17 de marzo de 2025

Dieciocho años. Mayoría de edad. Dieciocho 17 de marzo.

Sí, quero: sonreír a tu verita bajo un mismo alba, brindando por el llanto que fuimos. Y que, seguramente, seremos. 

Y besarte. 

Sí, quiero: volver a pisarte torpemente, a descompás, en cada canción de boda aún no bailada, refugiándome en ti, contigo. 

Y besarte mucho. 

Sí, quiero: que la vida sea eso que pasa cuando te abrazo mientras te quiero, cuanto te quiero mientras te abrazo. 

Y besarte siempre. 

Sí, quiero, que la vida se detenga en tu espalda, mientras el tiempo avanza en mis manos.

Y besarte en cada lugar.



¡Qué dieciocho años, morena! 

Felicidades, esposa mía. 

Me gustas tanto, te quiero tanto... 

Sábado 17 de marzo de 2007. 
Lunes 17 de marzo de 2025.

Dieciocho años. Mayores de edad. Sigamos.


"... de un loco que vive preso
de la fuente de tus labios."
(La fuente de tus labios (2014). Ecos del Rocío)
Lunes 17 de marzo de 2025

6 de febrero de 2025

Leo 8.

 Avanza el tiempo entre matices de picaresca y ternura a partes iguales. El vaivén de lo vivido, rescoldo y testigo, prueba y estímulo, vida. Avanza y yo no quiero. Avanza sin mi permiso egoísta. 

Ocho años han pasado ya de la cuadratura del triángulo que supuso tu llegada. Contigo el 3 y el 4 se convirtieron en equivalentes. 

Disfruta de la vida como nos haces disfrutar a los que te rodeamos. Sigue con ese toque granuja que me encanta, con esa sonrisa que atraviesa el alma, con esos besos a discreción que me das sabiendo, siempre, que los necesito. Y ven, cada rato, como ahora vienes, a recoger mis miradas y caricias, mis abrazos, mis consejos. Es esta la vida, hijo. Los tuyos. Nosotros. Solo eso. Todo lo demás, verás que artificio, restos de infelicidades, madera inerte.




¡Felicidades, granuja!

Te quiero mucho, te quiero siempre.


Jueves 06 de febrero de 2025


18 de enero de 2025

28 años y...

¿Te prometo una cosa?

Hace mucho tiempo, cuando mi pecho era un descampado, estaba convencido de que la vida consistiría en transitar por carreteras ya diseñadas, sin entender que nuestros pasos dibujarían lugares que ni siquiera existían en el pincel de ningún pintor. 

Y es que hace mucho tiempo, cuando la vida era impar, pensaba, también, que sería maravilloso dejarse embeber por bellos y mágicos paisajes inolvidables, sin comprender que tu sonrisa es el lugar y momento más bonito jamás creado para mí.

Porque, morena mía, en aquellos momentos de vida en singular, crecía creyendo saber que 28 años era una eternidad, sin sentir, como hoy siento, que 28 años podrían ser el principio de una bonita e inigualable historia de amor.

Te prometo, esposa mía, que 28 años caben en un abrazo. Y que en él viviría por siempre.

18 de enero de 1997.
18 de enero de 2025.

28 años.

Me gusta tanto quererte.

Te prometo que más que mirarte
Estaba pensando en quedarme a vivir.
(Antonio Orozco, 2024. Te juro que no hay un segundo que no piense en ti.)
Sábado, 18 de enero de 2025


1 de octubre de 2024

Soleá Luque Luna

La vida da demasiadas vueltas, a veces, para encontrar ese instante preciso en el que lo que tiene que pasar atesora la verdad de lo bello, lo bueno y lo bonito. Complicaciones innecesarias, liosos laberintos que recorremos creyendo saber dónde está la salida, sin entender que ésta, la mayoría de las veces, comparte equidistancia con nosotros por más pasos que creamos avanzar. Y reiteramos el equívoco, como ese niño malcriado que se encapricha cada día de algo nuevo por no haber sido enseñado a apreciar el valor de los momentos que no vuelven. 

Pero eso no es la vida, Soleá. La vida es alba. La vida es amar al amanecer, con el naciente sol de testigo. La vida es verte por primera vez; es el primer beso de tu padre, la demostración de poderío de tu madre; es capturar olores, guardar imágenes para siempre en nuestro pecho; es el arrullo de tus abuelas, el babero siempre húmedo de tus abuelos. La vida es llorar riendo... y reír llorando, claro que sí. La vida es la primera vez de tantas cosas bonitas que viviremos todos juntos. Y las segundas y terceras veces de tantas vivencias emocionantes que abrazaremos como la primera vez a tu lado. La vida, Soleá, es cantarte al oído Luna de Acero, de Salmarina mientras te duermes... 

Se parece por el vuelo
que va herida la paloma, 
y el laurel por el suelo, 
no ponerle a los niños, 
luna de acero...



Por eso, te digo, sobri, que la vida se adivina pura e inmaculada a las claritas del día, ese momento aún inalterado y libre, como tú, sin tiempo para artificios, como tu venida. Búscala siempre ahí, chiquitina. Allí estaremos esperándote con todo el amor del mundo para darte, con los brazos siempre abiertos para protegerte, para protegernos mientras bebemos de tu sonrisa. ¿Dónde si no?

Bienvenida a casa, benjamina. ¡Qué bonito broche de oro!

A las claritas del día
¡qué valiente borrachera!
Yo cantando a las esquinas
calle de la fuente vieja.
(Salmarina, 1984. A las claritas del día. 
Album, Ay con el Ay) 
Martes 1 de octubre de 2024




10 de septiembre de 2024

14 años sin ti, hijo mío.14 años de un trato.

Hoy hace catorce años que murió mi hijo.

La venida del dolor, el avance de lo terrible, me hizo (auto)defenderme. 

Un acuerdo sin firmar. Una promesa sin acabar. Mi escapatoria.

Un sí, pero no siempre. Un sí, pero no tanto. Un sí, pero respirando, pero latiendo, pero siendo.

Un no, pero alguna vez. Un no, pero un poco. Un no, pero doliendo, pero llorando, pero estando.

Un trato sin cerrar. Mi salvación.

Porque un trato no siempre se firma en un momento preciso. A veces, se va alcanzando sin terminar de alcanzarse nunca, como ese horizonte que mantiene constante su distancia. A veces, sin saber ni cómo, ni cuándo, ni por qué, sabes que no lo cerrarás nunca; pero tampoco te importa, porque tu salvación se encuentra precisamente en el camino, en el andar diario hacia ese destino que compartirás algún día con quien tiene un trocito de tu alma, ese alma que no entiende de momentos precisos ni de palabras exactas, ese alma que sí entiende de promesas por cumplir. 

Sigue descansando en paz, hijo mío. Mi pecho siempre será buen cobijo para ti, te lo prometo.

Yo seguiré yendo siempre contigo, siempre en mí.

Y que nuestro trato, entonces, siga eternamente por hacer.


"El trato era que nos miráramos

cuando nadie nos pudiera ver"

El trato (Alejandro Sanz, 2019)

Martes 10 de septiembre de 2024

14 de agosto de 2024

Paola 13.

Felicidades, rubia mía. Trece maravillosos años a tu vera y aún en deuda contigo. Verte crecer feliz, con esa bendita cualidad que tienes de llenar cada lugar en el que reposas, me llena el pecho de orgullo. Y así, te contemplo a cada rato viendo cómo la bondad y la belleza pueden ser una, notando cómo la dulzura vive apegada siempre a esa sonrisa que me destroza, comprobando que tu mirada posee, desde y por siempre, la virtud de la respuesta.

El tiempo camina intrépido, a paso firme, convincente, por una calle. El miedo y la satisfacción esperan, aguardan, tras cubos de basura, batallando por tomar la estela del tiempo y acompañarlo en este transitar que no tiene pausa ni retroceso. Tú eres tú. Y ahí vas, decidida. Con todo por delante. Ofreciendo honradez y ternura. Llenando inhóspitos rincones de vida. Y yo soy yo. Un mar de dudas. Intentando encontrar el equilibrio entre sostenerte y lanzarte a este selva de cristal indomable que nos rodea. ¿Cómo hacerlo, entonces?


Vive tu vida, hija mia. Y no dejes nunca de sonreírme. 

Te quiero millones, rubia mia. Te quiero hasta dar mi vida por ti sin dudarlo un instante. Así, literal. 

¡¡Felicidades!!

Miércoles, 14 de agosto de 2024




1 de agosto de 2024

Diez años. Una década. Dos velocidades.

Hay años que corren, que vuelan, tanto y tan rápido, que se convierten en una década antes de que puedas darte por avisado. La vida bulle. Y tú, preparado siempre, tienes el don de saber disfrutarla. Y lo haces, como cuando tiras tu tabla de madera en la orilla (skimboard creo que le llaman) y arrancas para saltar sobre ella y deslizarte... a tope. Y yo, mientras, marineo entre el disfrute y el miedo, entre el gozo y la necesidad de pulsar el pause, entre tus tequieros y mis riñas conmigo mismo.

Diez años ya, Martín, y este amor que nos profesamos sigue inagotado, y es inagotable. Como tu energía, hijo mío. 

¡¡Felicidades, tunante!! Te quiero con todas mis ganas, con todas mis fuerzas.

¡¡Ah!! Y abrázame. Abrázame mucho. Que me proteges.

Jueves 1 de agosto de 2023