10 de septiembre de 2026

10 de septiembre y la vida me habla de ti

Cierro los ojos y miro el calendario. Diez de septiembre y la vida me habla de inicios, de proyectos por abordar, de nuevas ideas y situaciones.

Y, a la vez, mi pecho me habla de viajar de nuevo a ese lugar inhóspito de mi memoria, con sabor a final.

La batalla entre morir y vivir mientras tu corazón te ofrece latidos cadenciosos.

Septiembre me lo enseñó. Lo aprendí. Y ahora lo sé.

Sé que vivir tiene que ver con esconder recuerdos, no con perderlos. Que la felicidad tiene que ver con dominarlos, no con olvidarlos. Con sumar latidos, uno tras otro, sin hacer caso al eco de la desesperanza que resuena incansablemente, sin buscar matices al vacío de un sonrisa para siempre diferente. La felicidad es empaparse del aroma puro de la flor solitaria desafiante del vertedero.  

Por ti elegimos vivir y que vivieras en nosotros. Era difícil. Y trabajoso. Morir era sencillo. Solo se trataba de caminar, de dejarse llevar por este vacío que vivimos sin ti. 
Mereció la pena intentarlo. Y conseguirlo, nuestro mayor triunfo. 

Allá donde la vida nos llevó, Samuel, estuvimos siempre juntos. Hoy soy capaz de dominar nuestros recuerdos, sin olvidarte ningún día de mi vida.

Quizás, pensándolo mejor tras escribirte, no fue septiembre quien me lo enseñó. Fuiste tú. Fue tu última sonrisa para nosotros. Y el abrazo <<apretao>> de nuestra gente necesaria. Eso también.

<<No lo ves,
la letra no habla de mí.
Habla de toda la mierda
y del mundo vacío que vivo sin ti.

No lo ves,
la letra no habla de mí.
Se trata de cada latido
y de cada momento que vivo sin ti>>.

Antonio Orozco - Te estaba esperando (2025).

Jueves, 10 de septiembre de 2026.

14 de agosto de 2026

Paola 15

Hace tiempo soñaba con un 14 de agosto indefinido. Eran días de eclipse total, de canciones despojadas de su voz, de sonrisas fabricadas cada ocho horas, de semillas plantadas en tierras de cenizas, de soledad en multitud.

Quince agostos han pasado ya desde aquel catorce y te (re)confieso, por enésima vez, que aquel sueño que tuve fue superado con creces por esta bendita realidad a tu lado, que vivo saboreando aquellos frutos que germinaron entre cenizas regadas con la frescura de tu sonrisa, que ese hoyito me sigue volviendo loco, que canto por y para ti.



Quince agostos han pasado ya desde aquel catorce... pero a tu lado.  

Feliz cumpleaños, rubia mía.

Urquijo la escribió para su niña. Yo la canto siempre para ti, la escucho siempre por ti.  

P.S. Te quiero tanto que dejaría que te hicieras una fotopadre conmigo...    

<<He muerto y he resucitado
con mis cenizas un árbol he plantado
su fruto ha dado
y desde hoy algo ha empezado>>.
Enrique Urquijo - Pero a tu lado (1995)
Viernes 14 de agosto de 2026



2 de agosto de 2026

Martín 12

Llega otro 1 de agosto sigiloso, por la espalda, traicionando mi esperanza de que la vida se detenga donde yo egoístamente quiero. La belleza de lo estático, la permanencia de lo conveniente, de mi querencia. Pero después, impulsivamente, como llegaste a este mundo, y regalando amor, como caminas por él, coloreas mi vida, recargándola de amor a raudales para otros cuantos veranos compartidos. Y es tu mirada noble la que vuelve a recordarme que la vida solo tiene sentido si es tu sonrisa inmaculada la que adorna cada foto en la que el tiempo se detiene para, caballerosamente, mostrarnos la felicidad de los momentos compartidos.

Felicidades, vida mía. 

Te quiero mucho, mi tunante. 

Y no dejes nunca de abrazarme.

Sábado 1 de agosto de 2026
"Dolores, dame colores
para pintar las cosas
aunque ninguno iguale
el de tus ojos y el de tu carne".
(Mártires del  Compás. 2004. 
Colores [Canción].
Simpapeles.es Compapeles.son [Álbum]

25 de junio de 2026

16 años desde el día 1.

Hoy, 25 de junio, me regala de nuevo la vida, como siempre hace, la oportunidad de estremecerme mientras abrazo al aire; de ir donde uno fue feliz entre tanta torpeza y volver donde, de nuevas maneras, también uno es feliz entre tanto alboroto; de preguntar(me), frente al espejo de la leve sonrisa, quién sigue aún gritando tu nombre, quién se descubre aún salpimentando una vida imaginaria. 

Hoy, 25 de junio, destapo el cofre de lo ya conquistado y represencio el estallido salvaje del amor que jugueteaba en cada beso robado. <<Yo quiero robarte un beso y en mi corazón guardarlo...>>. (Pascual González, 1984).

Y es que, hijo mío, fueron aquellos banquetes de amor los que hoy calman mi hambre y mi sed, los que me recuerdan que a la vida se le habla de tú incluso un 25 de junio. Sobre todo, un 25 de junio.

Fueron aquellos besos necesarios los que hoy me vigilan desde mi pecho. Y me recuerdan, por si osara olvidarlo algún día, que once semanas de vida compartida siguen valiendo más que dieciséis años de preguntas innecesarias, de respuestas sin preguntas de las que adueñarse.
 

El 25 de junio siempre será un día feliz, porque me lleva a ti.

Felicidades, mi Samuel, allá donde mi corazón nos refugie, donde tu recuerdo me eleve.


<<Quiero dormir en tu pecho,
 y que me alargues la vida>>.

 González, P. [Cantores de Híspalis]. (1984). 
Harina de maíz [Canción]. En Adelante. Hispavox

Jueves, 25 de junio de 2026






17 de marzo de 2026

Diecinueve años de un "tequiero".

Diecisiete de marzo de 2007.



El amor dentro. Acumulado. Haciéndose fuerte. Tomando posición. Y, sin embargo, aún en partida. 

Mis ojos en ti. Tu sonrisa nerviosa. 

El alambre bajo mis pies descalzos. Tu pecho bendecido. 

La vida reposó en un momento. Tiempo y lugar. 

Nuestro instante. Blanco, limpio, vivo, verdadero, capaz. 


Diecisiete de marzo de 2026.



El amor dentro. Acumulado. Haciéndose fuerte. Tomando posición. Y, sin embargo, aún en partida.

Tu susurro. Mi rendición.

Me gusta tanto quererte... 



"Libérame de lo negro, lo sucio,

lo muerto, lo falso y lo necio".

Alba Molina, Sevillanas de la vida (1999)

BSO Sobreviviré (1999)




6 de febrero de 2026

Leo, 9.

Es la vida el tiempo que pasamos caminando de la mano, protegiéndome tú, envalentonándome yo, sin dejar que el miedo ordene y mande. Espacio y tiempo. Somos uno.

Es la vida, hijo mío, acompañarte en cada curva del camino, verte descubrir el paisaje que se abre tras cada esquina que superamos, la posibilidad de darte la mano en cada salto.

Es la vida, hijo mío, a tu lado, un bonito camino que, tarareando a Serrat, con permiso de Machado, haremos al amar.  


Disfruta tus 9 maravillosos años. Conmigo, tu padre para siempre. 

¡Felicidades, granuja!

"Golpe a golpe, 

verso a verso".

Caminante no hay camino.

Campos de Castilla (1912).

 Antonio Machado.

Viernes 6 de febrero de 2026



 

18 de enero de 2026

Caben treinta "18deenero" en 29 años

Ahí, en ese anhelo que escapa y vuela libre, ingobernable, al bohemio albedrío de lo no encorsetado. 

En esa derrota constante de la búsqueda de lo desconocido, en ese intento arrogante de atrapar el aire con las manos.

Si te supiera decir, lo bello que es el amor...

En esa pueril esperanza de tocar con los dedos el murmullo que mi pecho dicta, en esa sonrisa de contrabando que envuelve el tesoro conquistado...

Ahí, morena mía, en ese brillo de tus ojos que los míos recogen atrincherados, en la caricia que mis manos regala sin ser realmente regalo, en el susurro que mi alma crea cuando se desnuda...

Con las letras de tu nombre tengo escritas mil palabras dentro del corazón mío...

Ahí, donde el verbo se vuelve intangible, en el espacio que existe entre mi corazón y este teclado, en mi incapacidad de saber gritarte cuánto te quiero.

Ahí, esposa mía, ahí, vivo.

Me gusta tanto quererte... 

18 de enero de 1997.
18 de enero de 2026.

Sí caben, sí. Sí caben treinta 18deenero... en 29 años.

Con permiso de 
don Rafael del Estad
Domingo, 18 de enero de 2026


29 de octubre de 2025

El tiempo en partida. Los niños que fuimos.

Los años 80 dejaban paso, por aquellos entonces, a la nueva década incipiente de los 90, mientras crecíamos los niños del barrio. Y lo hacíamos juntos y revueltos. La pelota rodaba y los niños reíamos. Albero en nuestras piernas llenas de postillas, risas y sonrisas en nuestros rostros imberbes, luz inocente en nuestra mirada insaciante, lazos irrompibles que ataban nuestros pechos puros. La pelota rodaba y los niños reíamos. El siglo XX era más auténtico. 

Ha pasado ya un cuarto del siglo XXI y el tiempo no contamina estos recuerdos de la niñez; al contrario, los hace reverdecer y los coloca en los puestos de honor. Quizá, todo aquello no fue pasado, sino que sigue siendo presente. Quizá, todo aquello pertenece a mi vida de hoy, porque sobre ello crecí y aún sobre ello me mantengo de pie, estable, con la mirada limpia. Porque todo aquello lo recuerdo con el corazón en la mano, porque aquello que vivimos (el fútbol es lugar, tiempo y sentimiento compartido, solo entiende de la primera persona del plural) nos hizo los hombres que hoy somos. Porque todo aquello que disfrutamos en plenitud despreocupadamente se refugia en cada abrazo que hoy nos damos, ahora que la vida nos ofrece la oportunidad de reconocer que la felicidad plena estaba muy cerca de aquellos días de albero, pelotas y postillas. 

La pelota rodó. Y los niños crecimos hasta los hombres que hoy somos. Y es hoy, ahora, cuando logramos entender que todas y cada una de nuestras vivencias comunes, que todas cada unas de las derrotas compartidas, de las victorias celebradas, tejieron un alma naranja común, una piel compartida bajo quizás un mismo corazón latente. Es hoy, ahora, cuando sabemos que todo aquello fue verdad. 

Y este refugio temporal de lo que fuimos te ofrece también la oportunidad de entender que esto era así de sencillo porque otros se complicaron la vida, en un ejercicio de puro amor, de puro altruismo hacia los niños del barrio. Hoy soy un hombre feliz, en gran parte, porque buenas personas lucharon por ello. El Mali, Pepe Serrano, Miguel, Agustín, Ventura, Cantos, Martín, Alpériz, El Chati, Tere... (gloria eterna y bendita para ellos). Sabed, vosotros, sus hijos, que vuestros padres anidan en cada uno de los abrazos que hoy nos damos. Mil gracias, allá donde estéis. Luli, Diego, Christian, Paco el policía, Vélez, Pedro, Antonio Lozano, Izquierdo, Rafael... mil gracias eternas, siempre en deuda con vosotros. Solo deseo que vuestro recuerdo sea tan feliz y enriquecedor como es el mío. Merecéis, por ello, que la vida os dé mucho, tanto como disteis. Porque hicisteis algo grande: hicisteis felices a una generación, hicisteis felices a un barrio. 

Que siga rodando la bola, atando corazones entre desmarques, paredes... y cachitas.

¡Los Mares tracatrá!

Fdo: Lolo Reche, un hombre asentado sobre un recuerdo feliz. 

PS. Izquierdo Jr, Nene, vaya desde aquí mi aplauso para ti. Eres grande.

PS2. Perdón si me olvidé de alguno de nuestros mayores que tanto bien nos hizo.

10 de septiembre de 2025

15 años sin nada pero con todo.

Te prometo, hijo mío, que si alguien me preguntara cómo comenzamos a caminar no sabría aún qué responder. Es difusa la mente cuando el corazón está repleto de emociones y sentimientos. Es difuso, como siempre, el corazón cuando la mente intenta abrirse huecos entre raciocinios irreverentes e innecesarios.

Quizá, paradójicamente, conseguimos empezar a caminar quedándonos quietos, pausando el mundo que decoraba nuestra (in)existencia. Tal vez, robamos el tiempo y lo congelamos. Igual, guardábamos horas y minutos, días también, en el cajón de lo que no quieres perder pero tampoco necesitas ni necesitarás nunca.

O no. O seguíamos avanzando y nos movíamos exacta y milimétricamente al mismo son que el resto, recibiendo, por tanto, esa sensación de relativa quietud, como quien comparte equidistancia con su vecino de la escalera mecánica de El Corte inglés mientras se aleja del contrabandista de perfumes ajenos que se aprovecha del bote probador para acicalarse a escondidas en la Sección de Perfumería y Parafarmacia, ante la mirada huidiza de quien debe pero no quiere decir nada.


Te confieso hoy, de nuevo, a riesgo de ser reiterativo y pesado, que quince años son muchos años sin verte, hijo mío. Que quince años son muchos años necesitando verte, queriendo volver a verte. Que caben muchas preguntas y que hay demasiados besos en el aire que nunca encontraran destino en este tiempo.

Te prometo, hijo mío, también, que lo estamos consiguiendo

Y te confieso que no quiero conseguirlo. Que tengo miedo.

"Y la vida siguió

como siguen las cosas

que no tienen mucho sentido.

Una vez me contó,

un amigo común que la vio

donde habita el olvido"

"Donde habita el olvido"

(Joaquín Sabina, 1999)

Miércoles 10 de septiembre de 2025.

14 de agosto de 2025

Paola, 14.

Es esa bonita cualidad de tu omnipresencia en cada rincón que habito la que me tiene cautivo, preso de esa mirada furtiva, de esa sonrisa de contrabando.

Y cuando el tiempo camina sin permiso, va la vida y me regala el amanecer de un "papi" en tus labios que me deja indefenso para siempre. Y en ese huir del tiempo, entonces sí, encuentro la pausa y el sentido de todo. Desde ti, hacia ti. Y en mí.

Tiempo detente que es tan grande el consuelo que mi alma siente... 



¡Felicidades, rubia mía!

¡Te quiero, siempre!

Jueves, 14 de agosto de 2025 

1 de agosto de 2025

Martín 11

La venida de agosto trae siempre de la mano el recuerdo de lo inoportuno del movimiento. Es esa sensación rara de disfrutarte cada día sin querer que cada día pase. Es la duda entre la pausa y el play, entre la foto y el vídeo. Quiero que el tiempo se detenga aquí, ahora, contigo (si puede ser en tu abrazo, mejor) y también quiero vivir a tu lado recibiendo cachitos de improvisado amor sin preaviso.


Quiero ser egoísta y sentir que eres mío por siempre, que estarás a mi alrededor revoloteando, cada día. Y quiero verte crecer y convertirte en ese muchacho al que robe miradas indiscretas con ojos llenos de orgullo. 

Quiero esta vida de muchos trastos por medio en cada rincón de la casa. Quiero tus calcetines sucios bajo el sofá, un cuarto desordenado siempre, el palo del helado disfrutado manchando la encimera, las manos llenando paredes recién pintadas. Quiero ese "¡papá, el Leo no me deja!" resonando entre nuestras paredes, acudir a vuestro cuarto a poner orden a la hora de dormir. Quiero todo el trabajo que me das.

No quiero que el tiempo nos abandone, que casi inadvertidamente nos roce mientras nuestras manos se alejan. No quiero que llegue la última vez de nada contigo. 

Quiero seguir echando de más lo que sé que un día, es ley, echaré de menos. Y mucho. 

Te quiero como tú me quieres, tunante, aunque mi abrazo no hable tan bonito como el tuyo. 

Y no olvides nunca que seré tu padre para siempre. 


¡Felicidades, tunante!

Viernes 1 de agosto de 2025



25 de junio de 2025

Quince veces tú, Samuel

Quince años después, Samuel, el recuerdo pesa. Su gravedad avanza lentamente derramando sensaciones etéreas pero tangibles, conduciéndome hacia la certeza del amor puro, de mi amor hacia ti, ese lugar donde sigues brillando sin caducidad preferente; paseándome, mientras tanto, entre paisajes que me transportan a espacios donde un te quiero culmina en unos brazos que acunan. Y ahí (re)poso, aferrado a la vida vivida. Y desde ahí camino con mil preguntas incontestables en la cabeza; pero con la innegable respuesta de haber conocido el amor, de haber sabido de un <<para siempre>>. Desde ti voy y hacia ti llego, circundando nuestros momentos, nuestra vida, pululando alrededor de aquellos días de caricias que sostenían deseos e ilusiones, y por qué no, justicia.

Hoy amaneció otro 25 de junio injusto, reamaneció de nuevo. Y celebramos tu (no)cumpleaños con la certidumbre de sabernos afortunados, con el orgullo de estar cumpliendo mi promesa, que habla más de mí que de ti, con la felicidad de ver crecer esta deuda sin dominio adquirido. 

La vida es un hilo irrompible si la llama de lo necesario permanece encendida. Es la huella que no borrará el paso del tiempo, artefacto humano que solo entiende de imitaciones. Es pulcritud, es la fuerza que genera una nana, el mejor lugar para vivir por siempre. La vida es un padre y un hijo que siempre caminarán asidos, como si uno fueran, aún cuando el aire solo pudiera (¿quisiera?) ser testigo de un cuerpo. 

La vida eres tú, Samuel. En mí. Conmigo.

Cuando el Sol se pone 
es la estrella que da luz.
Quiero repetirte 
que no hay nadie como tú.
Duo Dinámico (1960). 
Quince años tiene mi amor.

 

17 de marzo de 2025

Dieciocho años. Mayoría de edad. Dieciocho 17 de marzo.

Sí, quero: sonreír a tu verita bajo un mismo alba, brindando por el llanto que fuimos. Y que, seguramente, seremos. 

Y besarte. 

Sí, quiero: volver a pisarte torpemente, a descompás, en cada canción de boda aún no bailada, refugiándome en ti, contigo. 

Y besarte mucho. 

Sí, quiero: que la vida sea eso que pasa cuando te abrazo mientras te quiero, cuanto te quiero mientras te abrazo. 

Y besarte siempre. 

Sí, quiero, que la vida se detenga en tu espalda, mientras el tiempo avanza en mis manos.

Y besarte en cada lugar.



¡Qué dieciocho años, morena! 

Felicidades, esposa mía. 

Me gustas tanto, te quiero tanto... 

Sábado 17 de marzo de 2007. 
Lunes 17 de marzo de 2025.

Dieciocho años. Mayores de edad. Sigamos.


"... de un loco que vive preso
de la fuente de tus labios."
(La fuente de tus labios (2014). Ecos del Rocío)
Lunes 17 de marzo de 2025

6 de febrero de 2025

Leo 8.

 Avanza el tiempo entre matices de picaresca y ternura a partes iguales. El vaivén de lo vivido, rescoldo y testigo, prueba y estímulo, vida. Avanza y yo no quiero. Avanza sin mi permiso egoísta. 

Ocho años han pasado ya de la cuadratura del triángulo que supuso tu llegada. Contigo el 3 y el 4 se convirtieron en equivalentes. 

Disfruta de la vida como nos haces disfrutar a los que te rodeamos. Sigue con ese toque granuja que me encanta, con esa sonrisa que atraviesa el alma, con esos besos a discreción que me das sabiendo, siempre, que los necesito. Y ven, cada rato, como ahora vienes, a recoger mis miradas y caricias, mis abrazos, mis consejos. Es esta la vida, hijo. Los tuyos. Nosotros. Solo eso. Todo lo demás, verás que artificio, restos de infelicidades, madera inerte.




¡Felicidades, granuja!

Te quiero mucho, te quiero siempre.


Jueves 06 de febrero de 2025


18 de enero de 2025

28 años y...

¿Te prometo una cosa?

Hace mucho tiempo, cuando mi pecho era un descampado, estaba convencido de que la vida consistiría en transitar por carreteras ya diseñadas, sin entender que nuestros pasos dibujarían lugares que ni siquiera existían en el pincel de ningún pintor. 

Y es que hace mucho tiempo, cuando la vida era impar, pensaba, también, que sería maravilloso dejarse embeber por bellos y mágicos paisajes inolvidables, sin comprender que tu sonrisa es el lugar y momento más bonito jamás creado para mí.

Porque, morena mía, en aquellos momentos de vida en singular, crecía creyendo saber que 28 años era una eternidad, sin sentir, como hoy siento, que 28 años podrían ser el principio de una bonita e inigualable historia de amor.

Te prometo, esposa mía, que 28 años caben en un abrazo. Y que en él viviría por siempre.

18 de enero de 1997.
18 de enero de 2025.

28 años.

Me gusta tanto quererte.

Te prometo que más que mirarte
Estaba pensando en quedarme a vivir.
(Antonio Orozco, 2024. Te juro que no hay un segundo que no piense en ti.)
Sábado, 18 de enero de 2025


1 de octubre de 2024

Soleá Luque Luna

La vida da demasiadas vueltas, a veces, para encontrar ese instante preciso en el que lo que tiene que pasar atesora la verdad de lo bello, lo bueno y lo bonito. Complicaciones innecesarias, liosos laberintos que recorremos creyendo saber dónde está la salida, sin entender que ésta, la mayoría de las veces, comparte equidistancia con nosotros por más pasos que creamos avanzar. Y reiteramos el equívoco, como ese niño malcriado que se encapricha cada día de algo nuevo por no haber sido enseñado a apreciar el valor de los momentos que no vuelven. 

Pero eso no es la vida, Soleá. La vida es alba. La vida es amar al amanecer, con el naciente sol de testigo. La vida es verte por primera vez; es el primer beso de tu padre, la demostración de poderío de tu madre; es capturar olores, guardar imágenes para siempre en nuestro pecho; es el arrullo de tus abuelas, el babero siempre húmedo de tus abuelos. La vida es llorar riendo... y reír llorando, claro que sí. La vida es la primera vez de tantas cosas bonitas que viviremos todos juntos. Y las segundas y terceras veces de tantas vivencias emocionantes que abrazaremos como la primera vez a tu lado. La vida, Soleá, es cantarte al oído Luna de Acero, de Salmarina mientras te duermes... 

Se parece por el vuelo
que va herida la paloma, 
y el laurel por el suelo, 
no ponerle a los niños, 
luna de acero...



Por eso, te digo, sobri, que la vida se adivina pura e inmaculada a las claritas del día, ese momento aún inalterado y libre, como tú, sin tiempo para artificios, como tu venida. Búscala siempre ahí, chiquitina. Allí estaremos esperándote con todo el amor del mundo para darte, con los brazos siempre abiertos para protegerte, para protegernos mientras bebemos de tu sonrisa. ¿Dónde si no?

Bienvenida a casa, benjamina. ¡Qué bonito broche de oro!

A las claritas del día
¡qué valiente borrachera!
Yo cantando a las esquinas
calle de la fuente vieja.
(Salmarina, 1984. A las claritas del día. 
Album, Ay con el Ay) 
Martes 1 de octubre de 2024




10 de septiembre de 2024

14 años sin ti, hijo mío.14 años de un trato.

Hoy hace catorce años que murió mi hijo.

La venida del dolor, el avance de lo terrible, me hizo (auto)defenderme. 

Un acuerdo sin firmar. Una promesa sin acabar. Mi escapatoria.

Un sí, pero no siempre. Un sí, pero no tanto. Un sí, pero respirando, pero latiendo, pero siendo.

Un no, pero alguna vez. Un no, pero un poco. Un no, pero doliendo, pero llorando, pero estando.

Un trato sin cerrar. Mi salvación.

Porque un trato no siempre se firma en un momento preciso. A veces, se va alcanzando sin terminar de alcanzarse nunca, como ese horizonte que mantiene constante su distancia. A veces, sin saber ni cómo, ni cuándo, ni por qué, sabes que no lo cerrarás nunca; pero tampoco te importa, porque tu salvación se encuentra precisamente en el camino, en el andar diario hacia ese destino que compartirás algún día con quien tiene un trocito de tu alma, ese alma que no entiende de momentos precisos ni de palabras exactas, ese alma que sí entiende de promesas por cumplir. 

Sigue descansando en paz, hijo mío. Mi pecho siempre será buen cobijo para ti, te lo prometo.

Yo seguiré yendo siempre contigo, siempre en mí.

Y que nuestro trato, entonces, siga eternamente por hacer.


"El trato era que nos miráramos

cuando nadie nos pudiera ver"

El trato (Alejandro Sanz, 2019)

Martes 10 de septiembre de 2024

14 de agosto de 2024

Paola 13.

Felicidades, rubia mía. Trece maravillosos años a tu vera y aún en deuda contigo. Verte crecer feliz, con esa bendita cualidad que tienes de llenar cada lugar en el que reposas, me llena el pecho de orgullo. Y así, te contemplo a cada rato viendo cómo la bondad y la belleza pueden ser una, notando cómo la dulzura vive apegada siempre a esa sonrisa que me destroza, comprobando que tu mirada posee, desde y por siempre, la virtud de la respuesta.

El tiempo camina intrépido, a paso firme, convincente, por una calle. El miedo y la satisfacción esperan, aguardan, tras cubos de basura, batallando por tomar la estela del tiempo y acompañarlo en este transitar que no tiene pausa ni retroceso. Tú eres tú. Y ahí vas, decidida. Con todo por delante. Ofreciendo honradez y ternura. Llenando inhóspitos rincones de vida. Y yo soy yo. Un mar de dudas. Intentando encontrar el equilibrio entre sostenerte y lanzarte a este selva de cristal indomable que nos rodea. ¿Cómo hacerlo, entonces?


Vive tu vida, hija mia. Y no dejes nunca de sonreírme. 

Te quiero millones, rubia mia. Te quiero hasta dar mi vida por ti sin dudarlo un instante. Así, literal. 

¡¡Felicidades!!

Miércoles, 14 de agosto de 2024




1 de agosto de 2024

Diez años. Una década. Dos velocidades.

Hay años que corren, que vuelan, tanto y tan rápido, que se convierten en una década antes de que puedas darte por avisado. La vida bulle. Y tú, preparado siempre, tienes el don de saber disfrutarla. Y lo haces, como cuando tiras tu tabla de madera en la orilla (skimboard creo que le llaman) y arrancas para saltar sobre ella y deslizarte... a tope. Y yo, mientras, marineo entre el disfrute y el miedo, entre el gozo y la necesidad de pulsar el pause, entre tus tequieros y mis riñas conmigo mismo.

Diez años ya, Martín, y este amor que nos profesamos sigue inagotado, y es inagotable. Como tu energía, hijo mío. 

¡¡Felicidades, tunante!! Te quiero con todas mis ganas, con todas mis fuerzas.

¡¡Ah!! Y abrázame. Abrázame mucho. Que me proteges.

Jueves 1 de agosto de 2023

25 de junio de 2024

Hoy es 25 de junio por decimoquinta vez.

Quince veces van. Una con el pecho en llamas y ya catorce con el alma llena de rescoldos. Pero todas ellas con el calor en residencia, habitando.

El tiempo pasa inexorablemente. Los días se suceden uno tras otro y nos llevan a no vivir la vida. Nos tomamos, por momentos, incluso, la licencia de malgastar ratitos que nacen irrepetibles. A veces, porque nos empujan. A veces, porque empujamos tomando el equivocado camino de lo urgente. Y pasamos, así, acaso, por la vida de puntillas a tal velocidad que no dejamos huella en el camino o, en el mejor de los casos, una huella imperceptible. Somos levedad. 

Y en esta huida casi obligada, casi impuesta, casi ajena, lucho por no separarme de ti. Peleo incansablemente conmigo, con la sombra que siempre me sigue, con lo cotidiano, por llevarme aquellos (nuestros) recuerdos siempre allá donde voy, tan dentro de mí, que parasiten en mi alma. Duradero pegamento este que nos une. Y deseo, mirando a las estrellas, tener la lucidez suficiente para vivir juntos la vida. Porque quiero seguir siendo siempre tu padre, hasta el último día de todos, y cumplir aquello que pensé en mi peor momento. Y porque ya no sé hacer esto de otra forma, enano.

Otra tarta quedará hoy en un escaparate. Otras velas, también. Alguna prenda de ropa de esas nuevas marcas adolescentes que me llaman viejo a la cara volverá al almacén sin ser vendida. Quizás fueron confeccionadas con tu nombre, Samuel. La realidad no acepta excusas. 

Aquel 25 de junio de 2010, con tu venida, aprendí que mi huella debe ser indeleble. Comprobé que por siempre serías ese sol que nunca parará de girar para alumbrarme. Que hará brillar lo bueno que pueda haber en mi alma. Setenta y siete días después, con tu partida, me comprometí conmigo mismo que siempre pesarían más los días juntos que los días separados, por mucho que el hijo de puta del tiempo empuje. Vivir desde la alegría de lo vivido. Porque no hay luz que más ilumine, ni calorcito que más cobije, que el resplandor de lo amado. Y yo te quiero con toda mi alma.

Catorce años ya, Samuel, catorce años.

Felicidades, siempre.

Martes, 25 de junio de 2024

Porque sé que la fe 
es creer en algún dios,
aunque no existanO en existir,
aunque ese dios, a veces,
no crea en tiEn caminar, aunque no brille tu estrellaComo tú, camino por esta tierra
que pronto será yerma
(Manolo García (2011), Somos Levedad. Nunca el tiempo es perdido)