su caja de bombones. Su sonrisa le delataba. Caminaba de puntillas.
- ¡¡ Sorpresa!!...
- Ca... ca....cariño, esto, esto no es lo que parece!!

"Hoy la prensa no me dice nada nuevo,
solo espero la noticia que tú traigas,
pensando en tu sonrisa"
Salmarina, Mi vida es mía
Viernes, 28 de noviembre de 2008

11 de noviembre de 2008

Luego

Se volvió para hablar. Lo hizo desde la ilusión de quien empieza, aún no sabiendo qué. Ella seguía mirando al techo, inmersa en uno de sus íntimos soliloquios. Las palabras que ocuparon la sala la devolvieron bruscamente a la realidad; de nuevo en aquella estancia gris, inerte, fría, cruel. ¿Cuándo dejó de ser un hogar?.
- ¿Cómo dices, cari? ¿Que si te querré toda la vida? - Le repitió en busca de un antídoto para tal veneno. - Te quiero hoy, te quiero ahora. Mañana no existe- resopló.

"Amada mía,
quiéreme hoy
que mañana es otro día"
Salmarina
Martes, 11 de noviembre de 2008

18 de octubre de 2008

Veo doble

Lloros. Lloros. Besos. Besos. Pañales. Pañales. Fiebre. Fiebre. Pechos. Pechos. Flato. Flato. Mecida. Mecida. Duerme. Duerme. Lloros. Lloros. Besos. Besos...

Mamá. Papá.

Felicidad.

¡Qué poquito queda!
Sábado 18 de octubre de 2008

22 de septiembre de 2008

Epílogo

La noche era seca y fría. Ni siquiera la proximidad del río le daba un acento húmedo. Los invitados fuimos llegando a la puerta del teatro, donde nos esperábamos. Cuando el rompecabezas se hubo conformado, carente de esas piezas que suelen perderse por los huecos más inesperados, piezas que aunque hemos visto alguna vez, en el momento del juego no sabemos dónde están y una vez cerrada la caja aparecen con la inoportunidad de lo perdido, abrimos nuestros sentidos ávidos de nuevas vibraciones.

Regalos
22 de septiembre de 2008

11 de septiembre de 2008

El camarero

Cinco minutos y serían las diez de la mañana. Sería entonces cuando se abriría la puerta, como de costumbre, como solo ella la abría. Su perfume empezaría conquistando la sala, avisando de su presencia a aquellos corazones distraídos en inmundicias. Entonces, como siempre, se pararía para mirarla desde la indefensión, dejándose conquistar, deseando ser conquistado. No le harían falta palabras. Solo dejarse ir. Mirar y soñar. Y volver a mirar.

- Perdona, ¿has terminado con la sal? -osó, superando sus complejos, envalentonado por aquel cruce de miradas.
- ¿No ves que estoy hablando? - replicó cortante, como si no le conociera.

Volvió el olor a café, volvió el sonido de las cucharillas repicando en las tazas.


A María Cobos,
que decidió conocerme...
y quererme.
Te debo una.
11 de septiembre de 2008

2 de julio de 2008

Revista Literaria Palabras Descalzas

No sé por qué mandé estos escritos a la revista... pero los mandé. Y los han publicado.

Ahí está el enlace: http://www.palabrasdescalzas.com/

La verdad es que gusta...

4 de julio de 2008

15 de junio de 2008

Ojos que no ven

El eco de los tres martillazos arrasó la sala penetrando en cada uno de los cuerpos. Algunos ojos lloraban. Otras cabezas no daban crédito a lo sentenciado. Ella no temblaba. Ni su cuerpo ni su alma. Miró de frente a su verdugo. Buscaba sus ojos sucios para purificarlos con la transparencia de los suyos. Sus acusadores, sin embargo, apartaron la mirada.

Domingo 15 de junio de 2008