13 de abril de 2008

Letras de Sevillanas

En un intento de mejorar algo las prestaciones de la página y para no hacer este post eterno en sus actualizaciones, he decidido colocar un enlace de descarga del cancionero en la columna de la derecha. Siempre estará visible y con la última actualización disponible. Así, podré colocar otros archivos si lo viese necesario, evitando que se pierdan con el post.

En esta última actualización he introducido unas cuantas de Los Marismeños, alguna de Ecos del Rocío, Rafael del Estad, Alba Molina, Amigos de Gines, Los del Guadalquivir, Romeros de la Puebla... Por cierto, normalmente las novedades las añado al principio de cada grupo, para facilitar reconocer qué es nuevo y qué estaba. También empiezo a colocar algunas de las sevillanas que tenía como de autor desconocido... que no es que no se sepan en general, si no que yo no sabía qué grupo las cantaba.

Todavía tengo unas 30 sevillanas escritas en otros archivos word por pasar al cancionero... pero todo a su tiempo que cada vez es más dificil encontrar nuevas letras. No obstante, tengo que ir metiendo algunos grupos que todavía no aparecen: Los de la Trocha, Gloria Bendita, Los rocieros, Voces Macarenas, Ecos de las Marismas, Chiquetete...

Por cierto, todo esto no sería posible sin la ayuda de los míos:

Mi hermano y su grupo del curro, ¡¡puf, vaya si trabajan poco!!
Mi padre, mi madre y mi hermana chica.
Mi tío Jesús.
Mi prima Ana Mari y mi primo René.
Y dos páginas de internet que llevan mucho tiempo recopilando sevillanas.

A tod@s, muchas gracias.

Domingo 13 de abril de 2008

16 de marzo de 2008

... como la trucha al trucho

Espero. Hablo con unos y con otros, pero no echo cuenta, no presto atención. Me concentro en mis palabras. Resumir el pasado, hablar del presente y recoger los deseos futuros.

Llega el momento. Me miras y me hablas. Te noto nerviosa. Te pueden las sensaciones que fluyen sin permiso. Pero me miras y te miro, pero me hablas y te escucho. Momento soñado.

Es mi turno. Me noto algo nervioso. Lo reconozco porque me tiembla la barbilla. Casi nunca me pongo. No estoy acostumbrado y no suelo desenvolverme bien en los nervios. Pero aguanto. Y digo lo que siento. Y siento lo que digo. Alto y claro. Para que me sientas y me escuchen. Un deseo, una esperanza, un orgullo, un motivo de alegría, una sonrisa... la tuya.

...prometo buscar tu sonrisa
que será la mía,
todos los días de nuestra vida
y hasta que la muerte nos separe

Te beso. Me besas. Nuestra gente suelta los pañuelos para aplaudir. Un aplauso tan espontáneo como nuestro beso, como nuestro beso heterodoxo.

Llega el arroz, los abrazos, las felicitaciones, los besos. Llega Roma. Buen lugar para empezar, buen lugar para buscar tu sonrisa. ..

porque sin ella, ni sé,
ni quiero vivir.
Felcidades, esposa.
17 de marzo de 2008

15 de marzo de 2008

psss silencio...

Aquí sigo, Margari. Aquí sigo pensando sobre la amistad. Intentando aclararme. Difícil asunto.

¿Sabes? A veces hace falta pararte a pensar sobre algo para darte cuenta de tus muchas dudas y pocas seguridades sobre el tema o de las grandes mentiras y pequeñas verdades que te rodean.

Te cuento algo que creo que ya sabes. A finales de octubre de 2004 me partí el ligamento del tobillo. Recibí pocas llamadas (solo alguno del equipo) y ninguna visita que no fuera de familiares. Competía con mi hermana Úrsula que estaba con riesgo de aborto de mi sobrina Lucía... ¿quién recibiría más mensajes o llamadas?. Me ganó por goleada.

Me paré a pensar. No podían tener la culpa todos y yo no. No podía ser como la madre del chiste del desfile militar en el que todos iban a paso cambiado menos su hijo. Me di cuenta de que tenía que facilitar el asunto y ayudar a la gente a romper el cascarón. Por decirlo de algún modo: tenía que ganarme las visitas y las llamadas.

Entonces ocurrió. Primero llegaste tú. Con tu invitación al camping. ¿De qué hablaríamos? ¿Qué haríamos un fin de semana entero? Aquello nos parecía como si fuera a durar 2 meses con sus 60 días y 60 noches. Pero fuimos. Y nos sirvió de trampolín. Y nos abrimos. O empezamos a abrirnos. Y ahora, por ti y ante ti, me abro sin problemas. Te cuento mis cosas como si hablara conmigo mismo. Y me aclaro cuando te hablo. Y me gusto cuando te hablo. Y soy yo también cuando te hablo.

Luego me llamó Eli. Y se abrió. Y decidió romper el cascarón. Y me dio toda una lección de lo que es la amistad. Otra. Y me dio otro empujoncito. Otro. Y me contó sus problemas. Y paso de amiga a gente necesaria.

Y aquí sigo, Margari. Con mi terapia. Dando pasitos. Cortos pero firmes. Firmes pero en el sentido correcto. Cuidando a mi gente necesaria. Mimando a mi gente necesaria. Y lo hago sin esfuerzo. Porque me lo enseñasteis y lo aprendí. Porque me gusta, porque me gusto. Porque ya no sabría entender esto de otra forma. Ya no.

Un dato objetivo: en octubre de 2006 llegó la lesión de rodilla. Resultado: varias llamadas y vuestra visita (¡¡y además con un libro!!). Tú misma.

Alguien dijo que sabes si alguien es tu amigo cuando puedes estar en silencio con él sin sentirte incómodo.

... pssss silencio.

Gente necesaria, Margari...
gente necesaria.
16 de marzo de 2008

5 de marzo de 2008

Me quedo con el pan frito...

Me pide mi amiga Margari que escriba algo sobre la amistad, sobre la gente necesaria, y llevo un par de días dándole vueltas a qué escribir y no se me ocurre nada que me llene.

Si tuviera algo que decir en este tema seguramente diría que en mi vida hay saludados, conocidos, amigos y otros (que no sé cómo definirlos, si amigos especiales, vips, íntimos… cada uno que los llame como quiera, ¿no?). Lo único que me queda claro es que un grupo engloba al anterior, que todos son necesarios y que seguramente las relaciones con las personas de los primeros grupos son mucho más sencillas, aunque también mucho menos gratificantes. Supongo que es directamente proporcional. Además, los grupos son de paso obligatorio, como los cursos en el cole. Nadie llega a 3º sin pasar antes por 1º y 2º. Pues igual. Nadie es amigo si antes no ha sido saludado y luego conocido. Nadie puede saltarse un grupo.

Pero me asaltan muchas preguntas:

¿Qué hace que alguien pase de un grupo a otro?

¿Cuánto tiempo se puede estar en un grupo?

¿Se puede ser amigo de alguien si ese alguien no quiere ser tu amigo?

¿Cuál es la diferencia entre un grupo y otro?

¿Existen límite de número o tiempo en los grupos?

¿Puede un amigo volver a ser un conocido o un simple saludado?

...

Bueno, no todos son dudas. Hay algo que sí que tengo claro. Algo en lo que no coincidimos mi amiga Margari y yo. Para mí familia y amigo forman grupos diferentes. Una cosa es la familia y otra los amigos. A ella le gusta decir que los buenos amigos forman parte de tu familia. Y que los grupos pequeños de amigos forman pequeñas familias. Yo no lo creo así. Sin embargo, tengo la sensación (¿certeza?) de que ambos hablamos de lo mismo aunque lo definamos de diferente forma. Es algo así como lo que me decía mi padre: ¿y a ti qué te gusta más: el pan frito o la “rebaná”?

poquito a poco Margari,
poquito a poco
05 de marzo de 2008

13 de febrero de 2008

- "Veo veo" -"¿Qué ves?"

Da igual.

Que el actual Sistema Educativo tenga la herencia que tiene y que viene intentando superar... da igual.

Que actualmente tengamos escolarizados en nuestras aulas casi al 100% de la población en edad escolar... da igual.

Que la tasa de analfabetos haya descendido vertiginosamente... puf, da lo mismo.

Que nunca hayamos tenido tantos universitarios como ahora... da igual, también.

Que según los últimos estudios nunca se ha leído tanto como ahora y que nuestros jóvenes sean los más han subido la media lectora... qué más da!!

Que hayamos escolarizado obligatoriamente a nuestros alumnos y alumnas hasta los 16 años... qué más da!!

Que se crea como nunca y se luche y se trabaje y se tengan en cuenta las necesidades de las personas más necesitadas... eso, eso no importa.

...

Ahora lo importante es dar puñetazos en la mesa y utilizar palabras rimbombantes, hacer tuya la demagogia más barata y cargar contra nuestro sistema Educativo. Además si usas, eso sí, sin preocuparte por analizar un poco (que si no no te salen las cuentas) el informe PISA -que la mayoría, por cierto, no tienen ni puta idea de lo que es- entonces puede parecer hasta que sabes del tema. Pero es que no queda ahí la cosa. Es mucho más curioso aún cuando algunos añoran nuestro Sistema Educativo de 1970, con su Ley General de Educación...

Sí, sí... añoran los 40 alumnos por aula.

Añoran la diferencia entre clases de listos y clases de repetidores.

Añoran que niños y niñas con necesidades no tuvieran cabida en el Sistema.

Añoran
los tirones de patilla, las oraciones antes de empezar el día, los crucifijos presidiendo las aulas y los métodos de sígame el que pueda. Los psicólogos, pedagogos, monitores, educadores, interpretes de lengua de signos, educadores sociales, médicos, logopedas, maestros de compensatoria, maestros de pedagogía terapéutica, maestros de audición y lenguaje... unos chuflas todos.

Muy recomendables los artículos de Arturo Perez Reverte y José Saturnino Martínez. Pinchen y lean.

Empieza por la O...
¿Que será?
¡¡Oportunistas enteraillos demagogos
a favor de corriente!!
Si, si, si...
13 de febrero de 2008

12 de febrero de 2008

Hijos e hijas sin manual de instrucciones (VI). Epílogo

En fin, para cerrar este pequeño capricho solo me queda resaltar algunas cosillas que creo imprescindibles para hacer más llevadero todo este proceso de criar, educar, formar, instruir... ¿cuál será la palabra correcta?.

Seré concreto.

Uno. Lo más importante de todo: el amor, el cariño. Sin esto, todo lo demás carecería de sentido.

Dos. Usemos el sentido común, ¡siempre!. Es nuestra mejor arma. Es el mejor libro en el que buscar y encontrar respuestas a mis preguntas como padre, a mis dudas cuando tomo decisiones.

Tres. Exige, porque tienen derecho a ser exigidos.

Cuatro. No rehuyas el conflicto. Afróntalo desde el sentido común. Con la firmeza que te da ser tú quien debe poner siempre los límites, unos límites coherentes e inflexibles. No caigamos en lo que Emilio Calatayud denomina algo así como el mal de la democracia joven... no nos dé miedo poner límites. Poniendo límites no somos padres dictadores, somos padres, y de eso se trata... de ejercer como tal. Amigos ya tiene. Amigas ya tiene. Padres, solo nosotros. Recuerda: heteronomía vs autonomía moral.

Cinco. Ten cuenta que muchas veces los críos pueden portarse mal para que les echemos cuenta. Así de sencillo. Y que muchas veces, al castigarlos, estamos reforzando positivamente la conducta, por más que nuestra intención sea la contraria.

Seis. Sé concreto, cuanto más, mejor. Huye de lo abstracto cuando hables con tu niño, con tu niña, sobre todo cuando son pequeños. No le digas: "¡tienes que portarte bien!". ¿Eso qué significa para ti?. ¿Qué significa para él?. ¿Tenéis la misma definición de portarse bien? "No le pegues a tu hermano", "recoge tus juguetes", "cómete la merienda" o "termina tus deberes" sí son órdenes concretas y difícilmente malinterpretables... al menos en teoría.

En fin que no quiero ser pesao...

Al menos me ha servido para aclararme y obligarme a desempolvar algunas cosillas de la carrera. ¡Qué pena estudiar tanto para que todo se olvide tan pronto!

Lo dicho. No invento nada.
Solo resumo, aglutino, sintetizo.

07 de febrero de 2008

15 de enero de 2008

Hijos e hijas sin manual de instrucciones (V). La educación de los sentimientos.

- Papá, ¿qué es la felicidad? - soltó sin ser consciente de lo que aquella pregunta encerraba.

- Hijo mío, la felicidad es... una cosa que... verás... a ver cómo te explico... imagina que estás en... bueno, a ver si me sale un buen ejemplo... te acuerdas de cuando fuimos a... tampoco, tampoco es un buen ejemplo... ¡Uf, vaya preguntita "miarma"! Si te digo la verdad creo que yo tampoco sé qué es la felicidad...

Los sentimientos, esos grandes olvidados de la educación. Caemos en el error, gravísimo error, de intentar protegerlos de todo lo malo que pueda ocurrirles, porque así, pensamos, crecerán más felices. Pan para hoy y hambre para mañana. Como padres estamos obligados a educar, en el más amplio sentido de la palabra, a nuestros hijos e hijas. Y esto conlleva formarlos para las exigencias de la sociedad futura. Exigirles para alcanzar el desarrollo íntegro de la persona, objetivo anhelado en educación. Y se puede crecer feliz aunque te exijan. Un niño no tiene que ser feliz siempre. ¿Dónde está escrito eso? La felicidad es importante, muy importante, pero no es el único sentimiento que debe reconcer y sentir, valga la redundancia, un crío. La sociedad, la vida adulta, su futuro le exigirá que sepa responder a los reveses que le ofrecerá la vida. Le exigirá aprender de los errores, levantarse tras las inevitables caídas. Mejor si han sido preparados para ello, ¿no?.

Claro que no se trata de ponerlos deliberadamente en situaciones desagradables para enseñarlos a afrontarlas. No me entiendan mal. Su vida de infante también les da reveses, aunque ante los ojos adultos, parezcan asuntos nimios. Cuando lleguen esos reveses es cuando tendremos que aprovechar las ocasiones para hablar claramente de los sentimientos. Todos sentimos penas, alegrías, enfados, dudas, miedos... Nuestros menores también lo sienten y nuestra misión será enseñarlos a etiquetar esos sentimientos cuanto antes para que sepan responder cuando aparecen. Saber controlar las respuestas que provocan estos sentimientos, saber que lo que nos pasa es algo normal que le ocurre al resto de las personas, saber sacar partido a la tristeza, saber aprovechar y disfrutar los momentos de alegría, reconocer nuestros miedos o manejarnos bien en los enfados es fundamental para ese desarrollo íntegro de la persona que antes mencionabamos.

¿Y cómo puedo ayudar a mi hijo/hija? ¿Cómo se educan los sentimientos? En este punto creo importante: uno, no esconder nuestros sentimientos cuando hablamos con nuestros hijos; y dos, no sobreproteger, no criar a nuestros menores en la burbuja de la felicidad. Todo y cuando digo todo es todo, debe ser explicado a nuestros menores, por más tristeza que podamos causarle. Los niños son fuertes, muy fuertes. Por poner un ejemplo, cuando muere un familiar cercano muchos intentan que no se entere, decirle que se ha dormido, que se ha ido de viaje, que está en el cielo... Error. Los niños están habituados a la palabra muerte. La escuchan muchas veces al día. Nuestra misión será explicarles a su nivel qué es la muerte, qué pasa cuando morimos, por qué morimos... Os sorprenderán sus reacciones. Llorarán, como lloramos los adultos; se enfadarán, como nos enfadamos los adultos; sentirán impotencia, como las sentimos los adultos. Y ahí estaremos nosotros para ponerle nombre y ayudarlos a identificar qué sienten.

¿Te ha visto llorar tú hijo?
Edúcale el corazón...
quizás lo único que
no encuentre en internet.
Martes 15 de enero de 2008